Cristina Medina, ‘atropellada’ por la fama: “Casi se llevan a mi hijo por delante por una foto”

Rebelde como su personaje pero mucho más cariñosa, asegura que a sus 44 años se siente como nunca: “Con dos cesáreas y tres operaciones de hernia… ¡Mejor no se puede estar!”.

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Cristina Medina

Poco tiene que ver Cristina Medina con Nines, la vecina más antipática de Mirador de Montepinar a quien, asegura, le costó “pillarle el punto”. Pero la actriz, madre de dos hijos, es una todoterreno y compagina La que se avecina con proyectos teatrales de su compañía Pez en Raya.

¿Alguna vez tienes la tentación de ser tan borde como Nines?
Pues mira, una, con la edad, va aprendiendo normas de educación y se muerde más la lengua.

¿Cómo te definirías tú?
Cariñosa, mimosona, rebelde… Soy fuerte, pero borde no. Bueno, si me pinchan… (risas). Tengo carácter, vaya, que no soy Heidi (risas).

¿Qué tal te llevas con tus compañeros de la serie?
Soy muy amiga de Vanesa Romero, la he adoptado como prima en la vida real y a su madre la llamo ‘tita’, con eso te lo digo todo. Y con el resto de los compañeros fenomenal, no hay competitividad. Estamos muchas horas en el trabajo así que, si no hubiera buen rollo, ardería Troya.

Lo de ser morena, ¿imprime carácter o es que tenéis envidia de las rubias?
Si te hablo como Cristina, no creo que las morenas sean mejor que las rubias ni viceversa. Pero Nines te diría que está un poquillo acomplejada y, si puede hundir a su prima, lo hará.

¿Por qué triunfa la serie?
Los personajes hacen lo que a todos nos gustaría pero no podemos, porque no es correcto. El demonio interior que todos llevamos dentro ellos lo llevan fuera siempre.

Has trabajado mucho en España, has vivido en Londres muchos años y la fama te la ha dado esta serie.
En el mundo del teatro era conocida antes de La que se vecina, pero es que la televisión es una plataforma muy fuerte y da mucha popularidad. Nadie te para por la calle por hacer teatro.

¿Qué tal llevas la fama?
Pues hay gente cariñosísima y muy respetuosa y otros que te dan unos sustos increíbles. Vas caminando, hablando por teléfono, y de repente te cogen por detrás y lo primero que piensas es que te van a robar. A veces me incomoda cuando voy por la calle con mis hijos. De hecho, una vez casi atropellan al pequeño a cuenta de una foto, así que ya no me hago ninguna y hay gente que no lo entiende. A veces tengo que soportar hasta que me insulten. Más de uno me ha dicho: ‘Eres tan borde como tu personaje!’ Y, claro, alguna vez me he calentado y he saltado.

Además de la serie sigues de gira por España con las funciones A grito pelao y Solalá
Esta última la estrené hace doce años y aún sigo de gira. Y el bajista de A grito pelao es primo mío y en ese espectáculo he escrito hasta las letras de las canciones.

Joan Estrader es, además de tu compañero en las funciones, el padre de tus hijos Gerard y Leo. ¿No os cansáis de estar juntos todo el día?
Tiene su intríngulis. Nos une, además de nuestros hijos, la forma de ver esta profesión. Pero bueno, de diez espectáculos que hemos hecho, seis son a dúos y cuatro solos. Así que nos damos aire (risas).

Y tus pequeños, de 6 y 8 años, ¿os acompañan en las giras?
El pequeño, con cuatro meses, ya se había hecho más de 20.000 kilómetros.

¿Alguna anécdota?
El mayor, cuando aún no tenía tres años, se coló en el escenario cuando mi marido y yo estábamos despidiendo la función. Me cogió de la mano y me dijo: ‘Vámonos, mamá’. Y yo le dije al público: ‘Pues ahí os quedáis’. Y todo el público se echó a reír.

Se te ve madraza…
Dejo a mis hijos bastante libres, no soy pesada. Pero en las rutinas me pongo en modo Merkel (risas). Tanto a la hora de desayunar como a la de hacer la cama. Hay unos mínimos que tienen que cumplir y los cumplen. A lo mejor el fin de semana vale todo pero, el domingo, tras el zafarrancho de combate, hay que recoger todo, pasar la aspiradora y a la rutina.

¿Cómo se ve la vida desde la cuarentena?
Que me quiten lo bailao. Me siento atractiva, sexy y de todo. Con 44 tacos, dos cesáreas y tres operaciones de hernia… ¡Mejor no se puede estar!

Cuando no trabajas, ¿qué haces?
Salgo a patinar, me gusta el flamenco y ahora me quiero apuntar a claqué.

DE UN SORBO
¿Te gusta el café? No. Me tomo uno por la mañana y, si no trabajo, es descafeinado. Antes me gusta un vaso de agua templada con zumo de limón y una tostada con aceite y jamón york.

¿Te levantas de buen café? Me levanto de buen café.

¿Con qué asocias su olor? Con el hogar. No uso la Nespresso porque no crea el mismo ambiente.

¿A quién invitarías? Ahora mismo prefiero estar en soledad así que… ¡a nadie!

¿Y a quién no le darías ni agua ni café? A la gente que me cae como un rayo, a los intolerantes que han aprendido a hacer las cosas de una manera y son incapaces de cambiar.

Si el café te diera súper poderes… ¿Cuál querrías? Volar.

Un libro adecuado para un buen café… La sombra del viento.

Primavera, cafelito y… Que todo lo que tengo en mente arranque bien.

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