Tiaras de aristócratas y plebeyas en su gran día

Magdalena de Suecia finalmente no eligió para su enlace la tiara que su madre, Silvia de Suecia, y su hermana Victoria lucieron el día de su boda. Máxima, Charlene, Kate, Mette-Marit, Mary, Marie Chantal o Letizia también llevaron espectaculares joyas en su gran día. Las repasamos. 

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Magdalena de Suecia finalmente no eligió para su enlace la tiara que su madre, Silvia de Suecia, y su hermana Victoria lucieron el día de su boda. Máxima, Charlene, Kate, Mette-Marit, Mary, Marie Chantal o Letizia también llevaron espectaculares joyas en su gran día. Las repasamos. 

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Magdalena rompe tradiciones

Horas antes del enlace de Magdalena se conocía que la princesa ha elegido como diseñador para su vestido de novia a Valentino Garavani, lo que no ha sentado nada bien entre los suecos, que confiaban en que la joven eligiese un diseñador patrio, como lo hizo su hermana Victoria. La heredera al trono vistió un diseño de uno de sus modistos favoritos suecos, Pär Engsheden.

Rompiendo también la tradición, la joven ha elegido una distinta a la que lució su hermana en su enlace.

Se trata de la diadema del rey Gustavo, ya que fue un regalo de su padre, el rey Carlos Gustavo, a la reina Silvia por su décimo aniversario en 1986. Alrededor de la diadema, la princesa llevaba pequeñas flores de azahar.

 

 

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Victoria, con la tiara de Camafeos

Victoria lució en su enlace con el príncipe Daniel la tiara que también llevó su madre en su boda.

La diadema es una herencia de la reina Josefina y probablemente fue un regalo del emperador Napoleón a su mujer. Se utilizó por primera vez en 1910.

 

 

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Victoria y su madre, con la misma tiara

La reina Silvia, en 1976, lució esta tiara, la de Camafeos, hecha en oro, perlas y siete camafeos romanos. 

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Stèphanie de Lannoy

La última boda real fue la protagonizada por Stèphanie de Lannoy y Guillermo de Luxemburgo el pasado octubre.

Stèphanie, con el pelo semirrecogido, de donde prendía el velo de cinco metros de tul, se decantó por una tiara de 260 brillantes que pertenece a la familia de la novia y es obra de la firma Althenloh de Bruselas.

La joven, única aristócrata junto con Matilde de Bélgica entre las otras 'princesas del pueblo', optó por un vestido clásico de color champán, diseñado de Elie Saab, con bordados de oro, de corte barco al frente, un gran escote en la espalda y manga larga francesa.

Los complemetos eran unos aretes de diamantes, un delicado y fino collar, el anillo de su difunta madre de compromiso y el anillo de su boda.

© Cour Gran Ducale

 

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Una joya de 260 brillantes

La tiara de la familia Lannoy (foto grande), a la que Stèphanie recurrió por motivos sentimentales, está confeccionada de platino y brillantes, con uno de ellos grande en forma de pera invertida en el centro.

Obra de la firma Althenloh de Bruselas, fue usada anteriormente por sus hermanas y cuñadas en sus respectivas bodas.

Durante días se especuló con que la tiara elegida sería la famosa Belgian Scroll Tiara (tiara belga de volutas de la foto de abajo), de platino y 850 brillantes, que fue creada por Henry Coosemans in 1953, que lució en su boda la princesa belga Josefina Carlota con el gran duque Juan de Luxemburgo y que posteriormente ha llevado María Teresa en algunas ocasiones especiales.

© Cour Gran Ducale

 

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Una tiara del revés

Charlene Wittstock fue la novia más original, pese a la sobriedad de su vestido, firmado por Giorgio Armani. Se habló de peinecillos, apliques y tocados, pero lo cierto es que Charlene lució una tiara floral puesta del revés. Dicen que como símbolo de cambio.

Charlene coronó su peinado 'chignon' con este complemento, la única joya que llevó el día de su boda, ya que la princesa Charlene de Mónaco no llevó pendientes, collares ni pulseras.

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Homenaje al mar

La princesa Charlene de Mónaco sorprendió al lucir una tiara para su banquete nupcial. Se trataba de la tiara 'Espuma de diamante', creada por el joyero francogermano Lorenz Baumert, expresamente para la nadadora.

La pieza, engastada en oro blanco y compuesta de diamantes diminutos de casi 60 kilates, recrea la espuma de una ola que rompe contra la costa. Lorenz defendió su creación explicando que 'la referencia al mar es algo muy personal para ella y a la vez representa un símbolo del pueblo monegasco.

 

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Kate, una tiara de 1936

Las apuestas fallaron el pasado 29 de abril, día de su boda con el príncipe Guillermo de Inglaterra. Muchos pensaban que Kate Middleton, duquesa de Cambridge, llevaría la tiara que llevó la difunta princesa de Gales el día de su boda con el príncipe Carlos de Inglaterra.

