Hemos actualizado nuestro Aviso de Privacidad. Puedes consultar el nuevo texto aquí.

Enrique San Francisco: "Conocí a mi padre a los 17 años y me cayó bien"

El veterano actor charla sobre su vida y su trabajo con Rosa Villacastín en una agradable entrevista.

El veterano actor charla sobre su vida y su trabajo con Rosa Villacastín en una agradable entrevista.

1 de 8
“El sexo está sobrevalorado”

Mal estudiante, pronto la madre de Enrique San Francisco se dio cuenta de que su hijo tenía gran facilidad para la interpretación, que era lo que más le gustaba sin tener que esforzarse demasiado porque posee un talento natural. Autodidacta, su vida ha estado marcada por la droga, de la que salió gracias a su esfuerzo personal. Una experiencia que, sumada a otras muchas, le permite hablar de las cosas de la vida con conocimiento de causa.

-¿Qué es más fácil, hacer reír o hacer llorar?
-La comedia es lo más difícil, y para hacerla bien hay que ser muy grande, porque en un momento tienes que hacer llorar, inspirar ternura a la gente y conseguir que se ría.

-Lo consigue en “Vamos a hablar”.
-Es lo que intento, porque para mí el éxito de la función depende del público, porque es el público el que más me enseña, y el que se crea otra cosa se equivoca.

-El punto más fuerte es cuando habla de sexo, ¿por qué será?
-Porque es un tema que está sobrevalorado. De ahí que, cuando a la gente le dices que la cosa no es para tanto, que si te tomas un chupito va a ir todo mucho mejor o no, porque eso nunca se sabe, incluso que si das un gatillazo no hay problema, lo agradece porque lo estás desmitificando. 

-¿Abordarlo desde la ironía es la clave de su éxito en el Rialto?
-Claro, todo depende de cómo lo orientes, en ese aspecto yo soy muy clásico y me complico poco la vida.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
2 de 8
“El mundo de la mujer es maravilloso”

-¿Por qué es tan complicado que hombres y mujeres hablemos el mismo idioma?
-No es mi caso. Lo que no puedo intentar es poner una película y que nos guste a los dos, eso es casi imposible. Sabiendo que cada uno tiene sus gustos lo mejor es respetarnos. El mundo de la mujer es maravilloso, y lo más bonito que hay para mí entre un hombre y una mujer son las diferencias.

-¿Qué ha aprendido de sus relaciones amorosas?
-Todo lo que sé, soy hijo de madre soltera. Conoció a mi padre con 17 años, se quedó embarazada y me tuvo a mí. Y todas las enseñanzas que tengo las he aprendido con ella y de las mujeres con las que he compartido mi vida, con las que sigo llevándome bien incluso después de separarnos.

-¿Cómo se consigue algo así?
-Siendo amigos por encima de todo, respetándonos; es algo fundamental. Lo que no puedes hacer es decir que vas a comprar tabaco y volver a los cuatro días.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
3 de 8
“Los celos son una enfermedad que yo no he padecido”

-Usted lo ha hecho.
-Sí, pero reconozco que no se debe hacer por la preocupación que generas en la otra persona. Aun sabiendo que yo no estaba con otra mujer sino en un bar con mis amigos, no se puede hacer. Y ahora ya no podría tomarme esas libertades porque no tengo ni salud, ni tiempo, ni intención de hacerlo, porque hay que saber envejecer.

-¿Qué es lo que más difícil le ha resultado de la convivencia?
-Cuando te acostumbras a vivir solo es incómodo vivir con otra persona, lo que en modo alguno quiere decir que no me guste la convivencia. Piensa que con los años nos volvemos más egoístas.

-¿Llegados a los 60 lo ideal sería vivir cada uno en su casa?
-Es una buena opción, pero en el caso de que fuera posible al final lo que te apetece es estar con ella y a ella contigo.

-¿Celoso?
-No, pero bueno, es como todo, tienes que verte en esa situación para saber cómo vas a reaccionar. Los celos son una enfermedad que yo no he padecido.

-¿En qué se convierte el amor con el paso del tiempo?
-Se vuelve más enriquecedor en todos los sentidos porque valoras todo mucho más, la ternura, el cariño, las emociones…

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
4 de 8
“Las adicciones te hacen esclavo. Ahora me siento libre”

-¿Cuál es su estado actual?
-Soltero y solo, pero es que yo creo que no me voy a volver a enamorar más como me enamoraba antes, casi de volverme loco. El amor, lo decía Ortega y Gasset, es un estado de estupidez transitoria, pero es muy bonito. Esa sensación de vivir pendiente del teléfono, de lo que hace o dice la otra persona... Eso es muy bonito.

