Relaciones virtuales en 'Primero bésame', de Netflix

Un videojuego en red se convierte en la trampa para Leila, una joven solitaria que quiere 'engancharse' a una vida mejor. Así es 'Primero bésame', con Simona Brown y Tallulah Haddon.

Series como Mr. Robot, Person of Interest y, sobre todo, Dark Mirror, han explorado la influencia de internet y la tecnología en la vida cotidiana, pero hasta ahora no había llegado a nuestras pantallas una ficción con el planteamiento de Primero bésame. Como ocurrió el año pasado con The End of the F***ing World, el canal británico Channel 4 y Netflix se han aliado para adaptar un best seller sobre chicos inadaptados. Esta vez es de la escritora Lottie Moggach y combina en seis episodios imagen real con digital casi al cincuenta por ciento, como ha probado Steven Spielberg en Ready Player One este mismo año, o James Cameron hace una década con su Avatar. Los mundos ficticios, y a veces peligrosos, de las redes sociales, y la adicción a los videojuegos en red, llegan a la pequeña pantalla.

Leila (Tallulah Haddon), una adolescente de 17 años, asiste sola al entierro de su madre. “Todo el mundo se ha ido”, se dice. Pero le queda el videojuego Azana. La misma noche del funeral, transformada en la heroína Shadowfax, vuela por los cielos de un planeta al ritmo de una evocadora música mientras contempla campos verdes, ciudades encantadas y… una guerra en el horizonte que solo ella puede resolver.

De pronto encuentra a otra chica y el juego se interrumpe. Leila se descubre de nuevo en su miserable cuarto… Pero la cámara de su ordenador se ha encendido y otros dos adolescentes, Mania (Simona Brown) y Adrian (Matthew Beard) la llaman. Leila se conecta y viaja al mágico mundo de Red Pill (píldora roja). “Mamá, algo está ocurriendo”, dice al principio de su pesadilla.

Cuatro años de trabajo
El guionista y productor Bryan Elsley, creador de Skins, una revolución en Reino Unido y aquí emitida en Neox, habla de su descubrimiento: “Llevaba sin adaptar un texto ajeno desde The Crow Road (1996), de Iain Banks, porque prefería mi propio material, pero cuando la productora Melanie Stokes me dio el libro de Lottie Moggach en el festival de televisión de Galway [Irlanda], cambié de idea; era magnífico y se merecía una gran serie”.

Pero a la dificultad de hacer creíbles unos personajes próximos al “cliché de adolescentes con problemas”, se sumaba crear un mundo virtual convincente. El artista bosnio Kan Muftic (Al filo del mañana, Guardianes de la galaxia) se encargó de crear Red Pill, el gran hallazgo de Primero bésame. El resultado para la crítica inglesa es “un conmovedor drama sobre jóvenes solitarios que abre un nuevo camino a las series”.

LAS PROTAGONISTAS

Descubiertas en las series El infiltrado y Taboo, respectivamente, las actrices Simona Brown y Tallulah Haddon son las revelaciones de la televisión gracias a una serie sustentada en su compleja relación fuera y dentro de una pantalla de ordenador. “Cuando fui seleccionada en los casting de Primero bésame, no sabía que era un proyecto de Bryan Elsley, el creador de Skins, de la que soy muy fan, y que Netflix la distribuiría en todo el mundo”, revela la actriz, modelo y artista de cabaret Tallulah Haddon, conocida también como activista LGBT en Reino Unido.
Tanto ella como sus compañeros de reparto fuero digitalizados durante dos años para sus versiones virtuales: “Fue largo pero apasionante porque tienes que actuar sin saber el contexto de la historia, y luego vimos que todo encajaba”. Su gran deseo es que la audiencia comprenda y se identifique con la relación que establece con Tess (Simona Brown).

Enganchada a Sims
“Mi personaje es una chica desinhibida, vivaz y muy divertida, pero también tiene muchas capas y pronto descubriréis que está luchando con problemas de salud mental”, dice Simona Brown, que acaba de confirmar su presencia en la cuarta temporada de la escocesa Outlander. “A diferencia de Tallullah, yo sí estuve enganchada a los videojuegos. De niña pasé muchas horas con Sims y recuerdo días sin lavarme los dientes ni descansar, solo conectada al ordenador”.

La actuación la salvó: “Un día fui con mi familia a ver el musical El rey León y decidí que quería estar allí. De repente todo cambió". Mientras encadena proyectos solo espera poder asimilar el éxito de Bésame primero: “En Inglaterra la serie ha triunfado, pero no puedo imaginar su repercusión en más de cien países que ven Netflix. Vamos a intentar estar preparadas”.

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