Ander Azurmendi aterriza en ‘Acacias 38’ con buen pie: “Si no actuara, enseñaría deporte”

La interpretación se cruzó en su camino a los 16 años, pero no descarta dedicarse a la enseñanza.

 

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Este actor vasco cierra un año inmejorable. El secreto de Puente Viejo lo trajo en abril de su San Sebastián natal a Madrid para encarnar a Atilano. Y desde hace un mes intenta enamorar a Teresa (Alejandra Meco) en Acacias 38 para disgusto de Mauro (Gonzalo Trujillo). “Ojalá 2017 sea tan bueno como 2016”, dice ilusionado.

¿Cómo recuerdas tu aterrizaje en la telenovela?
Los primeros días siempre son difíciles, estaba nervioso y saqué el trabajo como pude. Ahora me encuentro muy a gusto.

¿Eres crítico contigo mismo?
Mucho, pero intento que me sirva para corregir lo que hago mal. La primera escena que grabé no me gustó, tengo que aprender a llevarlo mejor.

Tu papel es importante ya que ha distanciado a los protagonistas. ¿Sientes mucha responsabilidad?
Sí, pero no me torturo. Vengo a aprender y disfrutar. Esta producción es un máster pagado. Estoy encantado porque después de grabar dos series en mi tierra y de varios capítulos en El secreto…, ha llegado este personaje de largo recorrido.

¿Qué tienes de Fernando?
Los dos somos muy educados, bueno yo quizá no tanto (risas), y luchadores. Por contra, no soy tan abierto como él ni el rey de la fiesta, sino más bien cauto. Me cuesta coger confianza.

¿Naciste para ser actor?
Siempre me atrajo la interpretación, pero hasta los 16 años no tuve contacto con ella. Me enteré de que necesitaban figurantes en una película que iba a grabarse en mi tierra y me presenté. Cuando llegué, me fascinó todo lo que vi. Además, conocí a una estudiante de teatro que me animó a probar en su escuela. La curiosidad me ha traído hasta donde me encuentro ahora.

¿Has estudiado algo más?
Sí, compaginé mi formación con un grado superior de deportes, que completé con una titulación de spinning y de entrenador personal. Tengo pendiente Magisterio, que siempre me ha gustado. Imagino que lo estudiaré a distancia. De no ser actor, sería profesor de deporte.

¿Sigue tus pasos la familia?
Claro, están muy orgullosos de mí. Cuando me ven en la pantalla dicen que salgo guapo (risas), y mi madre insiste en que mantenga los pies en la tierra, que no haga tonterías.

¿Te reconocen por la calle?
Un poco en el País Vasco. Me hace ilusión y me llama mucho la atención que me paren para pedirme que me haga una foto.

Lee la entrevista completa en la revista Telenovela.

 

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