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Myriam de la Sierra: "No he vuelto a entrar al lugar donde mataron a mis padres"

La hija de los marqueses de Urquijo y exmujer de Rafael Escobedo, acusado de su asesinato, nos abre su corazón en una sincera charla con nuestra colaboradora.

La hija de los marqueses de Urquijo y exmujer de Rafael Escobedo, acusado de su asesinato, nos abre su corazón en una sincera charla con nuestra colaboradora.

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La entrevista

Ni en sus más negros sueños, Myriam de la Sierra pudo pensar que la vida iba a golpearla de la manera en que lo hizo. El 1 de agosto de 1980, sus padres, los marqueses de Urquijo, fueron encontrados muertos a tiros en su chalet ubicado en una exclusiva urbanización de Madrid. El crimen estuvo rodeado de un gran suspense y misterio y fue recogido ampliamente por todos los medios periodísticos.

Rafael Escobedo, exmarido de Myriam, fue acusado del asesinato de sus suegros, aunque en la sentencia se especificaba que lo hizo "solo o en compañía de otros". Ahora, 33 años después, la hija de los marqueses de Urquijo ha escrito '¿Por qué me pasó a mí?', un libro en el que cuenta su versión de los hechos. Le ha dado todos los detalles a nuestra colaboradora, Rosa Villacastín...

-¿Por qué ha tardado tanto en contar su versión de un crimen que marcó su vida para siempre?
-Porque es ahora cuando me encuentro bien, cuando he encontrado la felicidad, cuando estoy realizada, con un marido al que adoro y dos hijos maravillosos y porque es ahora cuando he aprendido a relativizar las cosas que me han pasado.

-¿Se lo debía a sus hijos?
-Mis hijos vivieron la última época, en la que ya eran conscientes de lo que se decía de nosotros. No quería que la imagen de su madre fuera la que pretendieron dar de mi hermano Juan y de mí.

-¿Es consciente de que la memoria es selectiva?
-Muy selectiva. No olvidas, pero si consigues superar sentimientos como el rencor o el odio, has ganado la batalla. Hoy puedo hablar del tema, pero después de la muerte de mis padres sólo podía llorar. Me ha costado pero lo he conseguido leyendo libros de superación personal, que me ayudaron a no tener que ir mirando por el espejo retrovisor todo el tiempo.

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La entrevista

-¿Entonces no acudió a un psicólogo?
-No, porque no quise estar en manos de un psicólogo o un psiquiatra para que ellos tuvieran el control de mi vida con ayuda de pastillas. Quise superar esos momentos difíciles por mí misma.

-Su vida podría ser como una novela negra.
-En mi vida han pasado muchas cosas: la muerte de mis padres, mis divorcios, mi ruina económica... Las batallas de mi vida me han enseñado muchas cosas.

-¿En quién se apoyó tras el asesinato de sus padres?
-En mi hermano, en mis abuelas –materna y paterna–, en Dick, mi segundo marido, y en mí. Ellos fueron mis apoyos. Mi motivación fue desarrollar un proyecto para sentirme útil. Durante 29 años me refugié en mi empresa para tener una ilusión que me permitiera levantarme cada mañana.

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La entrevista

-¿Parte de su familia los abandonó debido al ruido mediático que despertó esta historia?  
-Mis padres eran hijos únicos. Tenía a mis abuelas y debo señalar que en este tiempo he descubierto a grandes amigos, mentores, gente que me ha inspirado y ayudado a superar estas situaciones.

-¿Cómo vivieron el juicio mediático?
-Con una sensación de impotencia enorme. Nosotros, simplemente, fuimos testigos. Nunca nos acusaron de nada, pero eso la gente no lo recuerda porque no ha interesado que así fuera.

-¿Alguien les ha pedido perdón por el daño causado?
-Me impresionó una entrevista que Jesús Quintero hizo al periodista Matías Antolín, donde reconoce que todo lo que había dicho sobre mí era falso, que antes de morir, Rafi le había confesado la verdad, y cuenta que no tengo nada que ver en la muerte de mis padres.

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La entrevista

 -¿La familia de Rafi habló con ustedes?
-La única persona que se acercó en el juicio fue Carlos, su hermano, para darme el pésame, pero nadie más, y eso que alguna vez veo a su madre por aquí cerca de casa.

