Christina Pastor: “Si tienes talento, el físico no importa”

Lejos de los cánones de belleza establecidos, esta joven madre triunfó en la actuación, pero ahora se dedica por entero a su familia.

 

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Simpática y tierna como su personaje en Por ella, soy
Eva. Así se define la actriz mexicana, a quien conocimos en Las tontas no van al cielo y que no ha dejado de hacernos reír. Su vida es ahora muy diferente: está casada y se dedica a cuidar de los tres hijos de su marido. Si regresa algún día a la televisión, tiene claro que cambiaría la comedia por otro registro.

¿Has tenido alguna vez complejos como Antonia?

Nunca tuve problemas existenciales por ser como soy. Quizá de jovencita viví algún momento de inseguridad, cuando íbamos las amigas a bailar y siempre me tocaba quedarme cuidando los bolsos en la mesa (risas). No voy a decir que tuve una vida perfecta en cuanto a autoestima, pero no me ha causado tristeza.

¿De qué manera ha marcado tu físico tu carrera como actriz?

Por ser diferente me he hecho mi hueco y me han dado, incluso, papeles protagonistas. Al final el talento que tenemos cada uno es lo que nos convierte en especiales y, si haces las cosas bien, el físico no importa. Eso es lo que también aprende Antonia.

¿Te has planteado perder algo de peso en alguna ocasión?

Ahora, con 38 años e hijos a mi cargo, pienso que sería bueno para mi salud quitarme unos cincuenta kilos. Pero no busco ser perfecta. Creo que lo importante es ser felices y preocuparnos de vivir la vida como nos apetece.

¿Qué harías para cambiar la idea sobre los prototipos de belleza?

Mi sueño sería protagonizar una historia, del tema que fuera, sin que ese papel tenga que ver con un físico en concreto. Creo que sería un buen mensaje para muchas mujeres que, sin tener problemas de salud y con una familia ideal, se deprimen por tener sobrepeso. Todos tenemos una vida normal, siendo gorditos, altos, bajos, homosexuales…

¿Cómo fue tu experiencia en la novela Por ella, soy Eva?
Supuso un antes y un después en mi carrera, tanto por la popularidad que me dio como por el elenco tan importante que había. Mi personaje, Antonia, tuvo mucha repercusión y, cuando desapareció, la gente pidió que volviera. Os encontraréis con sorpresas.

¿Por qué te has retirado?

Me desencanté con la profesión, porque no fui bien remunerada en mis últimos proyectos, la serie Gossip Girl Acapulco y la película Ilusiones S. A. Después de tantos años trabajando, vi que no iba a crecer más, pues ahora escogen al que cobra menos sin importar la trayectoria ni el talento. Además, apareció en mi vida el que es ahora mi marido y decidí cambiar de aires, trasladándome a New Yersey (Estados Unidos) con él y sus tres hijos, de quienes tiene la custodia.

¿Volverás a actuar?

Estoy abierta a proyectos que me convengan, por  ejemplo, me encantan las series españolas como La casa de papel. De momento, tengo previsto participar en una película en 2019, pero ahora soy ama de casa y mamá al cien por cien. En mi tiempo libre, me dedico a un negocio multinivel de productos de nutrición, que distribuyo a través de mis redes sociales (@la pastors).

¿Cómo llevas el papel de madre?

Estoy encantada. Fue complicado al principio hacerme a unos críos que no son míos, pero ha merecido la pena. Ahora mi marido y yo estamos enfrentándonos a su adolescencia. Los dos mayores, chico y chica gemelos, tienen 14 años, y el pequeño, 11.

¿Te gustaría tener hijos propios?

No, siempre me ha aterrado el embarazo. Soñaba con una familia y he recibido este regalo que me compensa de todo.

¿Fue difícil encontrar el amor?

Me pasó lo que a Antonia: los hombres me buscaban por mil razones pero no me querían, hasta que encontré a alguien que me ama por quien soy. La vida nos guarda sorpresas y la magia es esperar a que lleguen.

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