Marcial Álvarez, sobre el final de ‘Bajo sospecha’: “Los espectadores van a estar muy despistados”

El actor, que interpreta al celador encarcelado Ginés Castillo, asegura que en los tres episodios que faltan para el final todos los personajes parecerán culpables por momentos.

Hablamos con Marcial Álvarez horas antes de la emisión de uno de los capítulos clave en esta segunda temporada de Bajo sospecha. Su personaje sigue en la cárcel pero, como todos en los tres episodios que restan para el final, puede dar un giro en cualquier momento.

Estamos a tres capítulos del final… ¿Te sorprendió?
Sí, a todos. No me lo esperaba para nada. Como teníamos la obligación de no decir nada, tampoco teníamos muchos datos. Había también una intriga en el plató… “¿No serás tú?”, nos preguntábamos entre los compañeros. Nadie se lo imagina porque todos somos buenos y malos.

Ahora que lo sabes, ¿atas cabos de alguna pista que diera el culpable y que ha podido pasar desapercibida?
Sí, todos dan pistas de que pueden ser. Es un cluedo estupendo. Todos tienen motivos para serlo y no serlo. El espectador viaja despistado.

Hoy se anuncia una muerte. ¿Nos puedes dar alguna pista?
Solo te puedo decir que morirá una mujer entregada al amor.

Tu personaje lleva casi todos los capítulos entre rejas. ¿Cómo lo llevas?
Muy mal porque grabamos en un espacio muy pequeño con todos los técnicos y cámaras y es un agobio. Pero el ambiente es entrañable. No sabía cómo se desarrollaba mi personaje, algo malo ha hecho, claro, pero tampoco sabemos si llega a ser culpable. Soy el chivo expiatorio de la serie. El público hace un poco de justicia con él así. Ya tienen uno encerrado.

Tenemos ganas de saber qué es el famoso jardín.
¿Qué leches será? (risas) Algo malo esconde… Pero eso no lo puedo desvelar.

¿Qué tal con Concha Velasco?
Estupendo. La he conocido aquí y me parece muy entrañable. Mi madre murió hace poco y, como le dije a Concha, le habría encantado verme a su lado porque la admiraba mucho. Es una mujer muy querida por todas las generaciones. Tuve una secuencia mano a mano y nos entendimos muy bien. A mí me subió a los cielos porque que Concha estuviera contenta conmigo fue como hacer a mi madre feliz.

¿Con los demás cómo es la relación?
Con Yon [González] he coincidido más, que no paraba de perseguirme (risas). Es un chaval estupendo y con mucho futuro. A Lluis [Homar] le conozco del mundo del teatro. Es un señor actor. Te tienes que poner a la altura de esos dinosaurios de la profesión.

Has pasado de poli (El comisario) a delincuente.
También fui culpable en El comisario, que me metieron en el calabozo. Incluso Pope murió y llegó a revivir. Alguna broma he tenido con mis compañeros. “Al otro lado de la ley”, me decían.

¿Vas a participar en el crossover entre El Príncipe y El comisario con Tito Valverde y Juanjo Artero?
No, ¡y les dije que me parecía muy mal que no contaran conmigo! (Risas). Es la misma productora, con mi amigo César Benítez. Oficialmente no me he quejado, pero a ellos sí.

¿Qué proyectos tienes?
Sigo de gira con César y Cleopatra, una función con Ángela Molina y Emilio Gutiérrez Caba y ahora tengo un texto de Lucía Vilanova y que estamos en mantillas y a ver si estrenamos Afinidades.

¿Tenías ganas de volver a televisión?
Si, y con este ritmo. Había hecho capitulares de Rabia y Bandolera, pero ningún protagonista desde El comisario.

¿Alguna otra serie a la vista?
Me encantaría, porque ahora me he relajado como actor televisivo. Antes era muy trabajoso para mí. Mi vida personal está más tranquila. Tengo 50 años ya y me tomo las cosas de otra forma. La mayoría de actores mayores son grandes porque consiguen tener esa tranquilidad, que es sustancial para este trabajo.

¿Cómo te relajas?
Me gusta todo lo que tenga que ver con la cultura y el arte. También vagabundear, coger la bici y una furgoneta que tengo e irme por ahí.

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