‘The Orville’: llega la parodia de las galaxias

Las misiones de paz, los uniformes de colores, los al ienígenas y los robots regresan a la tele en forma de comedia con efectos digitales en esta serie protagonizada por Seth MacFarlane.

 

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Ocho años después de su última serie, El show de Cleveland, basada en 
un personaje de Padre Made in USA y 18 de su debut con Padre de familia, el actor, 
productor y guionista Seth 
MacFarlane regresa a la televisión con la serie The Orville, su primera producción al margen los dibujos animados y la gran apuesta de Fox para las prenavidades.

A España llega el viernes 1 en prime time, tres meses después de su estreno en EE.UU., en septiembre con casi 12 millones de espectadores de media por episodio. Totalmente inspirada, casi plagiada, en su querida Star Trek, narra las aventuras del capitán Ed  Mercer y la variopinta tripulación de la nave USS Orville, que en su viaje por el espacio se enfrentan a todas sus maravillas y peligros.

“Nunca he tenido problema en reconocer que soy un friki obsesionado con el cosmos y, por si fuera poco, también un trekkie (fan de la serie del capitán Kirk), así que era lógico que propusiera esta idea a la Fox cuando me pidieron algo con actores reales”,  explica quien ya es uno de los grandes creadores de la televisión.

Pero esta pasión no es nueva. La serie que Gene Roddenberry creó en 1966 ya había sido homenajeada en varios capítulos de Padre de familia, y el propio MacFarlane participó como actor en dos episodios de Star Trek: Enterprise y como admirador en los extras del blue-ray de Star Trek: The Next Generation.

El proyecto tenía que ser humorístico, algo grosero y con cierta intención social, es decir, al estilo MacFarlane. “No todo va a ser Los juegos del hambre y otras narraciones apocalípticas de mundos posibles
 –afirma su creador–. The Orville es una comedia con efectos digitales, humor irreverente y un definitivo mensaje de esperanza e integración racial”.

Con esta historia positiva, su creador ha logrado encontrar un hueco en la televisión: “Existen ejemplos lejanos en el cine, como el pequeño clásico de Mel Brooks La loca historia de las galaxias [1987] o Héroes fuera de órbita [Dean Parrisot , 1999], pero no hay producciones de gran presupuesto que puedan gustar a los amantes de la comedia con gags físicos y diálogos que hagan un guiño a los fans de la ciencia ficción más divertida. Por eso consideré que The Orville podía llenar ese hueco”, afirma con orgullo.

A pesar de su éxito en las pantallas, la serie no ha sido bien recibida por la crítica americana –“Se nota el cariño de MacFarlane por el universo Star Trek… y esa es la única virtud”, escribía The Hollywood Reporter–. No obstante, el liderazgo de audiencia ha convencido a la Fox para afrontar un segundo viaje a 400 años en el futuro a bordo de una nave cuya bandera es la alianza planetaria. Su creador puede estar tranquilo.

Nueva York, año 2418

El planeta Tierra acaba de estrenar 
el año 2418. El capitán Ed Mercer 
(Seth MacFarlane) de la flota galáctica sobrevuela con su nave-utilitario el puente de Brooklyn rumbo a su apartamento situado en uno de los enormes rascacielos de la ciudad. Cuando llega, sorprende 
a su mujer Kelly (Adrianne Palicki) 
en la cama con un extraterrestre. Es justo lo que necesitaba para aceptar el mando de la U.S.S. Orville, una pequeña nave de exploración planetaria. Mercer, famoso por llegar al trabajo con resaca, no era 
ni mucho menos la primera opción, pero hacen falta 3.000 capitanes para recorrer 
el universo y el almirante Halsey (Victor Garber) está obligado a aceptarlo, aunque va a ser su última oportunidad. Solo queda encontrar la tripulación adecuada.

Seth MacFarlane, el talento visionario

El nombre de Seth MacFarlane refulge entre las terribles noticias que llegan 
de Hollywood estos días. Este talento 
de 44 años, que se libró de subir a 
uno de los aviones del 11-S por estar 
de resaca, como Mercer, fue la única celebridad en denunciar los acosos sexuales del actor Kevin Spacey y 
el director Brett Ratner en dos episodios de Padre de familia hace varios años, 
y del productor Harvey Weinstein 
en la presentación de las candidatas 
al Oscar en 2013. “Felicidades señoras, ya no tendréis que fingir que os sentís atraídas por Harvey Weinstein”, dijo ante la sonrisa cómplice de Emma Stone, demostrando, por si alguien 
aún no lo sabía, un arrojo por encima 
de la media masculina de su entorno.
El relevo de Matt Groening 
(Los Simpson) es el guionista mejor pagado de la historia –su contrato 
con Fox alcanza 100 millones de dólares anuales– aunque, también, un hombre de humor no apto para todos los públicos. Su chiste en la gala de los Oscar todavía resuena en las paredes 
del Dolby Theatre de Los Ángeles: 
“La última vez que Austria y Alemania se unieron para coproducir algo fue Hitler, pero esto es mucho mejor”, 
dijo sobre Amor, de Michael Haneke.

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