Carlos Sobera capitanea el crucero del amor: "He flipado muchas veces en el programa"

El presentador vasco se sube a bordo de 'First Dates Crucero' para darle una vuelta al programa de citas más famoso de España. Carlos Sobera y su equipo de 'cupidos' sigue ayudando a encontrar el amor, esta vez surcando los mares.

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El espacio de citas de Cuatro capitaneado por Carlos Sobera, que cumple 1000 programas, acaba de empezar a grabar unos especiales a bordo de un particular crucero por el Meditérraneo, destinado a encontrar pareja a 100 solteros, cuya emisión está prevista para el próximo año. El presentador está viviendo un momento profesional dulce gracias al éxito de First Dates y su doblete con Volverte a ver, dos espacios que muchas veces le tocan la fibra más sensible. Él mismo nos lo explica.

Después de 1000 programas, ¿has encontrado la fórmula del amor, Carlos?

La clave del amor no la tiene nadie. Cuantos más programas veo y más gente conozco, menos maestro del amor soy. Pero para encontrar el amor es importante saber escuchar, saber respetar, ser generoso y empático con los demás.

¿Qué te pareció la idea de que la gente se enamore en un crucero?

Cuando me lo propusieron me pareció una idea muy buena desde el punto de vista televisivo. Yo les dije, vayamos en un crucero, pero de vacaciones (risas).

¿Tú habías viajado en un crucero antes?

Sí. He hecho unos cuantos, pero este barco (el MSC Bellísima) es el más grande de los que he estado. Sólo la largura del barco, 330 metros, ya impresiona.

¿Qué nuevas experiencias has vivido?

Me encanta la tripulación. Tonino, el director del hotel dentro del barco, es como estar con Ugo Tognazzi, con Totó o con algún gran actor italiano. Es un tipo muy cómico, genial. Antonio, que nos llevó de paseo por Nápoles y no nos dejó pagar absolutamente nada, también es estupendo.

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¿Tiene algo que ver el First Dates normal y éste?

Nada que ver. En el crucero hay tantos espacios- el jacuzzi, la piscina, el camarote…-que es muy enriquecedor. Es casi casi otro formato. Pasan cosas que en el restaurante en Madrid no pueden pasar. Además, aquí hay el día después...Los que graban el primer día están hasta seis días juntos y eso da para hacer un seguimiento completo. Es mucho más divertido que un programa normal porque tienes muchos más estímulos exteriores.

¿Más que un date es un reality?

Sí. Es más reality. En el restaurante de Madrid hay más de 60 cámaras y eso que es pequeñito, para no perdernos nada: ni lo que hacen, ni lo que hablan, ni las miradas. Pero en el crucero es brutal.

¿Qué ha sido lo más complejo de hacer en este especial crucero?

Para los que presentamos, nada. Lo difícil es para el equipo técnico, para el de producción y también para el de redacción porque hacen un seguimiento continuo de las parejas, desde las seis y media de la mañana hasta la noche.

¿Convivís vosotros también con los concursantes?

No. Sólo nos vemos a la hora de trabajar y en la cena. No coincidimos para desayunar ni para comer. Nosotros no tenemos tiempo para tomar el sol y tampoco bajamos apenas a las ciudades. Lo cierto es que la semana de grabación hemos tenido poca vida personal.

¿Ha evolucionado el perfil de los daters desde que comenzó a emitirse el programa?

Ha habido una evolución obvia porque el programa ha ido ampliando los perfiles y se buscan muy variados: en lo sexual, ideológico, personal, de procedencia…Una de las cosas buenas del programa en estos cuatro años que lleva emitiéndose es que intenta normalizar la diversidad que existe en el país. Hay gente que me pregunta si son actores los que salen en pantalla y yo siempre contesto que es totalmente imposible encontrar un actor que sea capaz de hacer un papel tan bueno como lo hacen ellos. Los daters son así, te impresionan porque son auténticos. Para eso se necesita un equipo de personas que hacen una búsqueda intensa, haciendo entrevistas y eligiendo.

¿Te ha llegado a sorprender alguno?

He flipado muchas veces en el programa, pero intento disimularlo. Te encuentras gente muy generosa y también gente egocéntrica y hasta maleducada. Afortunadamente son pocos, pero los hay. A veces me dicen salvajadas, como aquél al que le pregunté qué es lo que más le gusta y me contestó: “Montar a caballo y follar”. Y te quedas “pegao”.

