En la distancia corta María Dueñas es una persona amable, una profesora a quien el éxito de su primer libro, “El tiempo entre costuras”, la cogió tan de sorpresa como a casi todo el mundo, lo que en modo alguno le hace sentir diferente, una privilegiada, sólo alguien que ha logrado tocar la fibra sensible de un público muy variopinto.
Hombres y mujeres de toda condición que se emocionan con sus historias, la segunda de las cuales está ya a la venta bajo el sugestivo título de “Misión olvido”.
-¿Qué ocurrió en su vida para que escribiera “El tiempo entre costuras”?
-Jamás había tenido la ambición de escribir; vamos, no se me había pasado por la cabeza, pero llegó un momento en que me apetecía hacer algo distinto sin abandonar mi trabajo. Había cumplido los 40, tenía una vida profesional estable, mis hijos crecían y, simplemente, quería añadir algo nuevo a mi vida después de 20 años en la Universidad.
-¿Le preocupa la acogida que pueda tener “Misión olvido”, su segunda novela?
-No, porque a mí la satisfacción me la dan los lectores, ellos son los que compraron la novela anterior, los que la han prestado, recomendado y regalado a sus amigos y conocidos, tejiendo una tela de araña que es la que ha tocado la fibra sensible de la gente.
-¿Qué tiene este libro que no tuviera el anterior?
-Éste era un proyecto antiguo, de cuando hace unos años estuvimos pasando un verano en California, y por casualidad nos topamos con la Misión de Sonoma, donde se establecieron los monjes Franciscanos. Pensé que era una historia muy bonita para contarla algún día.
-¿Es casual que las protagonistas de ambos libros sean dos mujeres potentes pero tan opuestas?
-Sí. La protagonista de “El tiempo entre costuras” es ingenua, una modistilla de los años 30, influenciable. En cambio, Blanca es una profesional que se mueve por sí misma, y que da los pasos que ella quiere dar.