¿Cómo se preparan los papeles?

En su casa, en el plató, en el bar y hasta en el aeropuerto, abordamos a este grupo de intérpretes en sus horas 
de estudio para que nos cuenten su disciplina de trabajo cada vez que se enfrentan a un nuevo personaje.

 

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Javier Gutiérrez: “La única forma de aprender el texto es repetir, repetir y repetir”

Si hay algo que distingue a Javier Gutiérrez, por encima de su talento 
y ductilidad artística, es la tenacidad. Cada papel es un reto, y dependiendo del medio, así se lo prepara: “En el teatro y el cine uno está cubierto con 
los ensayos. Pero la tele es un ‘sálvese quien pueda’. Yo me asombro muchas veces de los trabajos tan estupendos que se hacen con tan poco tiempo”.

Él se fija en Anthony Hopkins, que lee el guión unas 150 veces: “Estudio si me entregan mucho texto, pero sin normas. Voy con el guión a todas partes, en el bus, en la cafetería… La única forma 
es repetir, repetir y repetir”. Y durante ese tiempo solo tiene el asunto en la cabeza: “No es raro ver a los actores hablar solos por la calle. Y no están locos, repasan en alto”.

Javier Gutiérrez: “Me fascina la labor de documentación”

A cada personaje hay que darle un toque especial: “Me costó que Sátur (Águila Roja) evolucionara, tenía muchas secuencias y era muy parlanchín”.

A la hora de prepararse entran 
otros factores en juego: “La labor de documentación me fascina. Cada actor tiene su propia cocina”. Y es importante estar receptivo: “A lo mejor tienes 
una imagen distinta de la que tiene 
el director y hay que negociar, ‘arrimar el ascua a tu sardina’”. Javier solo teme enfrentarse a un tipo de papel, alguno de Shakespeare: “Creo que no podré”. Ya le espera Andrés Vargas en Estoy vivo, nueva serie policiaca para La 1.

María Bouzas: “Puedo estudiar aunque me esté cayendo un obús encima”

Desde 2011, María Bouzas es la malvada Francisca Montenegro en El secreto de Puente Viejo 
y, al contrario de lo que pudiera parecer, está cada vez más enganchada e identificada 
con su personaje, aunque su volumen de trabajo es el más alto de todos los actores de 
la novela. Pero ella cuenta 
con una cualidad muy útil: “Puedo estudiar aunque esté cayéndome 
un obús encima. Siempre voy con 
los guiones encima, y en el aeropuerto [vive de lunes a miércoles en Madrid y el resto 
de la semana en Santiago de Compostela] no existo. Soy una mujer pegada a unos papeles y me concentro sin problemas”.

Primero 
lee los diez capítulos que recibe cada semana, “para ver por dónde va la trama”, y para memorizarlos después: “Lo hago lo más neutro posible para luego interactuar con mis compañeros, y repaso utilizando mis trucos nemotécnicos hasta que pueda 
decir el texto incluso haciendo 
el pino. Además, la serie tiene una dificultad añadida, y es que no está escrita en castellano actual, sino en puentevejino”.

María Bouzas: “Me aprendo de 500 a 700 líneas por semana”

Cada nueve días se graban diez capítulos, pero no de forma cronológica: “Tienes que hacerte un puzle mental. Yo me aprendo de 500 a 700 líneas por semana. Y unas diez secuencias me llevan cuatro o cinco horas”.

Cada maestro tiene su librillo, y el de María es estudiar siempre en papel: “Nunca lo hago 
en una tablet, marco en fosforito aquellas frases que considero importantes; suelo poner notas y separar palabras, porque me ayuda mucho tener memoria fotográfica”. Además, Francisca le ha servido de terapia en más de una ocasión. “Ella dice lo 
que quiere, y ha habido épocas en mi vida en las que me ha ayudado a desahogarme”.

María parece haberse contagiado también de la férrea disciplina de Francisca: “Nos entregan los guiones con una semana de antelación y, a partir de ese momento, el trabajo 
es mío hasta que llego al plató 
y empiezo a grabar”.