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¿Has tenido que pararle los pies a alguien?

Dos o tres veces. Alguien que se le ha ido el concurso de las manos y se ha vuelto agresivo verbalmente y hemos tenido que echarle. Pero piensa que son esos casos entre 10.000 personas que han pasado por el programa. También nos hemos encontrado casos de gente que rechaza su cita de malas maneras, sin tacto, pero sin llegar al extremo de la agresividad o la mala educación. Al fin y al cabo estamos jugando siempre con material muy sensible, porque la gente llega al programa con ganas de enamorarse, pone su corazón en tus manos, se abre, se desnuda y si alguien les deja con el culo al aire, se vienen abajo.

¿Tú lloras en algunos encuentros?

Pues sí. Estoy con la fibra sensible porque además presento Volverte a ver, donde hay historias personales muy dolorosas, de superación, de enfermedad…y yo me estoy volviendo de mantequilla (risas).

¿Estás haciendo un máster en emociones?

Suelo ser un tío empático. No actúo en televisión. Soy tal cual se ve. Y las historias de Volverte a ver me llegan muy adentro. En First Dates Crucero también me pasa. Por ejemplo, el otro día grabamos una pedida de mano auténtica y cuando él se puso de rodillas y le dijo “te quiero. Eres la mujer de mi vida”. Y la ves a ella temblar y llorar…Tienes que ser frío como el hielo noruego para que no te emocione. Me acuerdo mucho también de la pareja con Síndrome de Down, Manolo y María. Me enterneció de una manera brutal porque era ver el amor en estado puro. Una pareja que se quería a pesar de todas las dificultades por las que atravesaba y la sociedad que les ha tocado vivir, de una manera tan intensa y tan pura….

¿El éxito de First Dates implica que tenemos que ir a la tele a buscar amor?

No, pero sí es cierto que la forma de ligar y de conocer a gente ha cambiado mucho. Cuando yo era joven, la única manera de ligar era salir a la calle o ir de bares y discotecas. Eso también tenía su peligro. Ahora, Internet te abre otras posibilidades y los chicos modernos tienen que aprovecharlas. Tú ahora eliges un medio diferente para conocer a gente, pero al final te quedas cara a cara con tu pareja y ahí empieza o acaba todo. Para mí First Dates ha sido un regalo. Suelo tener buen olfato para los buenos productos, aunque nadie del equipo pensamos que funcionaría tan bien el programa, de forma transfersal para todos los públicos y en una cadena como Cuatro.

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El polifacético Carlos Sobera

Te hemos visto presentando Supervivientes. ¿Te has sentido cómodo?

Afortunadamente, gracias a Mediaset, estoy haciendo formatos muy diferentes a los que tenía acostumbrado al público y estoy encantado. Cuando empecé en First Dates todo el mundo se preguntaba: ¿qué hace Sobera en un dating? Y ahora no es posible entender mi carrera profesional sin ese programa. Lo mismo me pasó con Volverte a ver. La gente decía: ¿Sobera en un testimonial? Y con Supervivientes decían: ¿En un reality? No pega ni con cola. Y lo cierto es que me siento muy cómodo en todos ellos, aparte de que a los presentadores nos encanta el directo.

¿Qué opinión te merece Supervivientes?

Creo que es un programa inmenso, un formato muy bien pensado y es muy divertido hacerlo. Lo que quiero es experimentar, crecer, divertirme, mostrar al público otros perfiles y construir una carrera diferente.

Pero tú rechazaste presentar Gran Hermano hace unos años…

Lo rechacé en el año 2002 por circunstancias personales. Y también porque no hubiera sido capaz de hacerlo tan bien como lo estaba haciendo Mercedes Milá. Ella se creía el formato como me creía yo Quién quiere ser millonario o 50 por 15 y me pareció que en ese momento era muy difícil para mí escalar esa montaña. Aquella edición la hizo Pepe Navarro, pero ojo, yo nunca me he negado a hacer realities. Lo que no quiero es hacer siempre lo mismo. Me convirtieron sin yo quererlo, en el rey de los concursos y cuando salía uno, me llamaban, pero no me llamaban para otros formatos.

Vendiste el edificio del teatro madrileño Reina Victoria, pero sigues produciendo teatro y actuando…

Vendí el inmueble pero sigo gestionando el teatro Reina Victoria, programándolo, sigo produciendo teatro y cada dos años hago una función como actor, que suele estar dos años de gira.

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