Sandra Sabatés planta cara al machismo: "Tenemos que demostrar el doble para lograr lo mismo que un hombre"

Desde su sección 'Mujer tenía que ser", denuncia la desigualdad de géneros, el acoso sexual y la brecha salarial.

 

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El movimiento Time's Up que ha surgido en Hollywood para acabar con el acoso sexual y la desigualdad ha hecho resurgir una marea feminista a nivel mundial para reivindicar el papel de la mujer. Sandra Sabatés, en El Intermedio, se hace eco en su sección Mujer tenía que ser, en el que entrevista a pioneras en diferentes campos.

¿Cómo surgió la sección Mujer tenia que ser?
Estamos en un momento especialmente sensible en torno a la situación de la mujer. El año pasado se empezó a oír con fuerza el resurgir de un movimiento feminista que va tomando forma a nivel mundial con grandes reivindicaciones en favor de la igualdad de la mujer. Para ello es importante alzar la voz, como están haciendo movimientos como Times up o Me too que han puesto sobre la mesa casos de acoso sexual que han sufrido muchas actrices de Hollywood. Y lo mismo hay que hacer con la violencia de género y con la desigualdad que sufrimos cada día. Pero las cifras muchas veces nos distancian de la realidad, así que decidimos entrevistar a mujeres que nos contaran en primera persona las dificultades que han tenido a la hora de conseguir sus propósitos, dificultades que se multiplicaban simplemente por el hecho de ser mujer. En definitiva, mostrar que en el día a día, en la mayoría de casos, nosotras tenemos una doble lucha para conseguir nuestras metas. Se trata de poner nombre y apellidos a una realidad que no puede seguir por ese camino en pleno siglo XXI. De ahí también el título: Mujer tenía que ser una expresión a la que le hemos dado la vuelta para convertirla en positiva. Hay que empezar a cambiar las cosas.

¿Qué has aprendido de las mujeres que has entrevistado?
Todas ellas son mujeres muy fuertes, con las ideas muy claras que, por muy mal que lo hayan pasado y muchas piedras que se hayan encontrado en el camino o que les hayan querido poner, han seguido avanzando hasta conseguir su propósito. Son mujeres muy distintas, pero todas ellas grandes luchadoras, persistentes, que no arrojaron nunca la toalla y sí, lo han pasado mal, pero no han renunciado a abrirse un hueco en espacios que muchas veces se reservaban a los hombres.

¿Qué testimonio te ha impactado más?
Son todas historias muy potentes que te impactan, te golpean, no te dejan indiferente. Marie trabajó en el top manta para sobrevivir y pagarse la universidad y tuvo que soportar los registros de la policía incluso en zonas íntimas. María Marte combatió el machismo entre fogones. Margarita Salas (en la foto), hoy una de nuestras grandes científicas, tuvo que aguantar que cuestionaran su capacidad para hacer la tesis doctoral de química, de hecho aquí era “la mujer de”. Itziar Castro, ha tenido que plantar cara a la gordofobia. Es dificil elegir porque cada mujer representa una lucha, esconde detrás una historia de superación que permite denunciar hasta qué punto, por el solo hecho de ser mujer, a nosotras se nos ponen las cosas más difíciles. No jugamos en igualdad de condiciones, y así es todo mucho más complicado e injusto.

¿Qué tiene en común todos los testimonios?
Son mujeres fuertes, luchadoras, que han hecho frente a los obstáculos que se han encontrado en su camino para conseguir sus propósitos. Ellas nos demuestran que la vida no es un camino fácil, pero que para nosotras aún se complica más simplemente por el hecho de ser mujer.

¿Cuál sería tu alegato contra el machismo? ¿Lo has padecido en algún momento de tu carrera, por ejemplo?
Creo que es el momento de poner freno al machismo de una vez por todas. Estamos a las puertas de esa revolución feminista que nos permita avanzar hacia una sociedad más justa, en la que mujeres y hombres podamos convivir en igualdad de condiciones. Y el primer paso, está en la educación. La sociedad ha cambiado y debe cambiar también el discurso y los valores. Solo desde el respeto y la igualdad podremos combatir el machismo. Atrás quedó ese 'ángel del hogar' cuya función se limitaba a atender el marido, educar a los hijos y dedicarse a las labores domésticas. Ahora las mujeres trabajamos como los hombres y queremos cobrar lo mismo porque la labor que desempeñamos es la misma. No queremos que la maternidad nos penalice, ni nos pongan techos de cristal. Queremos que nos valoren por igual y se nos respete. Y por encima de todo, nos queremos todas. Como sociedad, tenemos una lucha pendiente contra la violencia de género, una de nuestras mayores lacras. Y en eso, los medios de comunicación tenemos también una responsabilidad muy importante, sin ir más lejos, a la hora de abordar temas sensibles como el acoso. No debemos poner la mirada en la víctima, el foco está en el agresor. Para que nuestra sociedad evolucione, debemos combatir el machismo que, a día de hoy, aún nos rodea. Por supuesto que lo he sufrido y no solo a nivel laboral. Porque impregna nuestro día a día, cualquier espacio y cualquier momento. Empezando por el mismo lenguaje, ciertas actitudes de la vida cotidiana, el hecho de tener que demostrar más para que se te tome en serio.

