Silvia Navarro y Gabriel Soto se confiesan: “Nos teníamos muchas ganas”

A pesar de su dilatada carrera, los actores mexicanos no habían tenido la suerte de coincidir y están disfrutando al máximo de esta producción en la que interpretan a un matrimonio en horas bajas.

 

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Tras cosechar éxitos por separado con La candidata y Vino
el amor, Silvia Navarro y Gabriel Soto regresan a la pequeña pantalla para interpretar al matrimonio Becker en Caer en tentación. Intrigas e infidelidades son los ingredientes de esta telenovela basada en la argentina Amar después de amar.

Te debates entre dos mujeres…

Gabriel Soto: Sí, mi personaje está casado desde hace veinte años con Raquel [Silvia Navarro] y han entrado en la monotonía. Por eso, se acaba enamorando perdida y pasionalmente de  Carolina [Adriana Louvier], la esposa de su amigo [Carlos Ferro] y cae en la tentación.

¿Romperá su matrimonio?

G. S.: Ahí está el conflicto: decidir si dejar a nuestras familias y todo lo que llevamos construido durante años o simplemente vivir nuestra pasión a escondidas.

¿Qué destacaríais de esta nueva producción?

Silvia Navarro: Es una historia muy real que habla de amor, fidelidad y traición. Va a generar muchas emociones en los espectadores y los va a poner a reflexionar sobre lo que está bien y lo que no. A mí todos los días me hace pensar muchas cosas y eso me fascina.

G. S.: Es compleja, pero también muy atractiva porque está contada en dos etapas. Una en el pasado, donde se muestra cómo se conocen Damián y Carolina y que su idilio termina con un accidente de tráfico; la otra, en presente, que parte con este suceso. De algún modo, van a pagar por cometer el error de no decir la verdad.

Es la primera vez que trabajáis juntos. ¿Cómo habéis congeniado?

S. N.: A Gabriel le tenía muchas ganas. Lo seguí en Yo no creo en los hombres y es sorprendente la evolución que ha tenido como actor. Cada vez que lo veo actuar digo: “¡Qué bueno es!”. Como compañero, actor y amigo es increíble y tenemos mucha química. La verdad es que me sorprende la calidad humana que hay en esta producción porque siempre todo el mundo llega a las grabaciones con una sonrisa.

G. S.: Yo igual. Cuando oí que quería trabajar conmigo pensé: “¡Wow! Esta tiene que ser mi oportunidad”. La verdad es que la considero una de las mejores actrices de México. Para mí es un privilegio compartir escenas y aprender de ella. Tiene una gran energía y no puedes parar de reír, pero lo más importante es que me ha demostrado que es un gran ser humano.

¿Y con el resto del equipo?

G. S.: Giselle González, la productora, ha reunido a un grupo
de actores profesionales que amamos lo que hacemos y estamos muy unidos. Por ejemplo, estoy feliz de coincidir de nuevo con Adriana porque ya sabemos cómo trabajamos y es todo muy
fácil. Es una actriz talentosa, espontánea y la quiero mucho.

¿Cómo han sido las grabaciones de las escenas de cama?

S. N.: Afortunadamente me han tocado compañeros tan  respetuosos como Gabriel y Carlos Ferro porque siempre hay un poco de inseguridad. Adriana ha tenido que hacer secuencias muy fuertes, casi desnuda, que te exponen a unos altos niveles de tensión y de conflicto como actriz y como profesional. Pero bueno, es parte de la historia de Caer en tentación, donde estamos abriendo nuestro corazón y dando lo mejor.

G. S.: Cuando se ven en pantalla duran dos segundos, pero son escenas muy laboriosas que se tienen que hacer con el respeto que merecen y repetirse muchas veces hasta lograr un resultado bonito. Por eso, luego acabamos empapados en sudor.

S. N.: Pero eso fue por el calor que hacía en Acapulco (risas).

¿Os ha resultado más complicado de lo normal?

G. S.: Sin duda. En los proyectos tienes generalmente una o dos escenas de ese tipo, aquí son frecuentes pero se están contando de una manera muy sugestiva y con mucha finura. Creo que los directores, Erik Morales y Juan Pablo Blanco, están haciendo magia para no mostrar más allá y que el público se pueda sentir agredido. Finalmente se deja mucho a la imaginación.

Caer en tentación gira en torno a la infidelidad. ¿Perdonaríais una?

S. N.: Es muy difícil opinar hasta que no te ves en la situación. Son temas muy delicados y depende de la importancia que le dé cada pareja.

G. S.: Para mí depende de las circunstancias y no hay que juzgar sin saber. Por eso, la novela invita al público a que conozca la psicología de cada uno de los personajes y por qué actúan así, y a partir de ahí formar su propia opinión. Unos se sentirán identificados con Damián y Carolina y otros con Raquel y Santiago.

¿Hay alguna tentación a la que no podáis resistiros?

G. S.: Todos estamos expuestos. Algunos ya han caído y otros están por hacerlo.

S. N.: Yo con la comida no puedo controlarme. Sobre todo, me vuelve loca el chocolate.

¿Qué os dice la familia de vuestro trabajo en la telenovela?

S. N.: Yo les tengo prohibido poner la televisión y si lo hacen ya les he dicho que ni me hablen después. A mi pareja le digo: “Mi amor, no la veas, ¿para qué?”. Siento que esta historia es muy fuerte y no tiene nada que ver con nuestras vidas.

G. S.: Geraldine no la sigue.

¿Os preocupa que vuestros hijos la vieran en un futuro?

S. N.: No, ¿por qué? Es mi trabajo y yo me siento muy feliz y orgullosa de ello.

G. S.: Cuando tengan la edad para poder verla, por supuesto.

Gabriel, ¿cómo están tus niñas?

Es impresionante cómo empiezas a ver la vida desde otra perspectiva cuando tienes hijos. Elisa, que va a cumplir casi 9 años, ya está en la etapa de preadolescente y es muy bonito verla convertirse en una persona independiente. Miranda, por su parte, es muy chiquita todavía, pero son completamente distintas. La mayor es muy introvertida y sensible mientras que su hermana es extrovertida y mucho más fuerte de carácter. ¡Qué te voy a decir de ellas, son mis tesoros! Es el
bien más preciado que tengo en esta vida.

¿Qué te gusta disfrutar más?

G. S.: Todo mi tiempo libre se lo dedico a mis hijas. Me encanta ver películas, jugar, ir a nadar o pasar el día en la playa.

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