Los incendios que afectan a Madrid y Ávila acaban de bajar a nivel 2, por lo que salen de la emergencia nacional de los incendios forestales que están asolando la península, donde también existe preocupación por el fuego que arrasa diferentes zonas de Zamora, León, Castellón o Tarragona. En Madrid y Ávila, la dirección de la emergencia, por tanto, vuelve a quedar en manos de la Comunidad de Madrid y de la Junta de Castilla y León, respectivamente. Son buenas noticias, las llamas ya están controladas, pero para miles de personas el verdadero proceso de recuperación empieza ahora. Además de las hectáreas calcinadas, las viviendas destruidas o las pérdidas materiales, los especialistas advierten de otro impacto mucho menos visible: el que dejan los incendios en la salud mental y física de quienes lo han vivido de cerca. "Apagar el fuego es imprescindible, pero después queda otra tarea igualmente importante: conseguir que el paisaje vuelva a ser habitable, también por dentro", advierte la psicóloga Olga Albaladejo. "Si se pierde una vivienda, es un duelo real", añade. La experta observa que perder una casa significa también perder un hogar, mientras otros expertos de Top Doctors Group®, grupo tecnológico líder en la transformación digital del sector sanitario, alertan de otros problemas como las consecuencias que la inhalación de humo puede tener sobre los pulmones y el corazón.

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Cedida.
Olga Albadalejo, psicóloga.

Cuando un incendio obliga a abandonar el hogar o lo destruye por completo, las consecuencias van mucho más allá de lo material. Olga Albaladejo recuerda que la vivienda representa mucho más que un espacio físico. "Cuando se pierde una vivienda, no se pierden únicamente paredes y objetos. Se pierde el lugar donde se guardaban recuerdos, vínculos, intimidad, rutinas y una parte de la propia identidad. Por eso hablamos de un duelo real", comenta la experta. Ese duelo puede manifestarse desde los primeros días a través de reacciones como el aturdimiento, la hipervigilancia, las dificultades para dormir, la irritabilidad o el sentimiento de culpa.

Sin embargo, la especialista insiste en que estas respuestas no deben interpretarse automáticamente como un trastorno psicológico. "La resiliencia no consiste en permanecer impasible ni en recuperarse de inmediato, sino en poder ir reconstruyendo, incluso en medio del dolor, la capacidad de vivir, decidir y avanzar", analiza Albadalejo.

Las señales por las que pedir ayuda profesional tras un incendio

Existen señales que indican cuándo es necesario pedir ayuda a un profesional. La psicóloga recomienda buscar ayuda cuando aparecen dificultades importantes para dormir durante varios días, crisis de pánico repetidas, aislamiento social, un aumento significativo del consumo de alcohol u otras sustancias o sentimientos intensos de desesperanza. Además, recuerda que el sufrimiento no siempre aparece durante la emergencia. En muchos casos, el impacto emocional surge semanas o incluso meses después. "El impacto puede aparecer de forma demorada, cuando desaparece la movilización social y comienzan los problemas relacionados con la reconstrucción, la falta de vivienda o las dificultades económicas", comenta la experta.

A los problemas psicológicos se suman otros físicos derivados de la inhalación del humo. El neumólogo Joaquín Lamela explica que los síntomas más frecuentes son la irritación de ojos y garganta, la tos, el goteo nasal, la dificultad para respirar, el dolor torácico, el cansancio o las taquicardias. Aunque muchas personas relacionan el humo únicamente con los pulmones, sus efectos pueden extenderse a otros órganos. Por su parte, el cardiólogo Juan Carlos Portugal recuerda que las partículas finas presentes en el humo favorecen la inflamación, aumentan el estrés oxidativo y alteran la función vascular, incrementando el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares en personas especialmente vulnerables. El cardiólogo advierte que entre los pacientes con mayor riesgo se encuentran quienes ya padecen enfermedades cardiovasculares, hipertensión, fibrilación auricular, diabetes o las personas de edad avanzada.

Mientras las administraciones trabajan para recuperar los montes y las viviendas afectadas, los especialistas de la salud recuerdan que también existe otra reconstrucción menos visible, pero igual de necesaria. Tal y como insiste Olga Albaladejo, apagar el incendio es solo el primer paso, "pero después queda otra tarea igualmente importante: conseguir que el paisaje vuelva a ser habitable, también por dentro".