Jesús Vázquez revive su infancia con ‘Proyecto Bullying’: “Me he tragado las lágrimas”

Pese al requerimiento que impide mostrar el programa al completo, el presentador confía en que cale el mensaje contra esta lacra social que él padeció de niño: “No hay morbo ni se afecta al honor e intimidad de los menores”.

Uno de cada diez alumnos admite haber sufrido acoso escolar, según un informe de Save The Children. Con estos datos y el objetivo de concienciar a la sociedad nació Proyecto Bullying, un programa basado en un formato holandés que estrenado en Cuatro (1.066.00 espectadores, 6,3% de share) de la mano de Jesús Vázquez. Pero los espectadores no vieron el contenido inicialmente previsto, ya que la Fiscalía de Madrid –y después de las de otras Comunidades– enviaron un requerimiento a Mediaset para que no emitiera imágenes grabadas con cámara oculta en la que se podía identificar a menores. La cadena y el presentador aseguran que es necesario ver para concienciar de la gravedad del problema, pero sus argumentos no han sido escuchados. En cualquier caso, este especial explica su visión sobre esta polémica, critica el silencio general de las instituciones ante este tipo de caso y da voz a las víctimas y a sus padres.

Jesús, ¿qué ha significado para ti este programa?
Ha sido el mayor reto al que me he enfrentado en 25 años de trabajo. Servirá para que surja un debate en nuestro país y, personalmente, he podido cerrar una página de mi vida porque, como ya sabes, yo también sufrí acoso.

En la grabación habrás revivido momentos duros…
Sí. Me ha costado mucho grabarlo y me he tenido que tragar las lágrimas. Llegaba a casa afectado.

¿Será un fracaso si no conseguís que la Fiscalía cambie su postura?
Yo no tiro la toalla. Espero que recapaciten porque el programa está totalmente cuidado. Ni queremos mostrar morbo ni se afecta al honor e intimidad de los menores.

Se podría considerar que se hace entretenimiento con un tema tan serio. ¿Preparado para las críticas?
Sí, las aceptaré. Pero espero que la gente no lo interprete así. Puede que mi presencia incite a esta lectura, pero yo nunca me había visto así en la tele y lo único que me importa es que los chavales no sientan que tienen todo perdido.

¿Crees que se intenta esconder los defectos del sistema educativo?
A lo mejor. Pero no me canso de decirlo: el bullying es un problema transversal y universal. Si fuera padre, no llevaría a mi hijo a un colegio que niega que tiene este problema. Ya es hora de que lo acepten y tomen medidas como sucedió con la violencia de género.

¿Es muy difícil no juzgar?
Nuestro objetivo no es buscar culpables. En el acoso hay un acosador, los secuaces y luego, la mayoría de la clase, que ríe y no evita nada por miedo.

¿Te has preparado especialmente para este reto?
Sí. Trabajé con la psicóloga Ana Sanz las reacciones que podían tener las familias y los niños: el silencio y la ira.

¿Y si descubres que tu hijo es el que acosa?
A mí se me rompería el corazón porque ya te dice que le va a ir mal en la vida. En todo caso, se debe acudir a un especialista.

¿Quieres hablar de tu propia experiencia?
Yo fui un niño acosado entre los 11 y los 15 años. Cuando llegué a Madrid era un chico rellenito, llevaba gafas, tenía mucho acento gallego y, además, bastante pluma. Me llamaban la vaca gallega y yo llegué a creer que me merecía ese mote.

¿Qué fue lo peor?
La vergüenza que pasaba cuando llevaba a mi hermano de 4 años. No quería que viera cómo me insultaban y me perseguían.

¿En qué te escudabas para seguir yendo al colegio?
Yo sabía que al llegar a las seis a mi casa estaba protegido. Pero ahora, el acoso no concluye al terminar el horario escolar; con las redes sociales continúa las 24 horas del día.

¿Has perdonado?
Sí, el perdón lo tengo como norma de vida. Tener rencor es como tomar veneno.

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