Andrés Velencoso, el modelo de Netflix: "Voy pasito a pasito"

Interpreta a un personaje con sed de venganza que abandona su barrio marginal por el glamour de la moda, donde queda atrapado.

 

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Tras siete años de formación como intérprete, cuatro películas y la serie B&b, Andrés Velencoso protagoniza Edha, producción argentina, a las órdenes de Daniel Burman. Si en la ficción de Telecinco daba réplica a Belén Rueda, aquí es a la argentina Juana Viale.

¿El gancho de esta ficción?
Muchos. Es un producto Netflix, marca de credibilidad; su historia, un thriller de venganza y pasión, con la moda de trasfondo, y el elenco, brutal, casi todo argentino.

¿Lo más gratificante para ti?
Descubrir ese país, que no conocía; hacer un personaje distinto a los que acostumbraba; trabajar con grandes actores; aportar mis conocimientos de la moda a Daniel si me lo pedía… Todo, desde el casting hasta el fin de rodaje, ha sido un viaje precioso.

Háblame del casting.
Fue muy rápido. Daniel me envió el guión, y a la semana nos reunimos en Madrid; él procedente de Buenos Aires; Juana Viale [Edha], de Bilbao, donde estaba haciendo teatro, y yo de Londres. A los dos días me confirmaron que me cogían, y al mes volé a Buenos Aires.

Tu primer prota con actores veteranos de allí, como Juana, Óscar Núñez y Pablo Echarri. ¿No te asustó?
Con gente de semejante bagaje tienes que dejarte llevar de su mano, empaparte y aprender continuamente. Te hacen mejor actor.

¿Qué destacas de Teo, tu personaje?
Es un inmigrante, un tipo muy visceral y sin rumbo, hasta que decide ir de cara a partir de la muerte de su hermano.
Este, capataz de un taller, proporciona a Teo prendas sobrantes para que las malvenda en la calle. 
Sí, mi personaje se culpabiliza de su pérdida, y harto de que le pisen los poderosos, asume la venganza como motor de su vida.

¡Su diana es la diseñadora Edha!
Como Teo la considera responsable de su pérdida, decide introducirse en el mundo de la moda y del lujo. Queda atrapado en la telaraña que arma ella, y de la que no sabrá salir. Se usarán mutuamente.

De inicio, es un marginal chungo. ¡Se te ve más feo que nunca!
Me inspiré en el look de Javier Bardem en Biutiful. Lo hablé con Daniel, y al chándal le añadimos greñas y pendientes. Cuando grababa en el barrio de Lugano, me mimetizaba con la gente.
¡Iba igual que ellos!

¿Cómo fue rodar allí?
Es una zona dura a la que no entra la policía, y aunque teníamos seguridad privada, robaron un móvil de producción, pincharon algunas ruedas… No querían testigos de su día a día, nos veían como intrusos.

¿De qué nacionalidad es Teo?
Daniel no quería que se supiera su procedencia para añadirle más misterio. Pactamos su origen en una zona fronteriza con el sur de Bolivia, y que hablara argentino con acento neutro.

¿Cómo lo trabajaste?
Combinamos mi español con el colombiano de Daniel Pacheco, actor que hace de mi hermano. Fue una locura lograrlo y, sobre todo, mantenerlo en el tiempo.

Rodaste cuatro meses. ¿Fuiste de turismo?
No hubo tiempo, salvo una visita a un amigo exmodelo, hoy dueño de panaderías en Bahía Blanca, al sur de Buenos Aires. Me quedé con ganas de conocer más, como la zona norte, las cataratas de Iguazú… Espero hacerlo si hay una segunda temporada.

Edha toca el lado oscuro de la moda a la que te dedicas. ¡Tiras piedras contra tu tejado! 
(Ríe) Para nada, es pura ficción. Si te refieres a los talleres ilegales y la precariedad laboral, creo que ocurrió algo parecido en Argentina.

¡Con Netflix te verán en 190 países!
Da un poco de vértigo. Tendré que preguntarle a mi amigo Miguel Ángel Silvestre qué se siente.

