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Verónica Forqué: "Estoy triste, porque he perdido a mi único hermano en diciembre"

Muy triste tras la muerte de Álvaro, su único hermano, y recientemente separada de Manuel Iborra, su pareja durante 34 años y padre de su única hija, Verónica Forqué se enfrenta al reto de empezar una nueva vida. Una vida en la que ocupan un lugar muy importante su madre, su hija y el trabajo. Charla con nuestra colaboradora, Rosa Villacastín.

Muy triste tras la muerte de Álvaro, su único hermano, y recientemente separada de Manuel Iborra, su pareja durante 34 años y padre de su única hija, Verónica Forqué se enfrenta al reto de empezar una nueva vida. Una vida en la que ocupan un lugar muy importante su madre, su hija y el trabajo. Charla con nuestra colaboradora, Rosa Villacastín.

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“En este momento, prima lo inmediato, el éxito rápido”

-Verónica, ¿la bondad y la maldad surgen en los momentos límite?
-Seguramente sí, de ahí que haya tantos quijotes en nuestro país, aunque yo creo que a los españoles nos falta ese sentimiento tan arraigado que tienen los norteamericanos sobre la comunidad, la patria, que tanto une a los ciudadanos.

-¿Será porque nos falta capacidad de análisis?
-Puede ser. Es más, estoy convencida de que estamos en un momento en el que lo que prima es lo inmediato, el éxito rápido.

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“Estoy triste, perdí a mi hermano en diciembre”

-En “Buena gente” reflexiona sobre estos aspectos.
-Sí, porque trata de los desafíos a los que tiene que enfrentarse Margarita, una mujer de casi 60 años, madre soltera de una chica discapacitada, cuyos únicos respiros son los ratos que pasa en el bingo merendando con sus amigas. Una obra en la que se mezclan el humor, las emociones, la sensibilidad, y el reencuentro con un antiguo amor, que para ella supone un auténtico golpe de suerte.

-¿Cómo se encuentra ahora que va camino de los 60 años?
-Triste porque he perdido a mi hermano Álvaro en diciembre, y eso es difícil de asumir, ya que sólo éramos los dos y estábamos muy unidos, pero lo más duro fue tener que darle la noticia a mi madre, que tiene 91 años. Algo para lo que nadie te prepara. No lo hemos hecho oficial porque preferimos pasar el duelo en familia.

-Ha debido de ser muy duro para ustedes.
-Mucho. Cómo será que yo todavía levanto el teléfono para llamarle, para hablar con él. Álvaro era un ser adorable, al que todo el mundo quería mucho porque era muy positivo y muy sociable.

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“En Occidente estamos en una decadencia total”

-¿Cree que hay vida después de la muerte?
-Por supuesto que sí, de otra manera no se entiende la perfección de la naturaleza, del universo. De ahí que no entienda a esas personas que no creen en nada ni en nadie.

-¿Hay falta de valores?
-En Occidente estamos en una decadencia total. El capitalismo ha mostrado todas sus caras, la mejor y la peor, y a partir de ahí algo tiene que pasar, no sé el qué, pero algo tiene que pasar, algo que tiene que ver más con la espiritualidad y la solidaridad que con el dinero.

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“El yoga y la meditación me ayudan a crecer”

-¿Es más un problema de espíritu?
-Por supuesto que sí. Mira, cuando empiezas a ver lo que ha sido la vida de  grandes artistas como Michael Jackson o Liz Taylor, que lo han tenido todo y que han terminado alcoholizados, con adicciones a las drogas, te preguntas por qué terminan su vida de esa manera.

-¿Por la presión que conlleva ser mundialmente famoso?
-Es posible, tener un éxito tan grande es una condena para cualquier ciudadano, yo prefiero hacer las cosas con tranquilidad y disfrutar de ese proceso. Y si fracasas no pasa nada, el mundo no se puede hundir a tus pies porque hagas una serie y no tenga audiencia.

-¿El dinero no da la felicidad?
-Más importante que el dinero es cultivar nuestro interior. Yo gracias a mi madre hago yoga y meditación desde hace muchos años, y eso me ha ayudado a crecer, a desarrollarme como persona, a no tener miedo, porque el miedo nace del temor a la muerte.

