Boris Izaguirre: "Rubén es el amor de mi vida"

El escritor venezolano, que acaba de publicar su última novela, 'Tiempo de tormentas' confiesa que ha vivido intensamente y que gracias a su madre Belén, recientemente fallecida, y a su marido Rubén ha conocido el verdadero amor.

Boris Izaguirre es de los que prefiere beberse la vida a grandes sorbos. En esa difícil tarea de sobrevivir a la dificultad de ser disléxico y un tanto amanerado, le ayudó su madre, Belén Lobo, bailarina de profesión, a quien ha rescatado de lo más profundo de su memoria para convertirla en la protagonista de 'Tiempo de tormentas'. Una novela apasionante en la que narra los entresijos de una sociedad bohemia y cosmopolita, en la que las diferencias sociales en Venezuela eran abismales. No tanto como ahora, pero de la que salió para instalarse en nuestro país, donde pronto se hizo un nombre, primero como guionista de telenovelas, después como colaborador de la Cadena SER, y de 'Crónicas Marcianas', y más tarde como escritor de éxito.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Boris, dice el refrán: "Madre no hay más que una". ¿Está de acuerdo?

Te confieso que una de las razones más íntima, más secreta que tuve para escribir 'Tiempo de tormentas' fue precisamente que a lo largo de mi vida he sustituido a mi madre en otras mujeres.

Me sorprende.

¿Por qué? Es probable que esto lo hagamos muchos hombres y casi ninguno lo reconozcamos, pero escribiendo esta novela me di cuenta de que, en efecto, más de una vez he admirado, amado, defendido, entregado mi pasión a mujeres que no son mi mamá. Y sé que con eso generé muchos celos, que ella se los guardaba pero que estaban allí.

¿Cómo era Belén, su mamá?

Un ser humano lleno de valentía. No tenía miedo a nada. Ni siquiera a la muerte, que nos la arrebató, pese a que ella se empeñó en enseñarnos cada día del año que estuvo enferma a entender la muerte. No solo aceptarla, también a entenderla, casi a conocerla como lo estaba haciendo ella.

Tengo la impresión de que eran almas gemelas, ¿me equivoco?

Muchas gracias pero no, yo no soy tan valiente como lo era ella. Por eso también escribí el libro, quería que los lectores aprendieran esa valentía ante la vida, los obstáculos, los peligros.

¿Dos ramas de un mismo tronco?

Fuimos amigos toda nuestra vida, desde el primer día. Y ella sabía que no iba a tener una amistad semejante con nadie. Ése también es otro de los sentidos de esta novela. Lo que supuso que fuera tan difícil de escribir. A veces pienso que mi mamá se marchó feliz diciéndome que siguiera siendo la persona que soy hoy mismo. Me dijo: “Quiero que sigas siendo ese ser encantador y exitoso que eres”. Y yo sé que los dos disfrutamos y aprendimos mucho del éxito. Y del encanto.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Boris y Rosa, durante la entrevista realizada en el hotel Wellington de Madrid.
Ana Ruiz

¿Qué le enseñó que no ha olvidado?

Que todo tiene una solución. Para explicármelo, agarraba una servilleta y me la enseñaba: si no está limpia de este lado, lo está del otro. Si no queda bonita doblada de esta forma, quedará si lo haces de esta otra.

¿Protegerle de la homofobia le ayudó a sentirse mejor?

Me ayudó porque la ayudaba a ella. Ella también estaba sufriendo y enfrentándose a amigos, compañeros de trabajo, y a otras madres que le decían que tenía que 'enderezarme'.

Y eso le dolía, claro está.

Me lo decía muy claro: “No quiero que mientas, que te mientas a ti mismo por ser como eres”. Mi mamá fue muy avanzada. Pero también tenía un concepto muy elevado de la disciplina. Consideraba que la limpieza, el orden y la disciplina eran esenciales para ser alguien libre y creativo. Siempre me fascinó esa contradicción, que ella nos la inculcó, sin látigos ni castigos, gracias a su propio esfuerzo.

¿Aceptar las diferencias fue duro?

Me ayudó muchísimo. Y por eso la extraño mucho más de lo que pueda reconocer. Me hace falta su palabra, su crítica, su apoyo, sus preguntas.

¿La educación bohemia fue el clavo al que se agarró para superar la violación que sufrió a los 13 años?

Me ayudó que me pidiera que fuera absolutamente sincero con ella. Que lo contara todo. Y fue, hasta que lo desvelo en la novela, una cosa nuestra. Por eso lo escribí, porque fue un episodio de los dos lleno de violencia, dolor, humillación pero también de fuerza. Ella me enseñó como convertir la violación en algo distinto, para que no me hundiera.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿En algún otro momento se ha sentido acosado?