Pero finalmente Kate eligió para su gran día la tiara Halo de Cartier, una pieza que el duque de York regaló a su esposa, la reina madre, en 1936, y que ésta regaló a Isabel II en su 18 cumpleaños.

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Letizia, una joya helénica

El 22 de mayo de 2004, Letizia Ortiz se convertía en Princesa de Asturias. Era el día de su boda. Para la ocasión eligió la “Tiara Prusiana”, que perteneció a la reina Victoria Federica, madre de doña Sofía.

Realizada en platino y diamantes, se la conoce como tiara helénica, por sus columnas, que recuerdan al Partenón, y las hojas de laurel. También la llevó la reina Sofía el día de su boda.

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Letizia y la tiara floral

En la noche previa a la coronación de Guillermo y Máxima de Holanda, el pasado abril, la princesa Letizia lució la tiara floral perteneciente a la Familia Real en oro y plata con diamantes, talla brillante y talla perilla, con motivos florales y vegetales.

Encargada por Alfonso XII a la firma inglesa J.P. Collins en 1879 para su prometida, la archiduquesa María Cristina de Hamburgo, la joya salió de la familia y en el siglo XX fue recuperada por la firma Aldao, donde el gobierno español la adquirió en 1962, como regalo a la Reina, con motivo de su boda con el Rey.

La tiara también se puede lucir convertida en broche o en gargantilla. La única vez que se ha visto como gargantilla fue cuando doña Sofía la lució en la fiesta anterior a su enlace con don Juan Carlos.

Fue la que lució la infanta Cristina en su boda con Iñaki Urdangarín. Letizia también la ha llevado en diversas ocasiones, entre ellas, en el enlace de Victoria de Suecia.

 

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Mette-Marit, regalada

Mette-Marit llevó para su enlace una tiara de brillantes, regalo de los reyes Harald y Silvia y realizada en 1910. Está formada por diamantes y oro blanco que se agrupan para formar 23 margaritas.

Es la misma que lleva en su foto oficial (en la imagen).

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Mary, regalo de su suegra

El día de su boda con Federico de Dinamarca, el 14 de mayo de 2004, Mary Donaldson dejaba de ser plebeya para convertirse en una princesa que ha ido depurando su estilo a lo largo de estos siete años.

En su 'gran día', Mary lucía una espectacular tiara, regalo de la reina Margarita de Dinamarca, que volvería a lucir en una cena de gala en marzo de 2009 (en la imagen).

El velo que llevó el día de su boda también fue el que llevó en su 'sí quiero' la bisabuela de Federico.

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Máxima, la misma que su suegra

A la argentina Máxima Zorreguieta le costó ganarse el cariño de su pueblo y el de su suegra, Beatriz de Holanda, que miraban con recelo la llegada de una plebeya a la corte holandesa. Hoy la reina cautiva a todos con su naturalidad y simpatía. 

En su enlace lució una tiara con estructura de oro blanco e incrustaciones de diamantes que se agrupaban hasta formar estrellas.

Fue la misma que llevó la reina Beatriz el día de su boda con el príncipe Claus.

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Matilde, estilo 'art-decó'

Matilde de Bélgica es actualmente la única princesa heredera consorte de una casa reinante europea con ascendencia noble. Se casó con Felipe de Bélgica el 4 de diciembre de 1999.

Para aquella ocasión, Matilde llevó una diadema de brillantes estilo art decó con tres filas de diamantes. La tiara, que también puede ser usada como gargantilla, perteneció a la bisabuela de su esposo.

La princesa Paola de Bélgica, su suegra, la llevó en la boda de Victoria de Suecia y Daniel Westling.

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Tatiana, tradición familiar

Tatiana Blatnik, casada con Nicolás de Grecia, llevó una pieza de diamantes, conocida como tiara 'Corsario', propiedad de la familia real griega y que también llevó el día de su boda Alexia de Grecia.

La pieza perteneció, primero, a la reina Victoria de Suecia y después a su hija, la reina Ingrid de Dinamarca –por su boda con Federico de Dinamarca-.

Fue el regalo que los reyes de Dinamarca hicieron a su hija la princesa Ana María por su boda con Constantino de Grecia.

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Marie-Chantal, tradición familiar

Al igual que su cuñada, Marie-Chantal también llevó la tiara 'Corsario', propiedad de la familia real griega y que también llevó el día de su boda Alexia de Grecia.

La pieza perteneció, primero, a la reina Victoria de Suecia y después a su hija, la reina Ingrid de Dinamarca –por su boda con Federico de Dinamarca-.

Fue el regalo que los reyes de Dinamarca hicieron a su hija la princesa Ana María por su boda con Constantino de Grecia.

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