Eva Isanta: “Me gusta que el guión esté usado, manido y coloreado, es mi manera de habitar el texto”

Sumergida desde 2007 en el papel de Maite Figueroa, La Cuqui en 
La que se avecina, Eva Isanta 
hace un intensivo trabajo cuando 
el guión cae en sus manos: “Tengo que organizarme según los días 
de grabación y las secuencias. Si no, sería imposible memorizar tanto texto”. El personaje ha tenido muchas etapas y eso la motiva.

Como la mayoría de los actores, prefiere estudiar en papel, no en formato digital, “que el guión esté usado, manido y coloreado, porque es mi manera de habitar el texto”.

Eva Isanta: “Siempre llevo el texto encima para mirarlo a cualquier hora”

Tiene sus manías: “Subrayo con rotulador fluorescente y me voy moviendo por colores. Es lo que yo llamo ‘pies de gato’, es decir, voy viendo qué situaciones transforman mi personaje. Soy muy metódica y me encanta ese proceso. También soy muy visual y hago dibujos”. Y le da seguridad “llevar el guión encima para mirarlo a cualquier hora”.

No es fácil que La Cuqui siga sorprendiendo: “Llevo ya diez temporadas de la serie [en septiembre empieza a grabar la número 11],
 por lo que siempre hay que meterse en una situación nueva”.

Antonio Resines: “Yo no soy de comerme mucho el coco”

“Siempre he tenido mucha suerte con los papeles que me han dado. Estaban tan bien escritos, que al leerlos ya sabía cómo interpretarlos. Luego he hecho muchos personajes actuales que, en varias ocasiones, coincidían con mi situación personal. Yo no soy de comerme 
el coco con los dramáticos”, dice Antonio Resines, uno de los actores españoles que más ha trabajado 
tanto en cine como en televisión 
y totalmente autodidacta.

 

Antonio Resines: “A mí me das 20 líneas y en 5 minutos me las sé”

A sus 62 años mantiene una disciplina de su época de estudiante: “Por fortuna sigo teniendo buena retentiva. A mí me das 20 líneas 
y en cinco minutos me las sé”. Al contrario de otros actores, nunca 
se lleva el guión de un sitio a otro: 
“Lo que sí hago es romper las hojas cuando he terminado, sobre todo 
en la tele. Si ruedas unos 15 minutos, eso significa tener como 15 o 20 hojas. Y suelo estudiar sentado, luego me levanto y digo en voz alta el papel, esto siempre que esté en casa, claro”. Ahora se lo ha pasado muy bien encarnando a Curro en iFamily: “No suelo caer mal a la audiencia”.

Aida Folch: “A veces me inspiro en películas o en otras actrices”

Para Aida Folch cada papel es una aventura y no siempre se los prepara de la misma forma: “Para interpretar 
a Eva Durán en Sé quién eres me documenté bastante sobre el mundo de la abogacía. Pero otras veces me inspiro en películas o en otras actrices, tanto en la forma como en el fondo. 
En El artista y la modelo, por ejemplo, lo hice en la vida de un niño salvaje. Este proceso es muy divertido”.

Le gusta ensayar todo lo posible con el director y sus compañeros: “Aunque a veces me han llamado de un día para otro, como en Cuéntame, que cuando llegué al plató no sabía lo que tenía que hacer”.

Aida Folch: “Para ‘Sé quién eres’ tenía toda mi casa empapelada con notas”

Al principio prefiere estudiar en una biblioteca o en el bar antes que en casa “para no distraerme, porque con cualquier proyecto nuevo me entra mucho miedo”.

Confiesa que le costó adaptarse a la vorágine de la tele: “Cuando empecé con Sé quién eres, tenía toda la casa empapelada con notas para saber por dónde 
iba mi personaje en cada escena. 
Es que en un solo día rodábamos 
tres capítulos y había que mantener 
el rácor emocional. La serie ha sido todo un máster interpretativo”.

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