-¿Cómo se controla el odio y el rencor?
-No es fácil. Hay que trabajarlo. Yo tengo claro que las cosas ocurren por alguna razón desconocida. Es más, estoy  segura de que una persona en su sano juicio jamás habría hecho una cosa así. Yo he perdonado a Rafi porque estoy convencida de que estaba trastornado.

-¿Habló con su hermano Juan de lo que estaban viviendo o cada uno lo asumió a su manera?
-Hemos hablado mucho, hemos compartido, hemos vivido todas estas experiencias juntos... por eso le he dedicado el libro. Creo que se lo merecía.

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La entrevista

-Usted se ha arruinado en varias ocasiones.
-Jamás pensé que iba a heredar porque mi madre murió con 44 años y mi padre con 53. Nunca me planteé mi vida basada en una herencia. Yo todo lo que tengo me lo he ganado. Trabajo desde muy joven. Me sentía orgullosa de lo que había conseguido, por eso cuando lo perdí no fue un drama insuperable.

-¿Vendió su casa de Sotogrande por problemas económicos? 
-Sí y fue muy duro porque estaba llena de recuerdos de mi infancia. Conservé la que heredé en Tarragona. Allí tengo los muebles y recuerdos de infancia.

-¿Por qué se niega a entrar en las habitaciones donde murieron sus padres?
-Después de recoger toda su ropa no he vuelto a entrar en ese lugar, incluso las Navidades las celebramos siempre en mi casa, nunca en la de Somosaguas.

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La entrevista

-¿Con la muerte de sus abuelas cierra un ciclo de su vida?
-Se murieron con quince días de diferencia y fue durísimo, como si se rompiera el último eslabón. Mi hijo Álex tenía entonces tres meses. Desde su muerte cambiaron las Navidades para nosotros, empezamos a pasarlas solos, con mi hermano y su familia.

-¿Hay alguna imagen de sus padres que el tiempo no haya difuminado?
-Tengo un recuerdo muy nítido de mi madre, que era una mujer muy cariñosa. De mi padre, el brillo de sus ojos. Los  recuerdo como si los hubiera visto ayer.

-¿La educación que le dieron le ha servido para superar lo que le vino después?
-¡Por supuesto! Cuando alguien te marca unas pautas, unos valores, te sirven para darte seguridad. Yo me rebelaba contra mi madre por su afán de que estudiara y aprendiera, pero ahora agradezco lo que me enseñó.

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La entrevista

-La fe suele servir de alivio.
-Soy creyente, pero no practicante. Cuando murieron mis padres me sentí muy sola y desamparada. Sentía algo así como si se volara el tejado de la casa y te quedaras a la intemperie.

-¿Ha pensado tener más hijos?
-No, me habría encantado tener más hijos pero no pudo ser. Mis hijos es lo mejor que me ha pasado en la vida y tengo la suerte de que son dos chicos maravillosos.

-El amor ha llamado tres veces a su puerta.
-Tan importante es que te quieran como quererse a una misma. Debería estar prohibido casarse antes de los 30. Yo lo hice y lo pagué caro. Después buscas a alguien que sea tu complemento, tu compañero. Es curioso que haya encontrado el amor a los 50 años.

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Ficha y firma de Myriam de la Sierra

Nació: El 1 de abril de 1956 en Madrid. Hija de los marqueses de Urquijo. Tiene un único hermano, Juan, que vive en Panamá, con su mujer y sus hijos.

Profesión: Empresaria.

Familia: Ha estado casada con Rafael Escobedo, que fue acusado del asesinato de los padres de Myriam y se ahorcó en prisión; con el americano Dick Rew, con quien tuvo dos hijos, Alex (1987) y Borja (1990). Su tercer marido desde
2006 es Bash Borari.

Ha escrito: El libro '¿Por qué me pasó a mí?' (Ed. Espasa), en el que cuenta su verdad sobre el asesinato de sus padres.

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La foto favorita de Myriam de la Sierra

"Esta fotografía es el último recuerdo que tengo de mis padres. Se la hicieron en Sotogrande y estaban pletóricos de felicidad", nos cuenta Myriam de la Sierra.

 

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