-¿Se recomendaría como novio o compañero de vida?
-Por supuesto, porque intentaría hacerla feliz, pero claro, también tengo mis defectos. Tuve una novia alemana que en invierno dormía con la ventana abierta, y solamente comía manzanas, y las pasaba putas por la noche porque yo soy muy friolero. Aquella experiencia fue horrible.

-No oculta su adicción a las drogas.
-No porque me han hecho pasar muy malos ratos en mi vida y afortunadamente puedo contarlo, pero son muchos los que se han quedado en el camino, y eso hay que decírselo a la gente joven, para quien lo más importante debe ser la educación, el deporte, el amor... Ése es el mensaje que me gustaría dejarle.

-¿Cómo consiguió rehabilitarse?
-Con mucha voluntad y muchos cojones. Las adicciones lo único que consiguen es convertirte en esclavo y yo ahora me siento más libre. Las peores drogas son las que te hacen perder el sentido de la vida, los principios y todo lo demás.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
5 de 8
“Conocí a mi padre con 17 años y me cayó bien”

-¿No le da apuro abordar estos temas en escena?
-No, no, al final todos hemos pasado por situaciones parecidas en algún momento de nuestra vida. Me gusta hablar en los monólogos de la realidad de la vida, aunque después la exagere hasta convertirla en una caricatura.

-¿Cree que se pueden cambiar las cosas en política?
-Me gustaría, pero, si van a venir los de Podemos, prefiero lo malo conocido. No me gusta la gente que practica la política del resentimiento.

-¿La raíz sobre la que se asienta su vida es la familia?
-Sí, sí... Yo conocí a mi padre con 17 años, pero cuando le conocí me cayó muy bien. Yo no creo en la llamada de la sangre, porque la sientes con quien te quiere, te ha criado, y con quien tienes grandes recuerdos, esa persona por quien eres capaz de dar la vida. Yo he tenido la suerte de tener una madre que, pese a ser madre soltera, y pasarlas canutas con Franco, hizo que no me faltara de nada. Mientras, mi padre andaba por ahí gastándose el dinero que ganaba.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
6 de 8
“Borraría de mi vida las drogas”

-¿A su padre cómo lo ve ahora, como padre o como amigo?
-Como amigo. Para mí, mi padre ha sido mi padrastro, que me dio su apellido. Él es junto con mi madre la persona que más me ha protegido y cuidado, algo que no podré olvidar nunca.

-¿Qué borraría de su vida?
-Las drogas, por los cuatro años de dolor y de preocupación que le di a mi madre, no se lo merecía.

-¿Qué sueños le quedan por cumplir?
-Un sueño recurrente en mi vida es que vuelo, o que veo a gente con la que he trabajado, actores, productores... Cosas raras, ya sabes. Yo creo que una de las claves para vivir en paz es no idealizar o analizar mucho las cosas.

-¿Ha sentido ganas de tirar la toalla?
-Sí, sobre todo cuando me he visto hecho una mierda e incapacitado para hacer mi trabajo. Pero tuve la valentía de meterme en un gimnasio y estar cuatro años encerrado hasta que estuve curado y volví, afortunadamente, a trabajar porque me encanta mi trabajo y lo que hago.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
7 de 8
Su foto favorita

“Me gusta mucho mirar esta foto porque echo enormemente de menos a “Florián”, mi perro, que murió a los diez años”.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
8 de 8
Ficha personal y firma

Nació: El 10 de marzo de 1955 en Madrid. Hijo de los actores Queta Ariel y Vicente Haro, vivió en Barcelona con su madre y debutó en el cine con seis años tras haber hecho publicidad. A los ocho representó en el teatro “El sueño de una noche de verano”. Luego se alistó en la Legión.

Familia: Eternamente soltero, reconoce haber tenido cuatro grandes amores en su vida, entre ellos, Rosario Flores.

Actor: En 1975 participa en la serie “El Pícaro”, de Fernán Gómez, y se centra en el cine hasta que la droga entra en su vida. Por su peculiar físico, dejó huella en películas como “Colegas”, “Navajeros” y “El Pico”.

Actualmente: Colaboró con Pablo Motos, su íntimo amigo, en radio y televisión y protagoniza “Vamos a hablar”, en el Teatro Rialto de la Gran Vía de Madrid, un monólogo en el que habla con humor del sexo, las mujeres...

Premios: Tiene el del Festival Internacional de Cine de Gijón, y el otorgado por la revista “Toros y Teatro”.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo