La reprimenda, ‘Acacias 38’

Los Domínguez se enteran de que su hija fue expulsada del internado. La1. Del 18 al 22 de marzo. 17.20h

Acacias 38
Pedro Valdezate

La semana pasada en Acacias 38: Telmo sospecha que puede tener un hijo

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Pedro Valdezate

Telmo le cuenta a Úrsula que sospecha que el pequeño Mateo es su hijo. Acto seguido, el exsacerdote se dirige a la casa de su amada y le pide que le cuente la verdad: “Las fechas coinciden, sé que estás ocultándome algo. No tienes derecho a alejarme de él, así que te suplico que me confieses todo ahora”.

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Lucía, sorprendida con su visita, consigue articular palabra y le niega que el niño sea su vástago: “¡Cómo te atreves a decir algo semejante! Por si no lo sabes, soy una mujer casada y tengo una familia preciosa a la que quiero. No vuelvas a venir por aquí, simplemente no deseo verte jamás, adiós”.

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En ese momento, aparece Eduardo y le exige que se marche inmediatamente. Martínez piensa seriamente en marcharse de Acacias, pero finalmente decide quedarse.

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Por otro lado, Ramón, que cada día estrecha más su relación con Carmen, se entera de los problemas que tiene Felipe con el alcohol.

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Pedro Valdezate

Una tarde, decide entrar en su apartamento para intentar hablar con él y ayudarlo, además de rogarle a Emilio que no le venda ninguna botella. Sin embargo, el abogado no solo no atiende a razones, sino que la emprende a golpes con su examigo e, incluso, llega a amenazarlo con unas tijeras.

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Pedro Valdezate

“Tú eres el culpable de que mi vida esté arruinada. Me quitaste lo que más quería, me dejaste abandonado en esta miserable existencia y ahora estás en libertad. Lo único que debes hacer es pagar una y otra vez por tu crimen”.

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Pedro Valdezate

Afortunadamente, Agustina aparece en la estancia y frena a su colérico señor: “Por favor, no haga algo de lo que pueda arrepentirse en un futuro, sopéselo. No quiera terminar en un calabozo”.

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Mientras, en el restaurante Siglo XX, Camino, la hija de Felicia, sufre una pequeña crisis de pánico. La joven vivió hace años un episodio muy traumático y desde entonces no ha vuelto a hablar. “La pobre se hace entender que da gusto con su mirada, pero muchas veces extraño la calidez de su voz. No quiero que su problema sea un impedimento para ser feliz y disfrutar de cada minuto”, se lamenta su madre.

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Gema Checa HEARST

Quien tampoco está pasando por unos buenos días es Genoveva. Siguiendo los consejos de su esposo, comienza a acercarse a Rosina para ganarse su amistad. Cuando parecía haber conseguido la confianza de sus vecinas, un nuevo incidente hace que esté en el punto de mira.

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La señora Alday monta un escándalo en su vivienda mientras el resto de damas la miran desde la calle. Luego, sin querer, se le escapa una botella de entre las manos al salir al balcón, con tan mala suerte que impacta en la cabeza de la mujer de Liberto.

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Pedro Valdezate

Esta, enfurecida, le retira el saludo. “Jamás habíamos tenido en estas calles a una persona con tan poca educación, espero no volver a encontrarme con usted nunca más”, replica antes de alejarse.

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Los Domínguez regresan al edificio después de que un curandero haga un ritual para espantar a los fantasmas que, según Bellita, se encontraban en las habitaciones de su nuevo hogar. Pero no todo serán alegrías para la familia.

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Una noche, Arantxa descubre a la señorita Cinta intentando escaparse de su alcoba a escondidas, y piensa que es para verse con un muchacho. En ese instante, la criada habla con sus patrones, quienes regañan a su hija: “No podemos creer que nos hayas mentido de una manera tan grave. No sé qué vamos a hacer contigo”.

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Esta, desesperada, decide revelarles la causa de sus salidas nocturnas: “Quiero ser artista y por las noches visito sitios de canto y baile. Y, puestos a confesar, debo contaros que me han echado del internado”. José mira incrédulo a su esposa y sentencia: “Te buscaremos un pretendiente, a ver si maduras de una maldita vez”.

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Pedro Valdezate

Ajena a todo, Lolita lucha contra su propia conciencia, ya que se siente mal por la discusión que tuvo con Susana a causa de su suegro. Por eso, al día siguiente habla con la sastra y le ofrece disculpas. “Creo que no fue correcta la manera en la que me dirigí a usted, por eso quiero que me perdone”, comenta llorosa.

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