Yo también iba en chándal al colegio a su edad. Era adidas, cómo no. El mismo que llevaba medio barrio, el de mis primos, el del chico de la esquina, el de la profesora de gimnasia. El de las tres rayas. Recuerdo perfectamente aquella sensación de vestirme por la mañana y salir de casa sabiendo que la ropa decía algo de ti antes incluso de que abrieras la boca. Han pasado treinta años y ahora veo a mi hijo hacer algo muy parecido. A su manera, claro.
Cada mañana de septiembre baja camino del colegio con las tres bandas cosidas en la manga, la mochila colgando de un hombro y esa mezcla de prisa y sueño que parece formar parte del uniforme. Y confieso que, vista desde el otro lado, agradezco que preparar la ropa sea bastante más sencillo que antes. Encontrar en Décimas el chándal, las zapatillas y la mochila de adidas de una sola vez evita unas cuantas carreras de última hora. Él se preocupa solo de elegir qué ponerse y yo vivo con la tranquilidad de saber que va cómodo y preparado para aguantar el día entero.
En la esquina le espera su amigo de siempre. Un choque de manos, una mirada rápida a las zapatillas nuevas y empiezan a caminar. No necesitan ponerse de acuerdo para vestir parecido. Simplemente comparten los mismos códigos.
El chándal hace mucho que dejó de pertenecer exclusivamente al gimnasio o a una pista de atletismo. Se instaló en la calle, en los portales, en los parques y en esos bancos donde los chavales pueden pasar una tarde entera sin necesitar un plan. adidas forma parte de ese paisaje desde hace generaciones. Cambian las siluetas, los colores y las zapatillas, pero las tres bandas siguen apareciendo una y otra vez.
Resulta curioso observar cómo algunos gestos apenas cambian. Yo ajustaba el elástico del pantalón exactamente igual que ahora hace mi hijo. También llevaba la mochila de cualquier manera y estrenaba zapatillas convencido de que nadie se había dado cuenta cuando, en realidad, todos las mirábamos. No sé cuánto hay de herencia y cuánto de imitación. Probablemente un poco de las dos cosas.
Lo que sí cambia cuando lo miras desde el otro lado son las prioridades. Para ellos importa cómo queda el chándal o qué zapatillas van a estrenar. Para quienes organizamos la vuelta al cole también cuenta que esas prendas sobrevivan a las clases, los recreos, las extraescolares y todo lo que surja entre medias.
La selección de vuelta al cole 2026 de Décimas reúne chándales, zapatillas y mochilas de adidas pensados para acompañar ese ritmo diario sin renunciar al look que ellos ya han incorporado a su manera de vestir. Comodidad para pasar muchas horas fuera de casa, prendas preparadas para un uso intenso y diseños que no necesitan argumentos para convencerlos. adidas está en el ADN de su barrio.
Porque, a estas alturas, probablemente ellos ya saben qué quieren ponerse cada día de clase. Nuestra tarea consiste en hacerlo un poco más fácil: encontrar las tallas, reunir la equipación y evitar ir a la carrera cuando septiembre ya está encima. La selección de vuelta al cole de adidas está disponible en Décimas, con chándales, zapatillas y mochilas para empezar el curso con todo preparado.





















