Reyyan, secuestrada en ‘Hercai’

Unos tipos armados se la llevan a la fuerza cuando se dirigía a casa de sus padres.

reyyan es llevada por la fuerza por unos tipos encapuchados con chaquetas vaqueras en hercai

QUÉ HA PASADO

• Hazar examina el coche con el que Miran fue tiroteado.

• Azize ordena una matanza.


Los Sadoglu y los Aslanbey deponen las armas cuando una llamada al teléfono de Firat les informa de que Reyyan ha sido secuestrada. Hazar, Miran y Azat se marchan de inmediato al lugar donde agoniza su chófer. Con la escasa información que este les da, deciden separarse con la esperanza de hallar antes a la joven. Mientras Azat acude a la policía para denunciar los hechos, Hazar y su yerno se dirigen a la ciudad adonde casi con toda probabilidad se han dirigido los delincuentes.

De camino, el primero insiste en que es obra de otro enemigo de Azize o, incluso, de ella misma y el joven le ordena que se calle: “Solo estamos en esto juntos por mi esposa. Que no se le olvide que usted y yo tenemos una cuenta pendiente”. Para entonces, su pérfida abuela ha llegado a la mansión después de ordenar a sus hombres que busquen a la joven y humilla a Esma: “Por tu culpa han secuestrado a Reyyan, no fuiste capaz de retenerla. Estás vieja, ya no sirves para nada”. Luego, discute con Sultan, a quien acusa de estar involucrada en el secuestro. Ella se burla de sus insinuaciones y no lo niega ni lo desmiente.

Miran no puede olvidar las palabras de Hazar

Desde comisaría, Azat informa a su padre de lo ocurrido y él va a buscarlo para ayudarlo. Nasud y el resto de la familia se quedan de piedra al saber que Hazar se ha unido a Miran. La ausencia de noticias sobre su hija sume a Zhera en una profunda tristeza y su suegro, conmovido, trata de consolarla, pero ella lo rechaza. Mientras tanto, Miran y Hazar se desesperan porque un niño les cuenta que a la joven a la que buscan se la llevaron de la ciudad horas atrás. Así las cosas, vuelven a Midyat.

Ya en la mansión, el joven pregunta a su abuela sobre otros posibles rivales o si tiene que ver en los ataques que están sufriendo pues las dudas le corroen. “Jamás pensé que dudarías de mí, yo llevo tu sangre”, le responde indignada. Él, arrepentido, le pide que lo olvide.

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