Confieso que cuando Cloe apareció por primera vez en 'Sueños de libertad' no me cayó especialmente bien. Era imposible que lo hiciera. Llegó como la representante de Brossard dispuesta a cambiarlo todo, cuestionando la forma de trabajar de los De la Reina y tomando decisiones que la convertían, a ojos del espectador, en una especie de "villana". Pero precisamente ahí estuvo el gran acierto del personaje: nunca fue plana. Con el paso de los capítulos, Cloe (Antea Rodríguez) dejó de ser la ejecutiva francesa que venía a imponer órdenes para convertirse en uno de los personajes más interesantes de la serie. Moderna, independiente, inteligente y adelantada a su tiempo, aportó un aire completamente diferente a una ficción que, después de más de un año en emisión, necesitaba nuevas dinámicas.

sueños de libertad
Manuel Fiestas Moreno

Cloe, mucho más que un obstáculo entre Fina y Marta en 'Sueños de libertad'

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Manuel Fiestas Moreno

Su marcha, en mi opinión, supone una mala noticia por varios motivos. El primero es que era uno de esos personajes capaces de generar conflicto sin caer en el cliché. Cloe discutía, negociaba, se equivocaba, rectificaba y evolucionaba. Defendía una forma distinta de entender el mundo y la empresa. Eso la hacía imprevisible y muy atractiva para el espectador. Pero, sobre todo, creo que la serie pierde una figura femenina muy necesaria. En una historia ambientada a finales de los años cincuenta, Cloe representaba una mujer libre que no pedía permiso para ocupar espacios tradicionalmente reservados a los hombres. Defendía los derechos de las trabajadoras, se enfrentaba a las injusticias y nunca agachaba la cabeza cuando consideraba que algo era incorrecto. Incluso llegó a plantar cara a Gabriel para proteger a una empleada despedida injustamente, convirtiéndose en un referente dentro de la propia colonia.

Y luego está Marta (Marta Belmonte). Sé que muchos seguidores siempre han sido del equipo de Marta y Fina, una pareja absolutamente icónica dentro de la serie. Yo también entiendo por qué ese amor ha conquistado al público. Sin embargo, reducir a Cloe al papel de "la tercera en discordia" me parece tremendamente injusto. Cloe hizo algo muy importante: devolvió la ilusión a una Marta completamente rota tras la marcha de Fina. No intentó sustituir un amor imposible; simplemente le recordó que aún podía volver a sonreír, descubrir nuevas emociones y reconstruirse. La propia Marta Belmonte ha reconocido que Cloe fue la única persona capaz de entender a su personaje en un momento especialmente complicado y de ayudarla a crecer desde otro lugar.

Precisamente por eso me parece tan elegante la forma en la que termina aceptando que el corazón de Marta siempre pertenecerá a Fina (Alba Brunet). En lugar de convertirla en una rival resentida, la serie optó por mostrar a una mujer madura, capaz de asumir la derrota sentimental con dignidad y sin renunciar a sus principios. Ese tipo de personajes escasean en la ficción diaria. Ahora Cloe decide marcharse a Nueva York porque entiende que seguir cerca de Marta solo prolongaría un dolor que ya no tiene sentido alimentar. Es una salida coherente para el personaje, sí, pero también deja un vacío evidente. Porque 'Sueños de libertad' pierde mucho más que un interés amoroso. Pierde a una mujer adelantada a su época, una profesional brillante y uno de los personajes con mayor evolución de los últimos meses. Y eso, en una serie diaria, nunca es una buena noticia.

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Pilar Martínez es periodista especializada en contenidos de televisión y cultura, se graduó en la carrera en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid) en el año 2018. Desde entonces ha pasado por las redacciones de Ecoteuve (El Economista), donde realizó sus primeras prácticas durante el verano del 2016.

Posteriormente, concretamente, en el año 2017 se pasó al grupo Hearst España, donde comenzó su andadura en las revistas de televisión: Supertele, Teleprograma, Telenovela. Ahora colabora con Diez Minutos, en su versión web, donde se encarga de realizar los avances semanales de las ficciones diarias de moda, así como entrevistas y artículos sobre los melodramas o telenovelas que aterrizan en nuestro país y aquellos que están por venir.

Toda una cazadora de exclusivas. A esto, se suma su puesto como redactora jefe de la sección de novela narrativa en la revista Culturamas, medio digital de alto impacto al que lleva unida desde el año 2013. Ávida lectora, cinéfila y seriéfila de primer nivel, ha hecho de su vocación su oficio.