David DeMaría, el benjamín de ‘A mi manera’: “Le he escrito una canción a la ecografía de mi hijo Leonardo”

Está feliz por partida doble: acaba de ser papá y, a finales de marzo, verá la luz su onceavo disco: “Ser padre se ha convertido en la prioridad de mi vida”.

 

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Incluso con su mujer embarazada de ocho meses y en plena grabación de su nuevo disco, David DeMaría no dudó en embarcarse en la aventura de A mi manera, experiencia que define como uno de los retos más potentes a los que se ha enfrentado en su carrera: “Sé de buena tinta que hay artistas que intentaron venir, pero no se vieron capacitados”.

¿Te daba reparo mostrarte así en televisión?
Tengo grandes compañeros que, cuando hayan visto el formato, seguro que han dicho: ‘Tenía que haberlo hecho’. Sobre todo por la parte de reality, que es la que más miedo da; y por afrontar las canciones de otros compañeros.

¡Y dejaste a tu mujer embarazada!
Sí, me fui acojonado porque estaba de ocho meses y medio. Cada día preguntaba: ‘Lola, ¿qué tal va eso? Si me tengo que coger una piragua, tiro para Valencia’. Pero aguantó. Mis compañeros me regalaron una cesta de perfumes y pañales y se autodenominaron padrinos.

¿Queda por descubrir mucho de vosotros?
Sí porque, aunque no tiene mucho de reality, sí lo tiene de documental. Pero no hemos hecho nada diferente de lo que hago día a día: ensayar con los músicos, componer, grabar, meterme al estudio… Nos veréis dando paseos por la playa, charlando…

¿El buen rollo facilitó las grabaciones?
En las cenas después de los conciertos estábamos en plenitud de energía y buen rollo, quitando a Manolo que solo bebía agua y se iba a dormir temprano. Porque claro, cuando te bebes un vinito y luego tienes que hacer totales, imagínate…

¿Cómo fue el proceso de selección de temas?
Hubo un trabajo previo de producción sobre los repertorios. El problema es que, cuando ibas a escoger una, te decían: ‘Ya lo ha cogido Mikel’.

¿Cuánto tiempo llevó ese trabajo?
Tuvimos un ensayo en Madrid con la banda de montaje y luego trabajamos a distancia, a través de mails con el productor. La verdad es que fue un trabajo de horas y horas para aprender las letras, llevar las canciones a tu terreno, cambiar los arreglos…

¿Cómo definirías a tus compañeros?
Mikel es como Bart Simpson, un travieso que te enamora. Antonio es la raza y la pasión, cuando habla sentencia. Sole es la dulzura del Mediterráneo. Marta podría ganar cualquier concurso de cantantes, aunque también tenía su parte de diva: que si la luz, el maquillaje… A veces había que cortar la grabación a las doce de la noche y decíamos: ‘Marta, vamos a acabar ya’.

Hay quien os critica diciendo que sois un grupo de músicos acabados…
Yo estoy recogiendo el fruto de lo cultivado, porque hay gente que te da por muerto si no sales en la tele. Pero todos seguimos viviendo de la música: Mikel viene de Berlín, Antonio está preparando un pedazo de disco, Marta sigue trabajando en Latinoamérica, Sole no para de hacer conciertos de jazz, Manolo acaba de sacar disco…

¿A quén te gustaría ver en próximas ediciones de A mi manera?
Ana Belén, Víctor Manuel, Miguel Ríos, Serrat, Sabina, Revólver, Los Secretos… Este formato puede tener mucha vida.

¿Qué canción te ha llenado más?
No puedo desvelar títulos. Pero, al ser el más joven, he elegido los temas más actuales de cada uno.

Padre primerizo y disco nuevo: ¿qué es más difícil?
Lo primero, sin duda. Grabar disco y participar en este programa me ha gustado, pero ser padre es la prioridad de mi vida.

¿En qué te ha cambiado?
Ahora es cuando duermo. Al menos, dos o tres horas contundentes. A los músicos se nos alargan las noches demasiado…

¿Se parece a ti?
Mucho, en la alegría y la expresión de los ojos.

¿Animados a por el segundo?
La madre le ha perdido miedo al parto. Para mí ha sido la experiencia más salvaje y humana que he vivido, superando con creces al sexo. Corté el cordón umbilical y toqué la cabecita antes de salir.

¿Te gustaría que fuera cantante?
Lo que quiera, pero no. Ojalá que sea bombero o médico, como sus abuelos. Lo que pasa es que en casa se va a tropezar con las guitarras en cuanto empiece a andar.

¿Por qué le llamásteis Leonardo?
Es más por Da Vinci que por Di Caprio, aunque a mi mujer le atrae más el segundo (risas). La verdad es que yo, desde la adolescencia, quería llamar a mi hijo así. Y mi madre, que es muy de Jerez y muy flamenca, me decía: ‘Estás loco. ¿Cómo le vas a llamar así? Es un nombre muy complicado’.

¿Le has compuesto alguna canción?
Le escribí a la ecografía. Y si ya le pude escribir a ese corazoncito, imagínate lo que podré hacer cuando siga creciendo. El disco, que saldrá a finales de marzo, ha sido como el parto.

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