El nombre ya está elegido, pero Alejandra Rubio no piensa desvelarlo antes de tener a su hija en brazos. A punto de dar a luz a su segundo hijo con Carlo Costanzia, que será niña, la hija de Terelu Campos ha conseguido mantener en secreto una de las grandes incógnitas de su embarazo. Las apuestas por el nombre que llevará la pequeña comenzaron prácticamente desde que anunció que esperaba una niña: ¿homenajearía a su abuela llamándola María Teresa? ¿Elegiría Alejandra para continuar con su propio nombre? De momento, ni confirma ni desmiente, aunque sí ha dado una pista que permite descartar, o al menos poner en duda, algunas posibilidades. "Yo clásica, poco", respondió a un periodista de Europa Press que le preguntó por el nombre.
Los últimos meses no han resultado tan tranquilos como a Alejandra le hubieran gustado. Su segundo embarazo ha coincidido con una etapa 'movidita' tanto en lo profesional como en lo personal. En este tiempo ha publicado su primera novela, 'Si decido arriesgarme', un proyecto que tampoco ha estado exento de críticas, y ha decidido poner punto final a su etapa como colaboradora de televisión. A todo ello se ha sumado el complicado momento que atraviesa el clan Campos: las diferencias entre Terelu y Carmen Borrego siguen, como se vio en la entrevista conjunta que concedieron, y los nombres de Alejandra y José María Almoguera aparecieron en ese desencuentro. Y es que los primos parecen no tener ningún tipo de relación. "Pues no ha sido un embarazo perfecto, no, la verdad. Me hubiera gustado tener un poco más de tranquilidad, pero bueno, la vida es así, tampoco vamos a hacer un drama de nada". Alejandra, sin embargo, prefiere no colocarse en el papel de víctima y, cuando intentan englobarla dentro de los conflictos de su familia, reivindica su propia posición: "Yo soy un ser independiente. No se nos puede meter a todos en el mismo saco siempre". De hecho, cuando le preguntan si vio la entrevista, no lo aclara, pero sí se muestra tajante: "No tengo nada que decir", apartándose así de una polémica en la que no parece querer entrar precisamente ahora.
Su cara cambia cuando le preguntan por el nombre que ella y Carlo han elegido para la pequeña. El hijo de Mar Flores confesó hace unos días que la decisión está tomada y ahora ha sido Alejandra quien lo confirma, pero también que hacerlo no ha sido sencillo: "Sí, me ha costado. Me ha costado elegirlo". Sobre si han escogido un nombre clásico, la influencer esquiva la cuestión: "No te voy a dar pistas, pero yo clásica poco". Una respuesta que, quizá, desvele más de lo que parece.
Alejandra Rubio reforma su casa antes de dar a luz
A los conflictos familiares, se suma otra preocupación: la reforma de su casa. La llegada de un bebé hace que muchas madres decidan reformar sus casas y dejarlo todo preparado, algo conocido como 'síndrome del nido'. "Estoy con la casa a tope, que se me ha ido la pinza y he querido cambiarlo todo. El síndrome este del nido me ha dado fuerte", reconoce entre risas. Y es que no solo ha cambiado algún mueble o ha preparado la habitación de su hija, las reformas han llegado hasta tal punto que Alejandra tuvo incluso que abandonar temporalmente la vivienda. "Hombre, claro, por la pintura y eso, sí", aclara.
Carlo Costanzia se ha encargado de buena parte de las reformas y ella no puede estar más satisfecha con el resultado. "Menos mal que lo tengo a él, que él es un máquina, todo lo sabe hacer", presume Alejandra. El actor, que ganó 'DecoMasters' junto a su madre, tampoco pone demasiadas objeciones a las ideas que se le van ocurriendo a su pareja en esta frenética recta final: "Me concede todos mis deseos", añade.
El nacimiento está tan cerca que la propia Alejandra reconoce que los "nervios" están ahí, aunque no sabe decir si son mayores o menores que los que sintió la primera vez: "Pues no lo recuerdo. Sí, o sea, son distintos pensamientos al final". Y Carlo tampoco permanece ajeno a la expectación. Preguntada por si él está nervioso, Alejandra responde directa: "Sí". Todo está, por tanto, prácticamente preparado. La casa ha cambiado, el nombre está decidido —aunque permanezca bajo secreto— y la pareja espera ya el momento de conocer la cara de su hija.















