Jalis de la Serna vuelve con reportajes de peso: “Hemos sido muy valientes al tocar estos temas”

En la entrega de esta noche, viaja a la ciudad con más obesos de Estados Unidos. El periodista nos cuenta también qué dificultades ha encontrado para grabar en China, cómo ha logrado volar con la NASA o qué son los órganos en 3D.

Jalis de la Serna vuelve a La Sexta con una vuelta de tuerca: Enviado especial. El insaciable reportero ha buscado por todo el mundo realidades inéditas que nos afectan a todos en este nuevo programa, producido por Luz Aldama y que llega el martes 13 a las 22:30 horas. “Hemos viajado por cuatro continentes para mostrar realidades que, parece que no existen, pero están ahí. Me he sentido un auténtico privilegiado por poder observar todo esto: le hemos puesto cara al cambio climático, analizamos el comercio de las armas, la pandemia de la obesidad…”. El tema del sobrepeso abre el primer programa.

Nuevo proyecto, el tercero para Atresmedia tras Encarcelados y En tierra hostil. ¿Qué le diferencia del resto?
Para mí tiene de especial la evolución de los temas. Estoy satisfecho de haber abordado estos asuntos tan distintos porque parece que uno tiene que estar siempre corriendo delante de las balas o a ponerse en situaciones de máximo riesgo como excusa para hacer algo interesante para los espectadores. Queremos afrontar el reto que sea informativo y lo más entretenido posible, en el cual vamos a enfrentarnos al problema del uso de las armas en EE.UU., el cambio climático o la obesidad, que aunque no nos demos cuenta se está extendiendo por el mundo y va a provocar que tengamos una sociedad enferma. Por eso, hemos ido a los epicentros y queremos trasladarselo a los espectadores. Tienen un plus de interés social.

¿Crees que el reflexionar sobre ciertas realidades puede provocar un cambio?
Sí. Se conseguirá si el espectador nos ve con ese punto de atención extra y de querer aprender algo sobre un problema que nos puede afectar a todos. Por eso creo que puede crear conciencia en la sociedad para que poco a poco vayamos sumando voluntades.

Habéis contactado hasta con la NASA ¿Cual ha sido el reportaje que más trabas te han puesto?
Al final es todo borucacria. La NASA es todo un privilegio y se ha conseguido gracias a seis meses de producción de un equipo impresionante. Una vez que empiezas a volar con ellos, te ponen todas las facilidades del mundo.

¿Cuáles han sido los mayores problemas?
Para entrar en China estuvimos un día retenidos en el aeropuerto porque nos requisaron todo el material. Y, al llegar allí, descubrimos que el país está plagado de cámaras. En cada esquina había hasta tres. Grabar es casi imposible porque cada diez minutos te para un policía. En Qatar también, porque son sociedades que no tienen la cultura de la información libre.

¿Cual ha sido el reportaje que más te ha impactado?
Todos son muy interesantes, pero el de la impresión en 3D es un poco visionario. Todo lo que enseñamos en la antesala del futuro, pero en realidad ya está pasando y esto se va a multiplicar exponencialmente en los próximos años.

¿Se puede decir que esto es un cambio de registro?
Más que un cambio de registro es una evolución, no como reportero sino como equipo. Hemos sido muy valientes para tocar estos temas.

¿Alguna respuesta de estas reflexiones te ha dejado tocado?
Pues que ahora mismo exista una expectativa de poder vivir en la luna en 10 o 12 años. Eso te marca.

¿Cuál ha sido el proceso a la hora de elegir estos temas?
Ya te digo que contamos con un buen equipo de periodistas, jóvenes y muchas de ellas chicas. Digamos que tienen mucha conciencia social y me pasa algo muy curioso: soy el mayor del equipo a mis 43 años. Me encanta ver que los compañeros más jóvenes tienen esa gran conciencia social. Quieren informarse de verdad, por ejemplo de la impresión 3D. ¿China sigue siendo la fábrica del mundo? Pues sí, vamos a acercarnos allí para comprobarlo. ¿Qué facturas tenemos que pagar para que si nos compramos un vaquero sea cada vez más bonito, de mayor calidad y más barato? También nos planteamos ir a Silicon Valley, donde se genera la infraestructuras para comunicarnos a través de redes sociales, el cerebro del mundo. Parecía que es un ente que estaba ahí y Google nos ha dejado entrar a sus instalaciones. Realmente ha sido un ejercicio muy bonito a la hora de poner cara a todas esas cuestiones.

Eres un referente en el reporterismo. ¿Sientes responsabilidad?
Yo me siento un privilegiado total. Primero, por poder hacer reportajes de 60 minutos en una televisión nacional. Yo soy un enamorado de los temas sociales y poder viajar y acercar a la gente estas realidades es un lujo. Ojalá sea un referente. Más que la responsabilidad, me lo tomo con muchas ganas para seguir informando desde la veracidad y el rigor.

Cuando haces reportajes tan comprometidos es complicado no caer en el sensacionalismo. ¿Tienes alguna línea roja?
La verdad. Siempre que cuentes algo que es verdad puedes permitirte adornarlo más o menos porque cuando hacemos televisión implica apoyarte de todos los recursos: ritmo, montaje, música…

¿Cuál es el estado de salud del reporterismo en este momento?
Creo que es un género que no deja de crecer. Ahora mismo hay un montón de cadenas más allá de las generalista y los canales que conocemos habitualmente, y su programación la dedican más al reporterismo. Me parece positivo, importante y ojalá que siga siendo así.

¿Qué te diferencia de otros reporteros?
Quien me conozca sabe un poco lo que hacemos: intentamos acercanos al lugar donde se produce la noticia, a los testimonios más importantes de la noticia y trasladarlos de la manera más cercana y veraz al espectador posible.

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