Patrick Criado: todas las caras de un ‘killer’ nacido en la tele

¿Por qué se irá a Estados Unidos tras el final de la serie? ¿Con qué familiar repasa los guiones? ¿Qué opina de la fama? Entrevistamos al actor revelación del thriller de Antena 3.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Aunque esta segunda temporada está entre rejas, Fernando Rueda sigue siendo uno de los personajes más potentes de Mar de plástico y con el que Patrick Criado ha demostrado una versatilidad como actor que le está abriendo cada vez más puertas. Entre sus próximos proyectos, cruzar el charco para aprender mejor inglés y estrenar la película Los últimos de Filipinas.

¿Qué ha supuesto para ti Mar de plástico? Estás alcanzando tu madurez…
Yo sí lo considero un punto de inflexión de plantearme las secuencias. Fernando es un personaje que tiene muchas segundas intenciones, que dice algo y piensa otra cosa, que parece que tiene un objetivo pero tiene otro. Entonces trabajar con todos estos ingredientes me lleva a plantearme las secuencias de otra manera.

¿Cómo se defiende a un personaje como Fernando Rueda?
A mí me llega el guion y voy secuencia por secuencia viendo sus intenciones y lo que quiere conseguir, de qué va, quién es el protagonista de esa secuencia. Y también hay una parte de dejarse llevar y fluir.

¿Cómo sueles estudiar las secuencias?
Yo tengo que dar vueltas. Mientras voy aprendiendo algo normalmente estoy dando vueltas porque, si me siento, me pongo a pensar en otras cosas o me bloqueo. Prefiero ir andando tirando cosas.

Y… ¿Patinando?
Sí. Siempre me ha gustado el skate y en la película de El club de los incomprendidos tuve un profesor que me enseñó longborad.

¿Grabas tú todas las secuencias de acción?
De momento sí.

Prueba de ello son los golpes que tienes en la cara…
Sí (risas). A mí me gusta mucho la acción y te diría que es de las cosas que más disfruto, me lo paso muy bien. Como soy un tío nervioso, me gusta la violencia y la agresividad en el cine.

Empezaste en esto a los 8 años. ¿Cómo fueron tus inicios?
Yo estaba en un grupo de teatro del colegio y la chica que llevaba el taller, Anabel, habló conmigo y con mi madre de que me veía algo especial. Yo le dije a mi madre que quería ser actor, que me gustaba. Mi madre tampoco tenía mucha idea de qué iba esto y por eso me apuntó a una agencia de figuración, que luego se convirtió en figuración especial, luego en una frase por otro lado, luego en tres en otro… Y así poco a poco con Vane, mi repre.

¿Tus padres siempre te han apoyado?
Sí, en todo. La verdad que he tenido mucha suerte con mi familia y siempre han querido que estudie. Insistieron en que me sacara la ESO, el Bachiller, después que tuviera una licenciatura o un grado de formación superior.

Y tú estudiaste el de realización, con el que hiciste prácticas en el programa Días de cine.
Exacto. Y eso me ha servido posteriormente.

¿Qué has descubierto gracias a este grado?
Es algo que se lo aconsejo a todos los actores porque te ayuda a ver el trabajo de los demás, del equipo, y descubres lo difícil que resulta.

¿Te hace ser más humilde?
Sí. Porque muchas veces los actores nos creemos el centro del meollo y no es así. Si tú estás muy bien como actor pero el del foco no te está sacando a foco o el cámara no te está encuadrando bien, el director de fotografía no te ha puesto bien el difusor y se te ha quedado la cara blanca… Al final es un trabajo de equipo y tenemos que remar todos hacia el mismo lado. Estudiar realización te ayuda a ver lo importante de cada departamento.

¿Cómo llevas la fama? Me imagino que a tu edad será importante tener los pies en el suelo.
Es que la fama es una mentira, no existe, no es real. Es algo que sales a la calle y te piden dos fotos y ya está. Llegas a tu casa y también sangras, tienes que comer, beber agua… Realmente no es algo que me motive o ilusione ni que me aporte nada. Está bien que se te reconozca el trabajo, pero no te da de comer.

¿Te has encontrado con compañeros que viven en las nubes?
Te encuentras de todo, pero a quien esté en la nube lo siento por él. Estar en la nube porque te pidan dos fotos es tan irreal…

¿Has visto envidias?
[Piensa] Puede ser. No me suelo fijar.