Es tu segunda serie. ¿Qué esperas que signifique en tu carrera?
Quizá sea un trampolín para que lleguen más ofertas de fuera… ¡Que venga lo que tenga que venir, sin prisa pero sin pausa; pasito a pasito, como hasta ahora!

Llevas seis años. ¿Has tenido que demostrar más viniendo de la moda?
No he sentido esa presión, además he sido muy realista a la hora de rechazar papeles si no me veía preparado.

¿Qué te aporta actuar?
Me divierte crear personajes. Y la excitación del momento previo a empezar a rodar, al grito de ‘acción’, es impagable.

Te gustaría trabajar con…
Muchos, y no solo famosos. He conocido en escuelas a buenos actores que no han tenido la oportunidad de demostrar su valía.

¿Planeas dejar la moda? 
En absoluto. No me retires, que me queda mucho. Y me lo paso cada vez mejor, pues además de aportar mi imagen, ejerzo como director de arte en campañas.

No das la imagen del típico modelo.
¿Y cuál es? ¿La del superficial, frío y de postureo? Alguno habrá, pero aquellos con los que me relaciono son gente normal, que saben de dónde vienen y a dónde van.

American Horror Story. Versace...  se estrena pronto. ¿La has visto?
Sí, se ajusta más a la realidad de la moda que Edha. Penélope está de 10 como Donatella en look, acento, miradas… Y Edgar Ramírez es 
clavado a Gianni; está brutal.

El domingo 11 cumpliste 40 años. ¿Cómo lo celebraste?
Con mi familia en Tossa [de Mar, Girona, donde nació] y planeo algo grande en abril, con amigos y compañeros de los dos mundos, cine y moda. Será divertido.

Si miras atrás, ¿qué ves?
No me puedo quejar, porque desde que salí de chaval para ver mundo, al punto en el que estoy ahora me han pasado cosas maravillosas.

Vives en Londres. ¿Regresarás?
España me encanta, y vengo a menudo, porque estoy solo a dos horas de avión, aunque de momento no planeo instalarme aquí.

¿Proyectos televisivos?
Tengo propuestas en firme sobre la mesa, pero a falta de concretar.

Juana Viale es 
el rostro de Edha. Ha cumplido con el pronóstico de su abuela, la diva Mirtha Legrand, 
y de tantos argentinos que han seguido sus pasos como modelo, actriz y presentadora. Pero Juana Viale, harta de estar en el punto 
de mira no solo por trabajo, huye de los focos: "No vivo cerca del meollo de Buenos Aires. Pero no me escondo, no puedo dejar de 
ser quien soy". Madre de tres hijos, confiesa ser "muy tímida y nada charlatana. Siempre actúo". Para su público es Malparida, 
la primera protagonista villana 
y asesina en una novela. En cine 
la vimos en La viuda de los jueves (2009), y estuvo en España de gira con La sangre de los árboles, obra que la traerá de vuelta en octubre. Además de Edha"parece que 
mi personaje está increíble"– 
tiene otra propuesta de Netflix 
y dos películas más. "Nunca dejé de hacer lo mío por ser nieta de…
Pero te rompe las bolas que haya gansos que hablan por hablar; 
es más fácil decir que ser o hacer". 
Ha encontrado en el surf su vía de escape: "Es un arte muy lindo que, además, comparto con mis hijos".

Mientras, Velencoso ha pasado de las pasarelas a los rodajes. Hace seis años, Jorge Torregrossa le dio su primera oportunidad 
en Fin, una historia apocalíptica con Daniel Grau.

Le siguió una de terror, Summer Camp, 
y la serie de Telecinco B&b, en la que enamoró a Belén Rueda y conoció a Dani Rovira, con quien repitió en Cien metros.

Tras este dramón, llegó su primera comedia, Señor, dame paciencia.  "Desde que la rodé, 
a finales de 2016, vivo una etapa muy jugosa: Edha, he cumplido 40 años, y dos décadas en 
la moda… ¿Siguiente reto? El teatro. Ojalá surja el proyecto adecuado 
y disponga de tiempo". 

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