Buena pregunta. Sí. Muchas veces irrespetado, por mi amaneramiento, por mi manera de no esconderme. Pero la vida me ha dado muchísimos mas éxitos que acosos.

Con estos antecedentes, ¿está de acuerdo que la denuncia es la mejor manera de combatirlo?

Sí, pero no por mis antecedentes sino porque una de las pocas cosas buenas del tiempo que vivimos es que la denuncia tiene más peso. Mucho más valor que antes.

“Muchas veces me he sentido irrespetado, por mi amaneramiento, por mi manera de no esconderme. Pero la vida me ha dado más éxitos que acosos”.
Ana Ruiz

¿Incluso habiendo pasado tantos años desde que ocurrió?

Sí, porque nadie sabe lo que pasa por tu cabeza cuando has sido víctima. A veces necesitas ese tiempo para entenderte a ti mismo porque muchas veces crees que ha sido tu culpa. Y no es verdad. No es tu culpa.

¿Contarlo es la manera de decirle al mundo que una violación se puede superar?

Si tienes la suerte de tener alguien como madre, sí. Mis padres habían construido un edificio de protección para mí que se vino abajo en ese momento. Yo crecí sabiendo que mi entorno era privilegiado precisamente porque me protegía. Cuando cruzaba la puerta, no había protección. Pero de alguna manera mis padres me dieron las herramientas para que supiera protegerme, incluso si fallaban. Que si me caía, me tenía que levantar de inmediato porque me iba a pasar muchas veces, el que me cayera. O el que me hicieran tropezar.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

El Papa Francisco ha pedido perdón por no actuar antes. ¿Usted perdonaría a su agresor?

Nunca más lo volví a ver. Ni a él ni a los otros. Desaparecieron. En la novela es diferente, Gerardo, el líder de todos ellos, es un personaje importantísimo, igual que su madre, Altagracia. Creo que es mi labor como escritor poder distanciarme de la realidad para convertirlos en buenos personajes.

¿Cómo debería actuar la Iglesia en estos casos?

Claramente la política de mirar hacia otro lado no es la adecuada. Hay que enfrentar la verdad, cualquiera que sea su cara.

¿Por qué callan: por miedo, por qué?

Porque es un delito que está muy condenado en cualquier otra comunidad. Pero sabemos que les ha costado dinero. Por eso aún hace falta que le reconozcan a las víctimas y sus familias que les han hecho daño. Yo espero que eso algún día suceda.

En el libro, la figura de su padre queda desdibujada por la personalidad de su madre. ¿Lo hizo a propósito?

Me pareció que los personajes de la novela son Belén, Gerardo, Altagracia, mi hermano mayor y yo. Mi papá ha sido una gran influencia en mi vida real. Inmensa. Pero quería que en este caso mi mamá absorbiera su influencia.

En ’Tiempo de tormentas’ Boris otorga un importante papel a su madre.
Ana Ruiz

Recuerdo nuestro primer encuentro en la Cadena Ser.

Después nos fuimos a comer un sándwich mixto en la cafetería Nebraska. Lo recuerdo perfectamente, yo estaba fascinado de estar allí y contigo, que te veía todas las tardes. Gemma Nierga me descubrió haciendo unos reportajes en un programa de Telemadrid. Y me invitó a formar parte de su equipo de 'La Ventana'. Ese día, no lo olvidaré tampoco. Sentí que me dejaban entrar, por un huequito, a un sitio donde deseaba tanto, entrar.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿Qué aprendió en esos años?

Me hizo descubrir mi voz. Y mi acento, que no lo había escuchado tan claramente. Y decidí enfatizar mis ces y mis zetas, que los venezolanos pronunciamos como eses. Porque pensé que me iba a escuchar más gente y que tenía que hacer ese esfuerzo en pronunciar muchas de sus palabras familiares como están acostumbrados a oírlas. Corazón, razón, aceptación, centro.

'Crónicas Marcianas' le dio visibilidad y fama, ¿alguna otra cosa más?

¡Ja ja ja! ¡ Wow! El regreso a Madrid cada viernes desde Barcelona. Y Rubén, perfecto, exacto, igual que desde el primer día, haciéndome ver que estar juntos era muchísimo más importante que cualquier otra cosa, más que la visibilidad y la fama. Fue cosa de los dos, indiscutiblemente. Y nunca dejaré de agradecerle por aguantar.

Nunca entendí por qué se desnudaba.

La verdad, yo tampoco. Fue una buena idea, sin embargo, porque contribuyó a mi estilo. Inventaba palabras, frases que se han hecho súper publicas como lo del “momento” y el “páralo Pol”. Y los desnudos, para quitarle hierro a algún momento muy pasado de rosca. Fue divertido.

¿Era la necesidad de ser famoso?