Eres del barrio de la Elipa, de Madrid, y sigues teniendo los mismos amigos de toda la vida…
Sí. Me encanta estar con ellos en el parque, tomando un refresco y charlando sobre los problemas de cada uno.

¿Te ven como un bicho raro?
No, es imposible. Si es que mis colegas me conocen de toda la vida. A ellos les da igual mi trabajo, a veces ni me ven o pasan. Es algo muy natural, yo vengo de trabajar les digo: ‘Joe, me ha pasado esto’. Y ellos: ‘Pues he suspendido un examen en la uni…’. Es todo muy natural en un grupo de colegas de toda la vida en el que uno es actor, otro estudia ingeniería… Hay cero diferenciación porque si no no serían mis colegas.

Este jueves termina Águila Roja. ¿Cómo lo vives?
En Vitoria coincidí con mis excompañeros, con Javier Gutiérrez he rodado Los últimos de Filipinas y estuvimos hablando del final, de qué pena que se acabe. Han sido años muy bonitos de los que he aprendido mucho y he conocido a gente maravillosa. Le deseo un final por todo lo alto, que lo pete en audiencias.

La gente te ha visto crecer en televisión, como le ha ocurrido a Ricardo Gómez en Cuéntame.
Sí, total. De hecho lo hablaba con él, que hemos empezado de manera parecida. Pero eso le deseo lo mejor a Águila Roja, porque trabajan unas personas increíbles con las que he crecido, que me han educado y estoy muy agradecido.

Tienes un hermano, ¿verdad?
Sí. Tiene 17 años y estudia segundo de Bachillerato, es un crack de las matemáticas, cosa que yo nunca he sido. En cuanto a personalidad somos muy diferentes. Él es más tímido, más reservado, le gusta estar en casa… No le veo en un set de rodaje, pero sí con ordenadores. Estoy seguro de que va a ser ingeniero.

¿Y te ayuda a repasar los guiones?
Sí, sí. Y además como su opinión es muy sincera. Hay veces que le hago una secuencia y me dice: ‘No me lo creo nada’ (risas). El tío me ayuda mucho.

¿Es el más crítico?
No es que sea el más crítico, es que como le da igual… O quiere que le deje en paz (risas).

Has trabajado frente a frente del Premio Ondas de este año, Pedro Casablanc. ¿Qué consejo suyo te llevas?
Mira, de Pedro Casablanc leí un artículo hace poco que decía que ‘Al actor cuanto menos se le vea fuera de las tablas o en una pantalla de televisión, mejor’.

¿Y algún otro?
De Karra Elejalde, una noche cenando en Guinea rodando Los últimos de Filipinas, con Álvaro Cervantes y Ricardo Gómez, nos dijo que lo bonito de esta profesión es ponerse vallas en cada secuencia. Te la lees, la planteas de una manera y le das la vuelta. Hacer algo que no sepas, colocarte obstáculos constantemente. Al final esta profesión en inglés se llama ‘play’, que significa jugar, y aquí le llamamos interpretación. Realmente lo bonito es jugar, disfrutarlo.

¿Cómo defines tu profesión?
Dura, bonita, en la que hay que trabajar, formarse… Es una profesión de constante búsqueda.

¿Existe en tu vocabulario la palabra fracaso?
No, no existe eso. No me lo he planteado ni me lo quiero plantear.

¿Y qué es el éxito para ti?
Es seguir sumando y haciendo cosas que me ilusionen, que me aporten, que me hagan mejorar. Estar contento conmigo mismo y que mi familia tenga salud, poder tener trabajo…

¿Qué planes tienes para cuando acabe Mar de plástico?
Pues aprovechando un breve parón antes de iniciar la promoción de Los últimos de Filipinas, que se estrena el 2 de diciembre, me gustaría irme un mesecito a Estados Unidos o Inglaterra para retomar inglés.

¿Te ves rodando con alguien especial en Hollywood?
 Michael Fassbender, Christian Bale, Morgan Freeman, Tim Robbins…

Pero no te puedes quejar. Aquí has coincidido con Luis Tosar, sin ir más lejos…
No lo hago. Una de mis ilusiones era trabajar con él y lograrlo ha sido brutal.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Famosos TV