Javier Gurruchaga se encuentra celebrando sus cinco décadas al frente de La Orquesta Mondragón, con una gira con la que recorre varias ciudades y que culminará regresando a Madrid a lo grande. La guinda del pastel la pondrá el nuevo disco que prepara. He aquí el lado más reflexivo de uno de nuestros artistas más polifacéticos y genuinos. Con 50 años de carrera debe dar vértigo mirar atrás, pero para Javier "más que vértigo, es que la memoria empieza a trabajar y hay buenos recuerdos, cosas que se añoran y otras que está bien que hayan pasado. Siempre he sido de mirar para adelante, no soy un lacrimógeno nostálgico", afirma, aunque sí recuerda otros tiempos de la mítica banda. "En los 80 la gente tenía ganas de libertad, descaro y más cortes de manga", dice.
Javier Gurruchaga lleva décadas triunfando y con un público fiel, algo que no imaginaba en sus inicios porque "yo soñaba con los ídolos que tienes de joven, pero lo veía lejano, nunca pensé que tomaría estas dimensiones, haciendo un grupo tan a la contra y revolucionario en su momento". Lo de ser showman me explica que, en su caso, se debe a circunstancias de la vida: "Soy hijo único y siempre quería imitar a los actores radiofónicos y a los dramáticos de los Estudios 1. Ese era mi gran juguete, imitar y emular, para hacerlo con una vena humorística. Estudié solfeo desde los 7 años y los deportes no me interesaban mucho", cuenta.
Javier Gurruchaga: "La gente en los 80 tenía ganas de libertad, descaro y más cortes de manga"
Años después, ya triunfando, Javier Gurruchaga confirma que los 80 fueron tan vertiginosos como los pintan, al menos en su caso, "porque éramos uno de los grupos que más trabajaba. Fue una década muy buena, de cambio, viniendo de una dictadura en la década anterior, y la gente tenía ganas de libertad, descaro y más cortes de manga. Fue una década prodigiosa, mucho más que los 90".
Gurruchaga se sabe coqueto: "Me pongo más o menos guapo según el compromiso. No dejo de ir a la peluquera a que me tiña, porque tengo el pelo blanco, y hay que estar guapo, con un look rock and roll y a contracorriente. Siempre me ha gustado la parafernalia de Elton John o Bowie", afirma.
Su hit 'Ellos las prefieren gordas' podría ser el lema contra cualquier dieta y el 'body positive', pero Javier Gurruchaga dice que hoy quizás "nos falta humor, y existe cada vez más un humor más censurado. Aquella fue una canción que me cansé de cantarla, y ahora cuando la he vuelto a tocar funciona muy bien. En mi caso me cuido y con ayuda de un médico he bajado 20 kilos y estoy muy contento de no tener ese peso".
Javier Gurruchaga: "Está bien que la gente opine, pero en algunos aspectos nos estamos volviendo retrógrados"
Hablando de humor censurado, le pregunto si a él le han censurado alguna vez: "Siempre, antes de que me censurasen, he visto que igual no era el momento y sacaba alguna canción del repertorio. Cuando empezamos, teníamos que ir al Sindicato Vertical para que nos aprobasen las letras, pero en esa época ya era más flexible. Desde los años 2000, y ahora, hay mucha autocensura, mirando siempre el qué dirán. Está bien que la gente opine, pero en algunos aspectos nos estamos volviendo muy retrógrados".
Siguiendo con otros de sus hits, 'Viaje con nosotros', le pregunto a qué momento de su vida viajaría de nuevo: "No miro mucho para atrás, pero me acuerdo de mis padres y los seres queridos que se me marcharon. La pérdida de los padres es algo muy duro, y el duelo con mi madre me ha durado varios años. No es que fuera un nene de mamá, sino más bien un chaval de calle, pero echo mucho de menos los consejos de mi madre". Confiesa que ha lidiado bien con la popularidad: "Lo he llevado dignamente, pero no soy una persona que añore el halago ni la babosería pública. La popularidad a veces puede ser un poco incómoda, pero cuando no la tienes ya piensas, 'uy, no se acuerdan de mí'. He sabido sortear eso para tener vida privada", asegura.
Javier Gurruchaga: "Hice la mili sin guardias y en la banda de música"
Javier Gurruchaga recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes, algo que jamás imaginó cuando trabajaba de botones en un hotel. "No me podía ni imaginar una carrera tan larga. Es para alegrarse de que los Reyes te den una medalla, porque es la consideración al trabajo, aunque por otro lado me da la sensación de que me están jubilando”. Es curioso que el servicio militar fuera lo que lo llevó hacia la música: “Había hecho estudios de saxofón y, para colmo, mi profesor fue un subteniente, músico clarinetista. Digamos que me enchufó, entre comillas, porque yo sabía tocar el saxo, e hice la mili sin guardias y en la banda de música, durante 20 meses y en mi tierra".
De la profesión le ha impresionado "Mick Jagger. Yo quería ser como los Rolling Stones. Y tengo un gran recuerdo de Julieta Serrano, de Esperanza Roy y del francés Michel Piccoli. Y también Ana Belén, con la que hice tres canciones y quién no dice que igual hagamos una cuarta…". Para terminar, le pregunto cómo le gustaría ser recordado: "La verdad que no me gustan este tipo de cosas. En la lápida de Lon Chaney, el actor de cine mudo, no pone nada. No sé si sería lo mejor. Pero no me hace gracia la muerte, ni hablar de ella ni de los epitafios".
La foto favorita de Javier Gurruchaga
"Me gusta esta foto a mis 12 años, en la Playa de la Concha, en San Sebastián", afirma de la imagen.
Agradecimientos: Gran Teatro Pavón, C/Embajadores, 6, Madrid


















