Frank Blanco: "Mi hijo pequeño es clavado a mí"

El presentador de "Zapeando" celebra el Día del Padre hablando de sus dos hijos, Martín y Mateo. Y nos cuenta lo mal que se llevaba con su mujer, Sira Fernández, cuando la conoció.

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Cuando Frank Blanco sale del plató de "Zapeando" o del estudio de "Europa FM", se vuelca en sus hijos, Martín, de seis años, y Mateo, de cinco. Dice que es difícil convivir con él, pero seguro que su mujer, Sira Fernández, ha descubierto cómo saber llevarle. De todo ello y de su faceta profesional nos habla en esta entrevista realizada en La Taberna de la Puerta del Sol de El Corte Inglés de Sol.

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-¿Ser padre te ha cambiado mucho la vida?

-Absolutamente en todos los sentidos, pero a mejor. El cambio potente fue cuando nació mi primer hijo. Por mucha ilusión que tengas, el primero se te hace un mundo. Pero todo se compensa. Te pasan muchas cosas, por ejemplo, que ya no decides si duermes del tirón o te dan la tarjeta Vip de las urgencias del hospital más cercano. Es una aventura y te lo digo yo como padre, porque las madres además lo sufren físicamente.

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-¿Eras de cambiar pañales?

-Sí, soy un experto, aunque ya he perdido práctica.

-Siempre puedes ir a por el tercero.

-Ahora mismo ya no. Hace tiempo lo decía, porque era una opción. Yo, al ser el pequeño de tres hermanos, siempre defiendo que haya un tercero.

-¿Y ahora ya no?

-No, porque tenemos un problema con nuestros hijos, son alérgicos a muchos alimentos y a agentes ambientales. Tienen una salud frágil y requieren muchas más atenciones y cuidados que otros niños.

-¿Cómo cuáles?

-A nuestros hijos no podemos dejarles en el comedor del colegio y ahora mi mujer está sacrificando su carrera profesional porque tienen que venir a comer a casa. Es muy difícil que un centro te lo garantice.

-¿Y los abuelos?

-Viven fuera de Madrid. A Sira y a mí nos trajeron nuestros trabajos a Madrid.

-¿Tú hubieses sacrificado tu vida profesional por los niños?

-Uno de los dos tenía que hacerlo. Esta es nuestra realidad ahora, pero en los primeros años de Martín, el que pasaba más rato al día con él era yo.

-De hecho, ella se quejaba de que se perdió determinadas cosas de vuestro hijo.

-Ella tenía un trabajo de directiva. Ahora le ha tocado a ella.

-¿Les consientes mucho?

-No, de todas formas no me considero estricto, pero sí algo. Creo que es necesario. He leído mucho del tema y he preguntado mucho a Súper Nani y a Pedro García Aguado. Yo me preocupé mucho de ser un buen padre, porque es algo que nadie te lo dice ni los niños vienen con manual de instrucciones.

-¿Eres muy protector?

-Sí, a lo mejor me como la cabeza demasiado. Pienso que este mundo que hemos fabricado entre todos no es el mejor sitio para los hijos.

-¿Quién se parece a ti?

-El mayor se parece mucho a su madre y el pequeño es clavadito a mí, incluso en el carácter. Es como un espejo y pienso: qué mal carácter tengo.

-¿Guardas los regalos que te hacen por el Día del Padre?

-Guardo todos, pero recuerdo el primero, que era un papel con la silueta de las manos de mi hijo Martín. Yo soy muy sentimental y llorón.

-¿Y uno que hayas hecho tú a tu padre?

-Hace muchos años que perdí a mi padre, por eso recuerdo el último, que fue un reloj.

-Entrando en el terreno profesional, estás triunfando con "Zapeando".

-Llevamos tres años y el programa tiene buena salud. A la gente le gusta y todavía les caemos bien. Pero hay que ser realista y esto es como todo: habrá algún día que la gente se cansará de vernos.

-¿Qué programa te gustaría hacer?

-Un late night, llevo muchos años pensándolo y creo que en España se tiene que volver a poner de moda.

-Conociste a tu mujer trabajando.

-Fue una historia curiosa. Nos conocimos trabajando en "Los 40 Principales" y no nos soportábamos. Era incluso odio. Tuvimos un programa por la tarde de mucho éxito y menos mal que se acabó. Estábamos encantados porque ya sólo nos teníamos que ver por los pasillos. Nos saludábamos por educación.

-¿Quién tenía la culpa de que esa relación fuese mala?

-Los dos. Ella te dirá que yo, pero los dos éramos muy especialitos.

-¿Y cómo cambia el tema?

-Cuando dejamos de trabajar juntos. Luego un jefe decidió que teníamos que hacer un programa de televisión juntos y yo era reticente. Lo intentamos y nos reencontramos. Nos empezamos a respetar y no sé cómo pero surgió la chispa.

-Supongo que esto tendrá que ser tema de conversación muchas veces entre vosotros.

-Y siempre salgo yo perdiendo. Lo llevamos con humor. Es una bonita historia, cuando empezamos yo ya la conocía perfectamente y tenía muy claro que era la mujer perfecta.

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