La entrevista más personal de Maggie Civantos: “Me he enamorado hasta perder la cabeza”

La actriz, que ahora no tiene pareja, nos confiesa que lleva la independencia y la pasión por la vida en los genes: “Mis padres son espíritus libres”. Y cuenta que estuvo a punto de irse sola a viajar por el mundo porque siempre quedaba segunda en los castings.

 

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Su nombre le viene de un personaje de Falcon Crest, nació el día de los Santos Inocentes, le gusta viajar sola, la acción, las motos, la mitología y la soledad. Y, tras mucho esfuerzo, Maggie Civantos se ha hecho un hueco en el mundo de la interpretación gracias a Macarena Ferreiro, la presa que interpreta en Vis a vis.

Nacida el día de los Santos Inocentes, ¿muchas bromitas con el tema?
A mí no, pero a mi madre sí porque esperaba un niño y tenía toda la ropita y la habitación azul. Cuando nací yo, no se lo podía creer.

¿Hija única?
Durante muchos años sí, pero mis padres se separaron cuando yo tenía 19 años. Mi padre se volvió a casar y ahora tengo una hermanita. Ella tiene 3 años y yo 27, así que casi ejerzo de mamá.

¿Por qué te pusieron un nombre inglés?
Porque mi madre era fan de Falcon Crest y uno de los personajes era Maggie gioberti, la protagonista buena.

¿Eres tan inocente como la fecha de tu nacimiento o tan dura como Macarena Ferreiro?
Las dos cosas, soy mujer de extremos. Inocente e ingenua por un lado y al tiempo con el coraje y la fuerza de mi personaje. Los años pasan factura y te vuelves más escéptica, pero me niego a perder ese punto de inocencia que te hace ver la vida con otros ojos. De pequeña fui muy responsable: mi madre nunca tuvo qu edecirme ‘ponte a estudiar’.

Macarena se ha ido curtiendo con los golpes de la vida. ¿Está madurando?
Asume que está en la cárcel y trata de adaptarse para sobrevivir. Pero ella no se siente bien cuando hace el mal. Los Ferreiro han perdido tantas cosas por su libertad que ella ha optado por salir de la cárcel cueste lo que cueste.

Te confiesas despistada. ¿Te has metido en muchos líos?
En el trabajo nunca. En mi vida personal, muchas veces. De entrada, soy miope y no reconozco a mucha gente por la calle. Y más de una vez me he dejado etiquetas de la ropa puestas y he salido a la calle luciéndolas. Tonterías de esas, a montones.

También te defines pacifista…
Sí, y por eso me agoto en Vis a vis, hay situaciones violentas todo el tiempo. Al padre de mi abuela lo mataron en la guerra y, desde bien pequeña, la he visto sufrir. Aún hoy, después de tantos años, se pone a llorar cuando se acuerda. No entiendo las guerras ni por qué se producen. Creo en las personas, pero soy consciente de que el ser humano reúne lo mejor y lo peor de este mundo.

¿Cómo llevarías vivir privada de libertad?
Estar en una cárcel sería horrible, me agobiaría mucho. Lo que persigo en mi vida es sentirme libre.

Te gusta la dualidad, ¿prefieres el ying o el yang?
Vemos el mundo como nos lo han enseñado y yo intento estar aferrada tan solo a unos principios básicos y abierta a todo lo demás.

¿Qué significa el colibrí que llevas tatuado en la nuca?
Es mi único tatuaje porque, siendo actriz, tienen que maquillarlo y es un engorro. Me gustan los pájaros en libertad. Me lo tatué a raíz de un viaje que hice a México, sola, durante tres meses. Primero visité a mi padre, que vivía allí, y luego me fui a la selva, al sur, por la zona de Chiapas. Siempre quise tatuarme una mariposa pero, cuando iba a hacerlo, un amigo me dijo: ‘¡Pero si tú eres un colibrí!’ Y me sentí muy identificada con ese animal. En el sur de México es el amuleto del amor.

Hablando de amuletos, vas con tu muñeca Luna a todos los rodajes…
Me la trajo mi padre de México hace diez años. Me la llevé a mi primera película, me salió muy bien y, desde entonces, la llevo siempre. Es una elfo. Yo le había pedido una traga sueños pero él es tan despistado que se confundió (risas).

Físicamente no tienes nada que ver con Macarena.
Ella es heavy, sí, pero a mí también me gusta la acción. He hecho deporte toda mi vida: baile, buceo…

¡Y practicas boxeo!
Desde que tuve un novio que boxeaba como afición. Me parece un deporte muy completo. Me aporta resistencia física, pero tengo una cara y una nariz que cuidar y solo me entreno peleándome con el saco (risas). No me subo al ring.

Además, has hecho ballet muchos años.
El ballet llegó a mi vida mucho antes que el boxeo, cuando tenía 14 años y daba clases en Málaga. Aún recuerdo lo dolorosos que eran los ejercicios de flexibilidad. Quería ser buena y me machacaba en las clases, aunque luego me di cuenta de que lo mejor es ser constante y, sobre todo, muy paciente.

