Vedat encuentra el aliado perfecto; ‘Fugitiva’

El pérfido empresario pide ayuda a Friket para tratar de destruir a los Kaleli.

QUÉ HA PASADO

• Tahir decide que Nefes se marche a Rusia con Yigit.

• Mustafá es detenido por el asesinato de Necip.

• Eysan se quita la vida y Nihat encuentra su cuerpo.


A diferencia de lo que sus enemigos piensan, Vedat ha conseguido salir vivo de la agónica pelea que libró contra Tahir en el mar negro. Un pescador se topa con él cerca de la orilla del mar y lo lleva hasta su casa para curarle los golpes en su cuerpo. La mujer de su salvador le prepara comida para que reponga fuerzas. Cuando ya se encuentra mejor, el pérfido empresario telefonea a su abogada y le ordena que le alquile una mansión en la que poder esconderse de la policía. “Tengo dinero en cuentas secretas, cógelo y ven a por mí”, dice antes de colgar. Dicho y hecho, a la mañana siguiente, la licenciada va en busca del criminal y ambos se trasladan al refugio que ha escogido. Desde allí, el malherido llama a Friket, un conocido suyo, sin escrúpulos como él, y le pide que vaya a visitarlo. Horas más tarde, el hombre se presenta en el lugar y, tras una conversación, promete ayudarlo en su terrible venganza contra sus rivales.

Lejos de allí, Nefes sigue sin creer del todo que su exesposo haya fallecido, pues, pese a que lo vio hundirse en el océano, todavía nota su presencia. Y no se equivoca. Además, hay algo que también le preocupa: no está segura de que Ceyláan sea su hija, ya que no la siente como tal. “Me freno con ella. No tengo la misma conexión que con Yigit, ni las mismas ganas de abrazarla o besarla”, le cuenta angustiada a su marido. Este, por su parte, intenta tranquilizarla: “Pensabas que había muerto, es normal que te cueste hacerte a la idea de que esté aquí y viva”. Viendo que sus palabras no calman a su amada, le propone que se haga una prueba de ADN: “Así sabrás a ciencia cierta si realmente la pequeña lleva tu sangre o no”.

En la habitación de al lado, Mustafá por fin se acuesta en su cama tras varios días durmiendo en prisión acusado injustamente del asesinato de Necip. Ha salido de la cárcel por falta de pruebas y no podría estar más feliz. Asiye acude a la estancia y su marido empieza a acercarse a ella con intención de seducirla. Sus juegos siguen su curso cuando Saniye entra sin tocar la puerta. “Quiero hablar con mi hijo”, sentencia, fastidiando el momento del matrimonio.

A la noche siguiente, todos se reúnen en el jardín del hogar de los Kaleli para disfrutar de una agradable cena. Ösman preside la mesa y bendice los alimentos que van a tomar. La velada transcurre con normalidad hasta que Murat, tras una discusión con su hermano mayor, se levanta de la silla que ocupa y se marcha a otra parte del patio con la intención de mandar un mensaje a Nazar. Hace bastante tiempo que no sabe nada de ella y le preocupa cómo se encuentra. Berrak, que ve la cara de angustia del chico, lo sigue e intenta conso larlo: “Ella es fuerte. Superará haberse casado con un criminal como Sayar, tranquilo”.

La joven se confunde, pues la protagonista de la conversación está destrozada y no deja de llorar ni un solo instante. “¿Cómo pude estar tan ciega y no darme cuenta de la clase de persona que es ese demonio?”, se lamenta ante su madre. Türkan, lejos de apoyarla, le exige que asuma las consecuencias de sus actos: “Sea bueno o malo, ese señor es ahora tu esposo y estás atada a él. Será mejor que lo entiendas de una vez y dejes el drama”.

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