Este martes, Sonsoles Ónega se ha vuelto a ausentar de su puesto de trabajo. Hace una semana, la presentadora de Antena 3 le cedía su puesto a su compañera Pepa Romera, porque debía asistir a un compromiso. Exactamente Sonsoles se ausentó de su programa para ser la pregonera del patrón de Madrid, San Isidro Labrador. La periodista y escritora, acompañada por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, miembros del equipo de Gobierno y representantes de los grupos municipales, invitó, desde el balcón de la Casa de la Villa, a madrileños y visitantes a disfrutar de un “Madrid que demuestra cada día que aquí cabemos todos”. "Madrid es el corazón de España y ya no es el vuelva usted mañana de Larra”, sino el “quédese hasta mañana” porque “Madrid ejerce la adopción como nadie”, fueron las palabras de la presentadora.

Este 12 de mayo le ha vuelto a ceder el puesto de presentadora a su compañera, pero esta vez por un asunto personal. Un compromiso que tenía que ver con uno de sus hijos y que le hacía especial ilusión. "Os quedáis discutiendo sobre este tema apasionante, yo hoy vuelvo a darle el relevo a Pepa Romero porque voy a confirmar a un hijo", han sido sus palabras exactas al respecto, interrumpiendo la tertulia acerca de la última hora sobre el hantavirus, que tiene a gran parte de la sociedad en vilo.

sonsoles onega
Gtres​

No es muy habitual ver a Sonsoles compartir algo sobre su vida privada, pero sí que a veces habla de sus pequeños. Ella misma ha reconocido que no pudo ser la madre que quizás hubieran necesitado sus hijos al no dejar de lado su carrera.

Fue el pasado 28 de abril, 'Y ahora Sonsoles' sorprendía al intercambiar los roles entre la habitual presentadora y sus colaboradores: Sonsoles Ónega era la propia entrevistada en su programa. Una conversación de lo más emotiva donde, además de recordar sus raíces (junto a un precioso reportaje grabado en su aldea, Mosteiro), la periodista se sinceraba como nunca sobre su faceta como madre. "Mi hijo tiene ahora 17 años, y no renunciar fue una decisión determinante en mi vida. No renunciar significa que yo no he visto a mis hijos nunca, que no les he hecho el bañito, no he leído con ellos. Me he perdido toda su infancia. Yo pienso que serán mis hijos los que algún día me digan, mamá, te entiendo sin necesidad de tener que perdonarte. Espero que eso sea así", contó emocionada.