Goyo Jiménez: "Hay que ser humorista hasta el final…"

Tras 'Órbita Laika', Goyo Jiménez está al frente de 'Código final', un concurso diario de cultura general, lógica e ingenio. Además, charlamos con él sobre los límites del humor.

¿Cuáles son las señas de identidad del concurso?
No deja de ser un concurso de entretenimiento que es lo que tiene que te tener una televisión como ésta. No es lo que ves sino cómo lo ves. Buscamos divertir. Además, creo que la 2 trata los concursos de otra manera: no es solo una competición, sino que influyen otros factores. Hay gente a la que le apetece competir en las pruebas que planteamos nosotros y a por eso vamos.

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¿Tenías ganas de volver a televisión tras tu paso por Órbita Laika?
Muchas, la verdad, pero tenía ganas de que el proyecto me interesara. Siempre he mirado antes donde me metía y aquí estoy muy a gusto. Mi paso por aquel programa fue una experiencia total y me apetecía repetir. Este programa, de verdad, es la televisión que me gustaría ver como espectador.

Ya que estamos hablando de cultura, ¿cuáles eran las asignaturas que más se te atragantaban de pequeño?
Sobre todo, las ciencias, pero especialmente la física y las matemáticas. Y yo creo que la culpa era de los profesores porque luego empecé a leer libros de divulgación por mi cuenta y me encantó. Esto es como cuando en la escuela te piden leer La Regenta y no estás preparado… de hecho uno nunca está preparado para leerla (risas).

¿Y al Goyo adulto que parte de la cultura general le interesa más?
Yo siempre acudo primero a la literatura. Y yo que acabé siendo autor teatral, me apasiona la literatura dramática. También me gusta mucho la pintura. Menos, la pintura.

Juanrra Bonet, Joaquín Reyes, Artuto Valls… ¿Por qué las cadenas confían los programas divulgativos a gente ligada al humor?
Porque somos desengrasantes. Parece que la gente no piense que el tema es árido pone delante a profesionales que lo hagan más ameno. La idea es enseñar, deleitando, como decías los clásicos. Y es el objetivo que he aplicado siempre en toda mi carrera profesional. No están reñidos el humor y la divulgación. Por ejemplo a Joaquín siempre le ha interesado la pintura porque viene de Bellas Artes.

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¿Qué te has traido de Órbita Laika a este programa?
Mucho bagaje divulgativo y haber conocido a gente como Stephen Hawking, por ejemplo y a muchas otras mujeres científicas. Pero sobre todo me he traído lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer en televisión, porque a veces se cometen errores que te enseñan.

Hablando de esos posibles “errores”, ¿qué opinas sobre lo que ha pasado con Dani Mateo y la bandera?
Yo creo que Dani es una persona muy inteligente para saber lo que ha hecho y lo que tiene que hacer. Ser humorista es como ser Spiderman: todo gran poder conlleva una gran responsabilidad. Hay que ser humorista hasta el final. Pero dejo claro que siempre me tendrán de parte del humorista.

¿Esta limitación está coartando el humor?
No solo el humor son también el periodismo. Vivimos en un momento de despiste general. Es algo que debemos gestionar todos con mucha cabeza. Creo que la libertad de opinión debe primar sobre cualquier otra cosa, pero eligiendo bien las batallas en las que la luchamos.

Estas girando con tu show Aiguantulivinamerica. ¿Trump te da más argumentos que nunca para seguir con este espectáculo?
Han pasado tantas cosas en estados Unidos que mi tesis es que los americanos han decidido poner el freno de mano para que la brecha entre ellos y nosotros se acorte. Vivimos tiempos complicados.

Hace poco la liaste con los habitantes del pueblo albaceteño Corral Rubio, ¿cómo ha quedado el asunto?
Ha sido un malentendido o un mal explicado. Si el chiste no funciona es culpa del humorista, pero si una vez explicado sigue sin entenderse tal vez ya sea culpa del quien lo entiende. Mira, es un pueblo de 300 habitantes que gracias a esta broma ha aparecido en el mapa. Y ya está.

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