¿Dónde estudiaste danza?
Cuando terminé Arte Dramático, a los 21 años, me fui nueve meses a Cuba, a la Escuela Nacional de La Habana, y allí aprendí danza de todo tipo. Me encanta la música, supongo que me viene de familia porque mis padres son cantantes y hace años tenían una orquesta. Tengo vídeos cantando y bailando desde pequeñita.

¿Te gustaría hacer un musical?
Es uno de mis sueños. Me siento preparada y espero que dentro de poco se cierre algo que está en negociaciones.

¿Cuál sería el personaje de tu sueños?
Me veo capacitada para distintos géneros. Me encanta el teatro clásico, las mujeres fuertes y débiles al mismo tiempo, las desequilibradas… Y también me apetece la comedia.

¿Te gusta la mitología?
Mucho. Son historias fantásticas con reflexiones sobre lo que nos rodea. Siempre me han seducido personajes como Medea, Electra, Andrómeda, Casiopea, Helena de Troya…

Te costó hacerte hueco en el mundillo de la interpretación. ¿Crees en las casualidades?
Creo en la magia y en que las cosas siempre pasan por algo. Ahora estoy en un momento dulce, pero no siempre ha sido así. He hecho teatro alternativo, capitulares… pero mi carrera no terminaba de asentarse. Llevo mucho tiempo luchando en Madrid y me he quedado a las puertas de proyectos interesantes. He sido la eterna finalista. Y he llorado mucho. Antes de Vis a vis estuve mucho tiempo en paro y no me llegaba el dinero ni para pagar las facturas. Justo cuando pensaba que no iba a salir nada y estaba a punto de colgarme una mochila e irme por ahí un tiempo, salió. Menos mal que mi madre siempre me ha apoyado. Me repite: Maggie, tú has nacido para ser actriz.

Volviendo a la serie, Maca vive una experiencia lésbica en la serie… ¿Crees que se puede cambiar la tendencia sexual por necesidad?
Nunca he tenido una experiencia de ese tipo, pero soy una persona abierta y no voy a decir “de este agua no beberé”. Lo importante es enamorarse de las personas. Macarena tiene esa experiencia por falta de cariño y contacto. Ha sido vapuleada y engañada por un hombre y eso genera cierto rechazo. Rizos [Berta Vázquez] la acoge y le da afecto.

En la ficción sufres dos abortos, ¿qué opinas del tema en la vida real?
Es algo delicado porque depende de las creencias de cada uno. Si es natural y quieres ser madre, seguro que es doloroso perder al bebé. Y, si no quieres, la mujer tiene derecho a decidir qué hacer con su cuerpo y con su vida. Es preferible no ser madre que serlo de forma irresponsable.

¿Qué te han inculcado tus padres?
Su capacidad de lucha y adaptación. Mi padre ha cambiado varias veces de trabajo y de empresa y se ha convertido en un emprendedor. Le admiro mucho por eso. Los dos han hecho lo que les ha dado la gana en su vida, son espíritus libres. Él ahora trabaja como técnico de sonido y mi madre sigue cantando por los hoteles de las Costa del Sol.

Te declaraste al amor de tu vida y te duró… ¡cuatro años! ¿Has encontrado otro que le sustituya?
Hoy es uno de mis mejores amigos y estoy libre como los pajarillos.

¿Eres solitaria?
Me gusta la soledad, soy hija única y eso ha condicionado mi vida. Me acostumbré a jugar sola y en casa disfruta escuchando música, leyendo, escribiendo, aprendiendo a tocar la guitarra… Viajo sola pero también soy muy sociable allá donde voy. Hago amigos, conozco gente, me gusta salir a bailar y divertirme…

¿Has hecho locuras por amor?
He tenido dos relaciones donde me he entregado mucho. Me he enamorado hasta perder la cabeza, pero ahora entiendo el amor de otra manera: amar en equipo me parece más sano. Con los años voy sabiendo qué quiero y, sobre todo, qué no quiero en la vida.

DE UN SORBO
¿Te gusta el café? Soy más de infusiones, pero tomo café de vez en cuando. La primera con el desayuno y, antes, tomo fruta y una tostada que no sea de trigo, porque soy intolerante al gluten.

¿Te levantas de buen café o de mala leche? Soy diurna y me levanto de buen genio.

¿A quién invitarías? A Jordi Évole. Me parece muy divertido y seguro que me lo pasaría bien con él. También a Christian Bale, Victoria Abril, Almodóvar… Podría hacer una mesa redonda con todos.

¿A quién no le darías ni agua? Agua le daría a todo el mundo. Y café no le daría a muchos políticos.

Si el café te diera súper poderes, ¿cuál querrías y por qué? Volar, por el ansia de libertad. Pero no me he tirado en paracaídas porque me da miedo que me dé un paro cardíaco.

Recomiéndame un libro para un buen café… Me gusta mucho Vladimir Nabokov, las historias que cuenta en Lolita, Risa en la oscuridad… Es un mundo atractivo y misterioso. Y también disfruto con las obras de Houellebecq.

Un deseo para esta primavera… Que la gente siga disfrutando con Vis a vis y que se consolide la situación en nuestro país y el futuro de España sea mejor.

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