La muerte del rey Harald V de Noruega no solo deja un vacío en la Corona noruega sino que además, cierra un capítulo de especial significado para la Familia Real española, con la que mantuvo durante décadas una estrecha relación más allá de lo institucional. La Casa Real ha querido despedirle con un mensaje cargado de afecto, en el que destaca su larga dedicación al país y a sus ciudadanos. A lo largo de su comunicado, don Felipe y doña Letizia recuerdan que "fue un ejemplo de responsabilidad, dignidad, sencillez y dedicación incansable al servicio de Noruega y de su pueblo", tanto antes como durante sus 35 años de reinado.
La Casa Real ha querido acompañar además sus palabras con un gesto de luto en sus perfiles oficiales, donde las imágenes identificativas han incorporado un crespón negro junto al emblema de la institución. Se trata de un detalle que, amén de respetar la tradición, refleja la especial consideración existente entre ambas familias reales.Y es que la relación entre las dos Casas se remonta mucho más atrás de la actual generación.
La Casa Real española se despide de Harald de Noruega, íntimo amigo de la familia
El propio Harald estuvo a punto de convertirse, en los años cincuenta, en una figura todavía más estrechamente vinculada a la historia de la monarquía española. Cuando aún era príncipe heredero y doña Sofía era una joven princesa, llegaron a coincidir durante una visita de la familia real griega a Oslo. Ambos compartieron un baile y aquel encuentro alimentó las especulaciones sobre un posible matrimonio entre los dos herederos. Diversos cronistas de la época aseguran que Sofía llegó a enamorarse de él, pero Harald tenía otros planes.
Su corazón estaba puesto en Sonia Haraldsen, una joven que, por modista, no podía estar más alejada de los estándares matrimoniales que entonces se esperaban de un heredero. Por lealtad a su amada, Harald no acompañó a Sofía a la boda de los duques de Kent y cambió su destino para siempre: don Juan Carlos se sentó a su lado durante la ceremonia, dando el pistoletazo de salida a su noviazgo y posteriormente, a su matrimonio y su reinado. Así, una boda que nunca llegó a celebrarse entre Sofía y Harald terminó dando paso a dos matrimonios que unirían para siempre sus respectivas historias familiares.
La conexión entre España y Noruega reaparecería varias décadas después con sus hijos. El por aquel entonces príncipe Felipe mantuvo durante años una relación con la modelo noruega Eva Sannum y junto a Haakon y Mette-Marit, compartieron viajes y citas dobles en pareja. La relación entre Felipe y Eva alcanzó su punto más álgido precisamente durante la boda de Haakon y Mette-Marit en Oslo, en agosto de 2001. Las fotografías que se les realizaron juntos a lo largo del enlace supusieron el principio del fin para su relación, que llegó a su fin en diciembre de ese mismo año.
Más de seis décadas después de aquel primer baile entre Harald y Sofía, las historias de ambas familias vuelven a cruzarse en un momento de duelo. El primer monarca en defender el amor verdadero por encima de las normas cortesanas, deja ahora tras de sí una relación familiar y afectiva con la Corona española mucho más profunda de lo que podría sugerir un simple comunicado oficial.
Juan Sáez es un periodista experto en crónica social, cultura pop e historia reciente de España y, a lo largo de su trayectoria, se ha especializado en interiorismo, literatura y sexualidad. Se licenció en Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid, allí estudia el Master en Formación Permanente en Guion de cine y televisión y el resto de su tiempo lo dedica a las redes sociales.
Acumula miles de seguidores en Instagram y TikTok, donde repasa los episodios nacionales más interesantes protagonizados por 'celebrities' como Isabel Preysler, Bárbara Rey o Letizia Ortiz. Bajo la concepción de que sus historias son imprescindibles para comprender la nuestra, apuesta por una mirada crítica y comprometida, pero fresca e irónica para llevar a cabo el relato de sus vidas.















