Jorge Enrique Abello, de ‘Yo soy Betty’: “Tengo mucho que contar”

Es uno de los actores más conocidos de Colombia pero ha preferido aparcar las telenovelas para escribir, producir y actuar en el teatro.

Casi dos décadas después del estreno de Yo soy Betty, la fea, que revolucionó el género, Jorge Enrique Abello sigue siendo recordado por su papel del estirado Armando, pero ha crecido como actor, seleccionando cada vez más los guiones que le llegan, y centrándose en proyectos más personales.

¿En qué momento te encuentras?
Mientras espero ofertas de televisión, estoy con una obra de teatro que he escrito yo.

¿Cuéntanos de qué trata?
Se llama Tan galán. El texto es mío, la produzco y actúo con Lorna Cepeda, la recordada Peliteñida, de Yo soy Betty… Es una obra muy loca sobre la vida de un actor de televisión que se enamora de una actriz de teatro, que lo detesta con toda su alma.

¿Está basada en tu experiencia?
Sí, y cuento las anécdotas que pasan detrás, cuando se apagan las cámaras o cae el telón. Doy una visión diferente de lo que significa realmente el éxito.

¿Es una crítica a los galanes?
Totalmente. Se trata de romper con esa imagen y demostrar al espectador que tras esta etiqueta hay un ser humano como ellos, de carne y hueso, con las mismas alegrías y problemas.

Tú lo sabes bien…
Sí y al primero que destruyo en el texto es a mí mismo. Hay un momento en que podemos llegar a creer que estamos por encima de todo, pero el mundo se encarga de mostrarte que eso no es así.

¿Es tu primer libreto?
No, escribo desde los 17 años pues tengo muchas cosas que contar. De repente, me dieron ganas de dar forma a esta obra.

En 2020 se cumplen veinte años de Yo soy Betty… ¿Qué recuerdas?
Fue un proyecto arriesgado en el que estábamos explorando una forma de hacer contenido diferente. Generamos una construcción de personajes, de puesta en escena y de dramaturgia en la que nadie creía. Luego, cuando se puso en marcha, fue una euforia, una locura absoluta.

¿Te ha perseguido su sombra?
Todos sus personajes se convirtieron en iconos y se quedaron en la memoria, y eso es algo que yo no puedo tapar con la mano, pues genera inmediatamente una sombra. Así que lo aprovecho para abrirme puertas, pero sin dejar de reinventarme todo el tiempo.

Además de Armando Mendoza, ¿qué papeles te han marcado?
El comisario Cristóbal Rivas, de Dónde está Elisa, y el maestro de La nocturna. Y me gustó hacer de mujer en Los tacones de Eva.

¿Tu base está en Colombia?
Sí, he salido poco para ver crecer a mi hija, Candelaria, que tiene 15 años. Estoy divorciado y no me podía mover mucho para ejercer como padre. Ahora, podría explorar otros mercados.

¿Cómo llevas su adolescencia?
Con paciencia, calidez, comprensión y autoridad porque mi relación con mi hija es estrecha y hermosa, pero se ha complicado un poco por su rebeldía.

¿Seguirá tus pasos?
Quiere ser actriz y directora. Tiene muchísima creatividad y un ojo fotográfico espectacular.

¿Cómo te va en el amor?
Hace dos años volví a casarme con una mujer maravillosa. Hay gente valiente como yo que se anima a repetir en eso (risas).

Preséntanosla.
Se llama María Isabel y es arquitecta. Además, está muy interesada en la comida sana y, como es muy bonita, la llaman para hacer catálogos de ropa y baño.

¿Qué proyectos profesionales te gustaría desarrollar?
He hecho mucha comedia y ahora me apetecen personajes más serios, que pasen por momentos complejos y puedan demostrar su humanidad.

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