¿La educación es España es machista o algo está cambiando?
Es significativo que a día de hoy, el 27% de nuestros jóvenes de entre 15 y 29 años vea  como algo “normal” la violencia machista dentro de la pareja. No les sorprende que su pareja les controle el móvil, la ropa o sus salidas, cuando debería alertarlos de que algo va mal, de que eso no puede ser una relación sana y madura. Que crean que este tema se exagera cuando al año pasado batimos el triste récord de mujeres asesinadas, es porque no son conscientes de la realidad. Y eso demuestra que algo no estamos haciendo bien. Es por ahí por donde hay que empezar.

Después de lo que estamos conociendo que pasaba en Hollywood con el silencio “cómplice” de actrices como Meryl Streep por ejemplo, según dicen algunas de sus colegas, ¿las mujeres habéis tardado demasiado tiempo en plantar cara al acoso? ¿todos hemos callado alguna vez?
Decir que las mujeres hemos tardado demasiado tiempo en plantar cara al acoso es ponernos de nuevo bajo el foco. Lo que hay que analizar es si se dan las circunstancias idóneas para que la víctima pueda denunciar sin sufrir las consecuencias también por ello. Ahí tenemos por ejemplo el Caso Nevenka, la concejala de Ponferrada que denunció por abusos al alcalde Ismael Alvarez. No solo tuvo que soportar un interrogatorio machista, sino que estuvo expuesta a la presión mediática desde el minuto 1. ¿Y cómo acabó? Él, fue condenado a una multa económica y poco después seguía en primera línea pública. Nevenka no soportó el juicio social y se fue del país. Le salió muy caro denunciar. Este es el problema. Atreverse a denunciar, que no es fácil dar el paso, y que encima te cuestionen, como sucedió con la víctima de la manada, buscando un resquicio de culpa, de responsabilidad por parte de quien ha sufrido el abuso. Hay que denunciar, pero antes, debemos proteger a las víctimas para que puedan hablar sin miedo y sin sentirse juzgadas.

¿Nuestros políticos están haciendo lo suficiente por la causa feminista?
Nuestro gobierno lo único que está haciendo es mostrar una enorme falta de empatía y sensibilidad por la causa feminista, como hace con otros muchos temas como la sanidad, las pensiones, la educación o la memoria histórica. “No nos metamos en eso” dice Rajoy porque no nos engañemos, no le importa lo más mínimo. Luego si hace falta se rectifica, porque decir eso no queda bien. Pero les preguntamos a las diputadas del PP qué pensaban de esas declaraciones y se limitaron a responder un “gracias, buenas tardes”. Y tan tranquilas. Solo hay que ver el argumentario del Partido Popular para oponerse a la huelga de mujeres del próximo 8 de marzo “apuesta por el enfrentamiento entre hombres y mujeres” dice. No es una lucha de géneros, señor Rajoy. Es una lucha conjunta, de mujeres y hombres, por una sociedad igualitaria. Decir que busca el enfrentamiento es no haber entendido nada. O no querer entenderlo.

¿Quién o quienes simboliza mejor la lucha feminista en la España actual?
Todas aquellas personas, mujeres u hombres que en el día a día luchan por cambiar esta situación. Todas las Marie, María, Margarita, Itziar que plantan cara al machismo. L@s que trabajan para que las mujeres accedamos a espacios de responsabilidad y dan pasos para romper techos de cristal. A l@s que favorecen la conciliación e intentan usar un vocabulario inclusivo. Todas las manifestaciones, por pequeñas que sean, que nos ayuden a avanzar hacia una sociedad feminista.

Sobre el programa, ¿en qué momento se encuentra El Intermedio? ¿los contenidos de denuncia social han ganado terreno a la política?
El Intermedio está siempre muy pegado a la actualidad y como tal, hay una parte importante que acabamos dedicando a la política y más intensamente aún en los últimos meses con todo del asunto catalán. Parece que hemos entrado en una espiral y no salimos de ahí. Sin embargo, siempre hay una parcela que reservamos a cuestiones sociales. Ahora por ejemplo con la nueva sección de Mujer tenía que ser, o con los reportajes de Gonzo sobre pensiones, sanidad, cambio climático,...es importante que no dejemos de lado estas cuestiones porque son las que realmente afectan a los ciudadanos a efectos prácticos. Y son las que condicionan nuestra sociedad y en la que vivirán nuestros hijos.

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