Todos sabemos cómo comienzan esas historias de amor que de niños nos conquistaron. A Cenicienta le bastó un zapato a su medida para caer rendida a los brazos de un príncipe; Blancanieves, en cambio, tuvo que descubrir para ello que las manzanas la llevaban directa a la fase REM del sueño y debe ser que Bella debió tragar demasiado polvo limpiando su librería porque empezó a ver atractiva a una bestia. No obstante, más allá de las páginas de los cuentos de hadas, hay muchas historias donde jóvenes humildes acaban convirtiéndose en princesas sin necesidad de pasar por la frutería o verse hechizadas por un conjuro. La de Mette-Marit y Haakon, los príncipes de Noruega, es una de ellas y del enlace que los unió en matrimonio se cumplen veinticinco años, una boda en la que el entonces príncipe Felipe acudió con Eva Sannum.

De acuerdo con Pilar Eyre, una de las principales cronistas sociales de nuestro país, "el noviazgo de Haakon y de Mette-Marit ha sido el más rompedor de todas las monarquías europeas porque se conocieron en un concierto de rock". Los presentaron amigos comunes y jamás se volvieron a separar. El flechazo fue instantáneo y en palabras del experto en liderazgo político, Euprepio Padula, "si hablamos de plebeyas en palacio, es la primera gran historia que hemos vivido todos". Sin embargo, tal vez se trataba de la más complicada de todas ellas pues a sus veinticinco años, Mette-Marit, no solo podía presumir de su atractivo y elegancia, sino que además cargaba con el peso de ser madre soltera. Su hijo, Marius, había nacido fruto de la relación con un DJ que posteriormente, había sido detenido por posesión de estupefacientes. Incluso la propia Mette-Marit había participado en un reality de citas que se llamaba 'La casa del placer'.

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Mette-Marit y Hakoon, la historia de amor de una plebleya en palacio

El panorama que se encontró la Casa Real noruega era polémico, pero Haakon lo tenía claro. "Estaba dispuesto clarísimamente a renunciar a todos sus derechos dinásticos sin ningún problema", recuerda Padula. Y tal y como sostiene la experta en monarquías, Carmen Duerto, "tuvieron la valentía y la inteligencia de hacer algo que es aceptar tu pasado y aceptarlo públicamente". Desde el principio fueron conscientes de que todo se acaba sabiendo por lo que era mejor hablar públicamente de quién había sido la futura princesa antes de que lo contase otra persona con peores intenciones.

"Yo creo que los Reyes, cuando vieron que se había enamorado de Mette-Marit, tampoco tuvieron mucha fuerza moral", relata Eyre, pues "al fin y al cabo el padre (Harald de Noruega) se había casado con Sonia Haraldsen, hija de un señor que tenía una pequeña tienda de confección y entonces no tuvieron más remedio que acceder". El problema es que solo unos días antes de la boda, el escándalo estaba a punto de estallar: el padre de la novia estaba vendiendo fotos e información a la prensa sobre ella y un exnovio publicó un libro acerca de la vida ociosa de su juventud. A contrarreloj, obligó a la Casa Real convocar una rueda de prensa a ese respecto y el enlace siguió adelante.

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Mette-Marit acertó con el vestido, pero se equivocó con el ramo

Según explica el estilista Nacho Montes, "el vestido de Mette-Marit creo que le hacía un grandísimo favor porque era un vestido muy lineal, con ese escote tan recto, la manga perfecta, llevaba muchísimos metros de tela, pero muy bien estructurados porque lo que hacía era un drapeado sin que pareciese un drapeado, tanto el cuerpo como la falda, y ese volumen de esa falda campana era muy conseguido a través de mucha tela en una multicapa". Por el contrario, frente a buen vestido, había, según él, un mal ramo porque "era en cascada larguísimo, que parecía que llevaba una ristra de ajos de chinchón, entonces eso era espantoso".

boda mette marit y haakon
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El balance a este matrimonio es el de una historia de amor que en primera instancia debió parecer disparatada para la Casa Real, pero que gracias al buen hacer de Mette-Marit, convirtió a la familia en una de las más sólidas de todas las monarquías europeas. A día de hoy, afrontan las consecuencias de la fibrosis pulmonar que Mette-Marit padece y el resultado del escándalo de Marius, que ha sido condenado a cuatro años de prisión por un tribunal de Oslo tras ser declarado culpable de dos delitos de violación, además de maltrato a su expareja, agresiones y tráfico de drogas. Y ahora la salud del rey Harald es muy delicada. Pero eso ya es otra historia.

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Juan Sáez es un periodista experto en crónica social, cultura pop e historia reciente de España y, a lo largo de su trayectoria, se ha especializado en interiorismo, literatura y sexualidad. Se licenció en Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid, allí estudia el Master en Formación Permanente en Guion de cine y televisión y el resto de su tiempo lo dedica a las redes sociales.

Acumula miles de seguidores en Instagram y TikTok, donde repasa los episodios nacionales más interesantes protagonizados por 'celebrities' como Isabel Preysler, Bárbara Rey o Letizia Ortiz. Bajo la concepción de que sus historias son imprescindibles para comprender la nuestra, apuesta por una mirada crítica y comprometida, pero fresca e irónica para llevar a cabo el relato de sus vidas.