El maestro de la luz de las series españolas

¿En qué se diferencia la iluminación de ‘El caso’? ¿Es natural el sol de ‘Allí abajo’? ¿Hay muchas diferencias con el cine? ¿Se retoca digitalmente a los actores?

 

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Desde su primer trabajo, la fotografía del videoclip Sobreviviré de Mónica Naranjo, el director Johnny Yebra entendió que la originalidad y la capacidad de trabajo serían las claves para hacerse un hueco en la industria. Tras curtirse en publicidad y en más videoclips de artistas como David Bustamante o Chenoa –“¡Los de los grupos de rock los hago gratis!”–, ha encontrado su sitio en las series, al frente de un equipo de dos unidades que se ha encargado de iluminar ficciones como Acusados, Tierra de Lobos, Los nuestros, Allí abajo El caso es su última obra y una de las que está más orgulloso. Hablamos con él de todos estos trabajos.

El caso

“Para El caso me contrataron dos meses antes de empezar a grabar y así da gusto. Pude trabajar codo con codo con el director de arte, Koldo Vallés, pintando paredes, colocando ventanas, muebles… ¡Incluso me pusieron techos de verdad para iluminar donde quisiera! Ha sido mi mejor colaboración, quiero trabajar siempre con este equipo”.

Acusados

“Fue mi debut en televisión y cuando empecé me cabreé mucho porque comprobé que los técnicos venían de los programas y trabajaban de forma muy diferente, cuando desde que se graba en digital la técnica es igual que en el cine, no hay diferencia. Como de ninguna manera quería luces directas, se me ocurrió un invento: forré todo con plástico de pintor, como el que se utiliza para proteger los muebles, ¡y quedó genial! También un riesgo, porque yo era una apuesta personal del jefe de producción, Jorge Redondo, ya que entonces no me conocía nadie”.

Tierra de lobos

“También suponía un gran reto iluminar este western, y eso que al principio no se sabía si iban a utilizar trabucos, revólveres o qué. Me reí muchísimo con el director Jorge Torregrossa grabando tantas escenas de sexo y violencia. Fue realmente una serie con mucha acción, y ahí entendí las ventajas de trabajar con doble unidad”.

Hermanos

“Fue una experiencia realmente bonita. El director Salvador Calvo me pusos retos muy interesantes para recrear la España de los ochenta y los saltos temporales”.

Los nuestros

“Fue mi segundo trabajo con Salvador Calvo pero tengo que reconocer que este ya no me gustó. Como punto positivo, conocí a Luis Fernández, que es un chaval majísimo”.

Aquí Paz y después Gloria

“Aunque parecía una propuesta sencilla, fue otro reto importante. La dificultad estaba en que todo se grababa en interiores y después tenía que insertar las calles e incluso las casas con tecnología digital”.

Allí abajo

“Trabajé en la primera temporada. Como no podíamos estar a merced del tiempo meteorológico, todo ese sol que entra por las ventanas del hospital es mío. Cubrí los patios para poder trabajar igual tanto de día como de noche. Es curioso porque la gente al verla me decía ‘¡Qué sol tan andaluz!’, y resulta que eran mis focos. La experiencia fue muy buena también porque María León es un encantado y con los vascos también me reí mucho, la verdad es que me dio rabia no poder estar en la segunda temporada por otros compromisos”.

Perdóname, Señor

“El director de fotografía Óscar Montesinos me llamó para echar una mano con la segunda unidad y hemos congeniado bien, además de comer buenos atunes (risas). Jesús Castro ha sido para mí un descubrimiento; además de su fotogenia, es muy sencillo y abierto, nos hicimos muy amigos en tres días”.

El final del camino

“Mi próximo trabajo será El final del camino, para Televisión Española con la productora gallega Voz Audiovisual. Es un proyectazo que cuenta la construcción de la catedral de Santiago de Compostela y va a contar con muy buenos decorados y muchos exteriores”.

Su trato con los actores

“En el lado positivo, Fernando Guillén-Cuervo ha sido el actor que más se ha interesado por mi trabajo: se notaba que El caso es su proyecto y no paraba de preguntarme todo, es una delicia trabajar con este señor. En el negativo, siempre hay algún actor de los jóvenes que llega a plató y tira su frase… ¡Que se vayan a su casa! Pero no te voy a dar nombres, claro (risas)”.

Sus directores de referencia

“Me encantaría llevarle los cafés durante una semana a Chris Norr, el director de fotografía de la serie Gotham. Soy su fan número uno. También de Dana Gonzales, de Fargo. Entre los clásicos, me quedo con Vittorio Storaro (Apocalypse Now, El Último Emperador…), su talento es increíble. Y de los españoles, Javier Aguirresarobe (Los Otros, Crepúsculo: Luna Nueva…), ¡chapó por él!”.

¿Se retoca digitalmente a los actores?

“Los mejores efectos digitales son los que no se notan, y no solo a la hora de recrear calles o escenarios, sino también al retocar a los actores. Lo hacemos muchísimo, sobre todo en las actrices, por ejemplo para quitar granos o manchas solares”.

¿El mejor momento para iluminar?

“Para mí lo más divertido es trabajar de noche, aunque en general lo que me gusta es la batalla, que haya tensión sin malos rollos. De hecho prefiero no cortar para comer; el peor plano de los actores siempre es después de comer, pasa siempre y es una locura. ¡Yo prefiero no parar y tirar con un bocadillo! (risas). Al final el tiempo manda y el productor tiene que ganar dinero, porque si no estamos todos muertos. Por eso siempre pido a los directores que graben hasta el último segundo y ya me encargaré yo de quitar lo que estorbe en la imagen. Al final, nuestro objetivo es crear una industria potente como han hecho los americanos, siempre dando lo mejor para que se luzca el trabajo del director, y punto”.

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