El reconocido periodista Iñaki Gabilondo y su esposa, Lola Carretero, han vivido este sábado un día familiar inolvidable. El matrimonio ha sido testigo del enlace de María Gabilondo, una de las tres nietas de una de las voces radiofónicas más reconocidas del panorama español. La joven se ha dado el 'sí, quiero' en la capital española, rodeada de sus seres queridos y amigos. A las 12:00 del mediodía repicaban las campanas de la iglesia de la Inmaculada y San Pedro Claver, el escenario elegido por los novios para sellar su amor. El templo, perteneciente a la Universidad Pontificia de Comillas y conocido popularmente como la iglesia de ICADE, guarda un significado muy especial para la novia, ya que fue allí donde cursó sus estudios universitarios de Derecho.
La presencia de Iñaki Gabilondo no ha pasado desapercibida. Siempre discreto con su vida privada, el veterano periodista no ha podido ocultar su felicidad y cierta sorpresa ante el despliegue y la expectación de un día tan señalado. "Me llama la atención que se case una nieta", confesaba el propio Gabilondo con una sonrisa a los medios allí congregados. Visiblemente asombrado por ver dar este importante paso a su nieta María, pero profundamente emocionado.
La última en llegar ha sido la novia que ha sorprendido a todos con su diseño nupcial. María Gabilondo ha brillado en su gran día con un espectacular diseño de corte limpio y silueta clásica que combinaba a la perfección la elegancia atemporal con el lujo silencioso firmado por Navascués.
El vestido nupcial destacaba por una sofisticada sencillez, compuesto por un cuerpo ajustado con un escote barco muy estructurado y una falda evasé de caída fluida que aportaba movimiento y ligereza al caminar. Coronando su look nupcial, la novia lució un elegantísimo velo de organza sobre un favorecedor moño de estilo clásico.
En cuanto al maquillaje, la sencillez ha vuelto a ser la gran protagonista. María ha optado por una piel muy luminosa en la zona de los pómulos y los labios en contraste con una mirada más profunda gracias a sombras oscuras y un impecable eyeliner negro. Para rematar su estilismo, María caminó hacia el altar con un bouquet de flores blancas con pequeños toques de follaje verde que aportaba la frescura perfecta para un enlace a principios de julio.

















