Líos hasta en la boda; ‘Mi hija‘

Demir y Ugur se ven envueltos en un atraco poco antes de jurar amor eterno a Candan y Sevgi.

mi hija

QUÉ HA PASADO

• Demir recibe la felicitación de Semih por su trabajo.

• Müfide regresa a casa.


Demir va a ver una casa en el barrio y, gracias al dinero que le dio Ömer, puede alquilarla. No es la única buena noticia ya que a su llegada al restaurante Semih le enseña el brillante artículo que ha publicado el crítico gastronómico y las reservas se disparan. “A partir de ahora serás nuestro metre. Enhorabuena”, le comunica su jefe.

También a Ugur le salen bien las cosas y logra reunir a Müfide y Hüseyin para cenar en familia. “Para ser honesto no me sentí a gusto cuando pidieron la mano de mi hijasin usted”, revela el comisario. Luego hablan de los preparativos de la boda y acuerdan celebrarla en el vecindario. “Entonces habrá una boda doble”, añade Demir.

A la mañana siguiente, Demir lleva a Candan y a Öykü a conocer su nueva casa. “Es perfecta y, además, tiene jardín”, dice ilusionada la pequeña. Más tarde, llegan Ugur y Cemal para ayudar a acondicionarla. “No sé si algún día podré olvidar a Asu. En el fondo me siento muy mal, no sé si es amor o decepción. Pero ahora lo único que importa es que estoy con mis amigos de toda la vida”, se sincera este último mientras pintan.

Öykü, feliz con su nueva casa

Todo en el vecindario está listo para la boda doble, pero Ugur, muy nervioso, se da cuenta de que no ha recogido las alianzas y sus amigos lo acompañan a la joyería. Una vez allí, se verán en problemas al aparecer unos atracadores.

Tras vaciar las vitrinas, exigen a Ugur que les dé la caja que esconde en una de sus manos. “Ni loco. Antes tendréis que dispararme”, responde tajante el hijo de Müfide. Entonces, Cemal y Demir cruzan una mirada para actuar en conjunto y desarman a los delincuentes. Como no saben qué hacer con ellos, llaman a Hüseyin y este envía una patrulla.

En casa, Sevgi y Candan aguardan impacientes con sus vestidos de novias. Al verlas, a Ugur y Demir les cuesta articular palabra. Poco después, las parejas se dan el “sí, quiero”, cortan la tarta y bailan. Hüseyin, Müfide y Öykü son los más emocionados. Esa noche, y ya instalados en su nueva casa, la niña llama mamá a Candan. Demir, en forma de cuento, recuerda su historia: “La princesa transformó a ese hombre de corazón de piedra en padre. Vivieron felices por siempre jamás y nunca se separaron”.

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