Debate a 4: el día después

Sin un vencedor claro ni errores destacados entre los candidatos, casi destacaron más las críticas a la Academia de la Televisión por el sonido y la descoordinación de los moderadores: Ana Blanco (líder del trío), Vicente Vallés (el más incisivo) y Pedro Piqueras (el más interrumpido).

Anoche se celebró el primer y único debate a cuatro entre los aspirantes a la presidencia del gobierno. Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera contrapusieron sus argumentarios durante dos horas, ya que la emisión comenzó pasadas las 22.08 y las 00.24 horas. El debate pudo verse en La 1, Antena 3, Telecinco, La Sexta, 13 TV… Hasta un total de 17 cadenas conectaron con la señal de la Academia de la Televisión. En total lo siguieron 10.496.000 espectadores, un 57% de share, por lo que fue lo más visto del día por delante del partido de España contra República Checa en la Eurocopa (8,8 millones de espectadores, 55,8% de share). Respecto a la anterior campaña, superó tanto al debate a 4 organizado por Atresmedia (9,2 millones) como al cara a cara entre Sánchez y Rajoy (9,7 millones). El minuto de oro se produjo a las 22.41 h, con 11.888.000 espectadores.

La ganadora de la noche en cuanto a audiencias fue La Sexta con 2,6 millones de espectadores, un 14,1% de share. Segunda fue La 1 (2.435.000 espectadores, 11,9%) –y eso que mantenía la señal en las pausas publicitarias–, tercera Telecinco (2.236.000 espectadores, 12,1%) y cuarta Antena 3 (2.030.000 espectadores, 11%). El post de Al rojo vivo: el debate de los líderes también fue líder destacado en la madrugada con más de 1,4 millones de espectadores (19% de share).

Ninguno de los cuatro candidatos cometió errores de bulto, por lo que no hubo grandes sobresaltos ni ‘momentazos’ muy destacables. La tensión solo subió, como era previsible, al abordar el tema de la corrupción; pero esta vez no fue Pedro Sánchez sino Albert Rivera quien echó en cara a Rajoy sus SMS a Bárcenas, y recordó que aún se investiga si ha cobrado dinero en B del extesorero del PP; también fue directo a por Iglesias por su supuesta financiación a con dinero del gobierno de Venezuela. El presidente en funciones basó su discurso en los datos macroeconómicos y en centrarse más en lo que va bien en España que en lo que va mal. Pedro Sánchez intentó movilizar a su electorado repartiendo la culpa de que se hayan tenido que repetir las elecciones tanto al PP como a Podemos, “los extremos” según el líder del PP. Cada vez que insistía en esa idea, Pablo Iglesias respondía que se estaba equivocando de adversario, y le tendía la mano para formar gobierno juntos después del 26 J. Aunque se esperaban muchas referencias a Venezuela, al final, y tal como se avanzó en los programas previos, tanto Rajoy como Rivera trataron de colocar constantemente a Iglesias frente el espejo de Grecia.

El debate estuvo organizado por la Academia de la Televisión, que en los últimos años se ha encargado de los cara a cara entre los líderes del PP y del PSOE. La rigidez y los fallos técnicos siempre han marcado sus retransmisiones, y esta vez no ha sido menos. El debate ha quedado muy lejos de la innovadora propuesta visual que planteó el debate a cuatro de Atresmedia de las pasadas elecciones, y a nivel técnico ha destacado sobre todo por el pésimo sonido: constantemente se escuchaba ruido de fondo y en cuanto hablaba más de una persona a la vez la mezcla era inaudible. Incluso estalló un foco en plena intervención del presidente en funciones, que provocó que casi perdiera el hilo de su discurso.

Respecto a los moderadores, tampoco lograron la fluidez que se produjo entre Vicente Vallés y Ana Pastor en la anterior cita. El primero, único que repetía, destacó por sus repreguntas incisivas, que descolocaron sobre todo a Mariano Rajoy. Ana Blanco lideró el trío en el sentido de que se encargó más de repartir la palabra mientras que Pedro Piqueras al final acabó bromeando sobre la tendencia de los cuatro candidatos a enredarse justo cuando era él quien intentaba intervenir.

A nivel televisivo, también fueron muy llamativas las menciones de todos los candidatos a Jordi Évole y Salvados. Por ejemplo, Rajoy insistía a Rivera que contara cuándo y qué cobró o pagó él en B, como confesó en su primer cara a cara con Pablo Iglesias. Évole recogió el guante en las redes sociales:

El debate fue trending topic toda la noche en las redes sociales. Según los cálculos de Informativos Telecinco, los comentarios sobre la cita política más importante de la campaña duplicaron a otros eventos televisivos de la cadena como, por ejemplo, la final de Gran Hermano VIP o el debut de España en la presente Eurocopa.

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