Todavía retumba en nuestros corazones la muerte de Jana y el fallecimiento de Santos en 'La Promesa' ha sido uno de esos giros que dejan al espectador con una sensación difícil de explicar. No se trata únicamente de la desaparición de un personaje importante, sino de la pérdida de alguien que estaba viviendo una transformación que muchos llevábamos meses siguiendo. Y, precisamente por eso, creo que su final ha resultado tan doloroso para una gran parte del público. Santos no era un personaje perfecto. De hecho, durante mucho tiempo estuvo marcado por sus errores, sus conflictos y decisiones cuestionables. Sin embargo, ahí reside una de las claves de su éxito entre los espectadores: era un personaje humano, lleno de matices y contradicciones. No representaba al héroe ideal, sino a alguien que luchaba contra sus propias sombras.

la promesa santos y ricardo
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En las últimas etapas de su historia, habíamos sido testigos de una evolución evidente. Santos estaba cambiando. Poco a poco había comenzado a reconocer sus fallos, a actuar de manera más madura y a reconstruir algunas de las relaciones que él mismo había dañado. Su proceso de redención no fue repentino ni artificial; se desarrolló de forma gradual, permitiendo que el público entendiera sus motivaciones y empatizara con él. Por eso su muerte resulta especialmente injusta desde el punto de vista emocional. Cuando un personaje fallece siendo exactamente igual que al principio, el golpe puede ser duro, pero suele sentirse como la conclusión lógica de su trayectoria. Con Santos ocurre lo contrario. Justo cuando parecía haber encontrado un camino mejor, cuando estaba demostrando que las personas pueden cambiar y aprender de sus errores, la historia le arrebató la posibilidad de completar ese recorrido.

Las segundas oportunidades en 'La Promesa'

ricardo vela a santos en 'la promesa'
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Creo que muchos espectadores no lloran únicamente la pérdida del personaje, sino también la pérdida de lo que representaba. Santos simbolizaba la esperanza de una segunda oportunidad. Su evolución demostraba que nadie está condenado a ser siempre la misma persona. Ver cómo avanzaba hacia una versión más madura y responsable de sí mismo generó una conexión muy especial con la audiencia. Además, las historias de redención suelen ser de las más poderosas en la ficción y dudo que lo veamos con Leocadia, la más villana, por ejemplo. Nos gusta ver cómo alguien supera sus defectos porque, en cierto modo, nos recuerda que todos podemos hacerlo. Cuando un personaje que está creciendo desaparece de manera inesperada, sentimos que nos han arrebatado una recompensa emocional que llevábamos tiempo esperando.

También hay que destacar que la muerte de Santos (Manu Imízcoz) llega en un momento en el que muchos espectadores habían cambiado completamente su percepción sobre él. Personajes que inicialmente generan rechazo suelen convertirse en los más queridos cuando evolucionan de forma creíble. Ese viaje emocional, desde la desconfianza hasta el cariño, fortalece enormemente el vínculo entre la audiencia y el personaje. Por todo ello, considero que la muerte de Santos ha dolido tanto. No porque fuera perfecto, sino porque estaba aprendiendo a ser mejor. No porque su historia hubiera terminado, sino porque daba la impresión de que todavía le quedaban muchas páginas por escribir. Y quizá esa sea la razón principal del impacto: el público no solo perdió a un personaje, sino la posibilidad de seguir viendo hasta dónde podía llegar su redención.

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Pilar Martínez es periodista especializada en contenidos de televisión y cultura, se graduó en la carrera en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid) en el año 2018. Desde entonces ha pasado por las redacciones de Ecoteuve (El Economista), donde realizó sus primeras prácticas durante el verano del 2016.

Posteriormente, concretamente, en el año 2017 se pasó al grupo Hearst España, donde comenzó su andadura en las revistas de televisión: Supertele, Teleprograma, Telenovela. Ahora colabora con Diez Minutos, en su versión web, donde se encarga de realizar los avances semanales de las ficciones diarias de moda, así como entrevistas y artículos sobre los melodramas o telenovelas que aterrizan en nuestro país y aquellos que están por venir.

Toda una cazadora de exclusivas. A esto, se suma su puesto como redactora jefe de la sección de novela narrativa en la revista Culturamas, medio digital de alto impacto al que lleva unida desde el año 2013. Ávida lectora, cinéfila y seriéfila de primer nivel, ha hecho de su vocación su oficio.