La figura pública de Can Yaman ('Sandokán'), hoy convertido en uno de los actores turcos más internacionales, suele asociarse a fuerza física, autodisciplina y carisma. Sin embargo, su infancia en Estambul revela un origen mucho más íntimo, marcado por la sensibilidad, la soledad y una educación estricta que moldeó su carácter desde muy pequeño. Nacido en 1989, hijo único de una profesora y un abogado, creció en un entorno donde la exigencia era norma y donde cada gesto debía tener una razón. Su primer recuerdo, según ha contado en una entrevista es sorprendentemente tierno: “Tengo una foto en la que tengo un año y sostengo un peine. Mi abuelo siempre lo llevaba en el bolsillo, me lo había regalado como juguete. Mi madre dice que lloraba mucho y que ese peine era lo único que me calmaba”. Ese objeto, aparentemente insignificante, simboliza la conexión emocional que tenía con su familia, especialmente con su abuelo, una figura que lo marcó profundamente.
Can Yaman: de hijo único a estrella internacional
Can Yaman describe su niñez como la de un niño inquieto pero no travieso. “Cuando me explicaban algo que estaba mal con calma, lo entendía y nunca volvía a hacerlo”, recuerda. Esta necesidad de comprender la lógica detrás de cada acción anticipaba el carácter analítico que más tarde lo llevaría a estudiar Derecho. De hecho, una anécdota de su infancia lo retrata con claridad: un día arrancó las hojas de unas plantas y su madre le explicó que eran seres vivos. Desde entonces, jamás volvió a hacerlo. La separación de sus padres cuando él tenía cinco años marcó un antes y un después. “No los recuerdo juntos”, admite, aunque destaca que ambos mantuvieron una relación cordial y presente en su vida. Ser hijo único en un hogar dividido lo llevó a desarrollar una fuerte independencia emocional, algo que Can Yaman reconoce como parte de su identidad adulta.
Su nacimiento también ha sido motivo de humor en entrevistas. El protagonista de 'El Turco' confesó: “Nací con mucho pelo y mi padre decía que no parecía su hijo”. La anécdota, contada entre risas, muestra que incluso en los momentos más tempranos de su vida hubo espacio para la espontaneidad familiar. Con el tiempo, aquella mezcla de disciplina, sensibilidad y curiosidad intelectual se transformó en la base de su personalidad pública. Aunque su carrera como actor llegó “por casualidad”, como él mismo afirma, su infancia ya contenía los elementos que hoy lo definen: una mente lógica, una voluntad férrea y una capacidad emocional que lo conecta con millones de seguidores.
Pilar Martínez es periodista especializada en contenidos de televisión y cultura, se graduó en la carrera en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid) en el año 2018. Desde entonces ha pasado por las redacciones de Ecoteuve (El Economista), donde realizó sus primeras prácticas durante el verano del 2016.
Posteriormente, concretamente, en el año 2017 se pasó al grupo Hearst España, donde comenzó su andadura en las revistas de televisión: Supertele, Teleprograma, Telenovela. Ahora colabora con Diez Minutos, en su versión web, donde se encarga de realizar los avances semanales de las ficciones diarias de moda, así como entrevistas y artículos sobre los melodramas o telenovelas que aterrizan en nuestro país y aquellos que están por venir.
Toda una cazadora de exclusivas. A esto, se suma su puesto como redactora jefe de la sección de novela narrativa en la revista Culturamas, medio digital de alto impacto al que lleva unida desde el año 2013. Ávida lectora, cinéfila y seriéfila de primer nivel, ha hecho de su vocación su oficio.














