Pocas telenovelas han conseguido construir a su alrededor una leyenda tan inquietante como ‘El maleficio’. Estrenada en México en 1983, la producción de Televisa, protagonizada y producida por Ernesto Alonso, creador de otros clásicos como 'Laberintos de pasión', rompió con los argumentos tradicionales del género al adentrarse abiertamente en terrenos como el ocultismo, la brujería, la magia negra y los pactos con fuerzas sobrenaturales. Su historia, centrada en Enrique de Martino y su vínculo con el demonio Bael, convirtió la ficción en un fenómeno que trascendió la pantalla. El misterio no se limitó a la trama. Durante el rodaje comenzaron a circular historias sobre extraños sucesos ocurridos en los foros. Parte del equipo y algunos actores aseguraban percibir un ambiente especialmente cargado durante las grabaciones, mientras que determinadas fallas técnicas y situaciones inexplicables alimentaban los rumores de que la temática de la serie estaba dejando su huella fuera de la ficción. Este melodrama está disponible en prime video como otras telenovelas como 'Gata salvaje'.
Misterios y fantasmas dentro y fuera de la ficción de 'El maleficio'
Uno de los elementos que más contribuyó a crear esta leyenda fue el famoso cuadro de Bael. Ernesto Alonso había adquirido la pieza durante uno de sus viajes a Italia y decidió incorporarla a la historia como un objeto fundamental para Enrique de Martino. El personaje utilizaba el retrato para establecer contacto con el demonio, convirtiéndolo en uno de los símbolos más reconocibles de la telenovela. La pieza llegó incluso a recibir un curioso apodo entre los técnicos: el cuadro era considerado “incolgable”. Durante las grabaciones, el retrato se caía en repetidas ocasiones y resultaba imposible mantenerlo en su sitio durante mucho tiempo. A ello se sumaba uno de sus efectos más perturbadores para la época: los ojos del personaje representado parecían encenderse mediante efectos especiales, reforzando la atmósfera siniestra de las escenas.
Con el paso del tiempo, estos episodios alimentaron la creencia de que ‘El maleficio’ estaba rodeada de fenómenos paranormales. Algunos integrantes del reparto llegaron a utilizar amuletos para sentirse protegidos durante el trabajo. Entre ellos había objetos religiosos, como escapularios y crucifijos, pero también elementos relacionados con prácticas de magia blanca. La actriz Malena Doria llegó incluso a contar que decidió “limpiar” su propia casa después de comenzar a experimentar situaciones que consideraba extrañas, como objetos que se movían y sonidos que no encontraba explicación para justificar.
Más allá de determinar cuánto había de realidad, sugestión o leyenda urbana en aquellos relatos, lo cierto es que todos ellos contribuyeron a convertir ‘El maleficio’ en una producción única. La combinación de una historia transgresora para su época, una estética inquietante y los rumores surgidos durante su grabación hicieron que la telenovela adquiriera una dimensión casi mítica. Décadas después, su famoso cuadro continúa formando parte del imaginario de la serie y hasta regresó en una nueva versión de la historia, sin llegar a realizarse un comentado spin-off. Así, ‘El maleficio’ permanece como una de las telenovelas más misteriosas y recordadas de la televisión mexicana.
Pilar Martínez es periodista especializada en contenidos de televisión y cultura, se graduó en la carrera en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid) en el año 2018. Desde entonces ha pasado por las redacciones de Ecoteuve (El Economista), donde realizó sus primeras prácticas durante el verano del 2016.
Posteriormente, concretamente, en el año 2017 se pasó al grupo Hearst España, donde comenzó su andadura en las revistas de televisión: Supertele, Teleprograma, Telenovela. Ahora colabora con Diez Minutos, en su versión web, donde se encarga de realizar los avances semanales de las ficciones diarias de moda, así como entrevistas y artículos sobre los melodramas o telenovelas que aterrizan en nuestro país y aquellos que están por venir.
Toda una cazadora de exclusivas. A esto, se suma su puesto como redactora jefe de la sección de novela narrativa en la revista Culturamas, medio digital de alto impacto al que lleva unida desde el año 2013. Ávida lectora, cinéfila y seriéfila de primer nivel, ha hecho de su vocación su oficio.