Vivía rodeado de gente famosa, así que algo sabía. Mi objetivo era escribir. Siempre. Y creía que tenía que nutrir mi vida con situaciones de las que luego escribiría. La celebridad siempre me ha parecido un poder y quería saber más de ese poder y la única manera que se me ocurrió para saber más era haciéndome yo una celebridad.

Ha dado sobradas muestras de que es un gran escritor.

Pero el tipo de escritor que me gusta ser es el que precisamente vive para tener argumentos, hechos, una vida que le sirva a su literatura.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Ana Ruiz

Rubén, su marido, es su cara opuesta.

Oh, no, es mucho más divertido, inteligente, sofisticado y elegante que yo. Yo no creo que seamos ni distintos ni opuestos, nunca hemos tenido roles, ¿sabes?. Es como si no nos hubiéramos puesto a planificar, ahora vamos a hacer esto y conseguir esto otro. Ha sido fluido. Empezó, arrancó el mismo día que nos conocimos y de allí hasta ahora, 26 años después, es como si siguiéramos. A lo mejor, ésa ha sido nuestra clave, nuestro truco.

¿Qué le ha enseñado?

A valorarme, porque él siempre consigue que me exija un poquito más.

Vivir con usted no debe ser fácil.

Sobre todo porque tengo esta horrible manía de seducir hasta las plantas. Durante mucho tiempo me autosugestioné que no lo pensaba, que no me daba cuenta de mi necesidad de seducción. Pero, ahora, con 'Tiempo de tormentas' me he dado cuenta que es una obsesión y además muy mal disimulada. Y luego, termino siendo yo el seducido y me embeleso de gente que no me corresponde y me meto en muchos problemas.

Para que una pareja funcione, ¿uno debe amar más que otro?

Bueno, Rubén y yo nos turnamos. Es verdad que yo le ofrecí un contrato renovable cada lustro. Vamos por el quinto. Y creo que en alguno yo habré estado más enamorado y al siguiente él. Y así. Ahora, en este momento, soy yo el más enamorado.

¿Quién invierte más en la estabilidad de la pareja?

Hacienda. En serio, las inspecciones nos han unido más. Por obvias razones pero también porque la supervivencia nos sienta bien. Nos hace más fuertes. Y delgados.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

“Desnudarme en ’Crónicas marciana’ contribuyó a mi estilo. Lo hacía para quitarle hierro a algún momento muy pasado de rosca”.
Ana Ruiz

¿Rubén es el gran amor de su vida?

Sí, indiscutiblemente. Siento amor por muchas personas, auténtico amor. Pero Rubén es más allá.

Es usted la persona más coqueta que he conocido.

Y es un error. Pierdes mucho tiempo en agradar. Pierdes mucho en desear. Pierdes mucho en soñar. Tienes que vivir, estar en el ahora, disfrutar lo que tienes y lo que eres.

Su caída de pestañas causa estragos.

Se la he robado a Miguel Bosé. Es el gran maestro. El pionero. Todo lo que somos, Miguel ya lo ha hecho antes. Y somos amigos. He aprendido tanto de él... pero lo que más valoro es que somos amigos.

“Vivo quitándole hierro a la vida”. ¿Es su fórmula para ser feliz?

Al menos un minuto o dos en el día tienes que batir los hombros y decir: “Mariconeo, mariconeo”. Hay que agregarle risa a la vida. Naces llorando, pues tienes que ponerle risas al siguiente minuto.

¿Quién es Boris Izaguirre?

Nació. En Caracas, el 29 de septiembre de 1965, en el seno de una familia de artistas. Su padre fue director de la Cinemateca Nacional de Venezuela y su madre, bailarina de ballet clásico y danza contemporánea. Tiene dos hermanos, Rhazil, el mayor, y Valentina, la menor.

Trayectoria. Su carrera en los medios comenzó a los 16 años en el diario 'El Nacional', donde escribía una crónica social. Ya en España colaboró en 'La ventana', de la Cadena SER, que dirigía Gemma Nierga. Actualmente colabora en 'El País', 'Marie Claire' y 'Zero'. Como guionista, es coautor de telenovelas tan famosas como 'La dama de rosa'. Su primera aparición en televisión fue en 'Moros y cristianos', y su incorporación en 'Crónicas marcianas' le convirtió en un fenómeno mediático. Actualmente colabora en las mañanas de Onda Cero y la COPE. Ha publicado varios libros, el último, 'Tiempo de tormentas', Editorial Planeta. Vive a caballo entre Madrid y Miami, donde colabora en 'Suelta la Sopa Extra'.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Familia. Está casado con Rubén Nogueira.

Mi FOTO favorita

“Esta foto me dice mucho de esa Belén, mi madre, tan transparente, tan clara, tan limpia”.


Publicidad - Sigue leyendo debajo