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“Mi hija se parece a mi hermano”

-¿Quién le ha enseñado a asumir los avatares de la vida?
-Yo he tenido la suerte de que mis padres, pese a la época, hablaran mucho conmigo, me enseñaron a aceptarnos como somos, y a que el éxito y el fracaso hay que asumirlos con naturalidad porque todo es temporal. Lo importante es seguir adelante. Mi padre era muy maño, muy aragonés, muy luchador. De él he heredado las ganas de luchar, la constancia. En cambio, mi hermano Álvaro se parecía mucho más a mi madre, que es una mujer divina, lo sigue siendo pese a su edad y a perder a mi hermano.

-¿Su hija, María, a quién se parece?   
-A mi hermano; ella es una persona feliz, muy madura, que no se complica la vida por nada. Recuerdo que cuando la llevé a los campamentos saharauis teníamos que dormir en el suelo, a ella todo le parecía bien, es una niña muy inteligente.

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“Me he separado después de 34 años juntos''

-¿Cómo es la relación madre e hija?
-De mucha comunicación, algo que no ocurría cuando yo era joven porque no teníamos la confianza que tenemos ahora tan estrecha con las madres. Yo creo que la clave es tener paciencia durante su adolescencia, y hablar mucho cuando son mayores.

-¿Se puede ser amiga de los hijos?
-Lo primero es ser madre pero yo estoy muy a gusto con mi hija, y las dos intentamos tener una buena comunicación, y de hecho la tenemos porque nos contamos todo, entre nosotras no hay secretos.

-¿Del marido también se puede ser amiga?
-Rosa, después de 34 años juntos, Manuel y yo nos hemos separado, porque soy incapaz de vivir una realidad que no sea verdad. Yo no puedo fingir que estoy bien con mi pareja si no lo estoy. De manera que lo hablé con él, que es un hombre estupendo y el padre de mi hija, y con el que he sido felicísima, lo comprendió y nos separamos hace unos meses. Y ahora cada uno va por su propio camino.

-¿El trabajo es el placebo que mitiga sus males?
-En mi caso es el motor. Yo no puedo estar sin trabajar, no podría.

-¿Satisfecha de sus cuatro premios Goya?
-Por supuesto, pero con los premios ocurre una cosa: cuando te los dan te hace muchísima ilusión pero después te olvidas de ellos. Los premios a veces son injustos porque puede haber otros trabajos estupendos que no se premian.

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“Soy una persona muy práctica”

-¿María apunta maneras de actriz?
-Claro, ya está estudiando, lo importante es que empiece desde abajo y sepa lo que cuesta conseguir los objetivos.

-¿Soñadora?
-De jovencita sí, pero de adulta soy una persona muy práctica, aunque también muy espiritual.

-¿Le preocupa envejecer?
-Lo que más cuesta es que yo no me siento con la edad que tengo. Pero cuando miro a Nuria Espert o a Rosa Mª Sardá, me olvido de mis miedos. Más importante que las arrugas es estar alegre. 

-¿Qué le da miedo?
-Pienso en el día en que me falte mi madre, porque me quedo sola con mi hija, ya que somos una familia muy corta. Mi madre es hija única, mi hija también y yo ahora igual. Lo quieras o no, si piensas en el futuro, sientes miedo.

-¿Cómo supera esos momentos?
-Cuando estoy de muy mal rollo, muy frustrada, me meto en mi habitación, cierro la puerta y digo: que no me moleste nadie que voy a meditar. Y lo hago, tiro mi cojín en el suelo, enciendo mi varita de incienso y ahí me quedo meditando. Salgo como nueva.

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Firma y ficha de Verónica Forqué

Nació: En Madrid el 1 de diciembre de 1955.
Hija del director y productor José María Forqué y de la escritora Carmen Vázquez Vigo, y nieta del músico y compositor José Vázquez Vigo, estaba llamada al arte.

Estudios: Arte Dramático. E inició la carrera de Psicología, que no finalizó debido a su pasión por el cine. El gran salto en su carrera se produjo cuando Pedro Almodóvar la convirtió en una de sus musas.

Familia: Estuvo desde 1981 con el director Manuel Iborra, de quien acaba de separarse. Con él tiene una hija, María, de 24 años, también actriz.

Trabajo: Es de las pocas actrices del cine español que ha conseguido cuatro premios Goya, tiene innumerables obras de teatro y series de televisión en su currículum y el 11 de febrero estrenó en el Teatro Rialto de Madrid la obra “Buena gente”, una comedia con la que ha cosechado grandes éxitos durante su gira por España.

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La foto favoritta de Verónica Forqué

"Me gusta ésta porque estoy con mi madre y las dos éramos muy jóvenes, y estamos muy guapas. Era la primera vez que coincidíamos en el escenario y fue una experiencia muy difícil para mí", nos cuenta la actriz.

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