El juez Garzón entra en escena para acabar con los narcos de ‘Fariña’

A las protestas de las madres de los jóvenes gallegos y al seguimiento constante de la policía, se une la presencia del juez Garzón contra los narcos. Sito Miñanco cada vez está más acorralado y los problemas se le acumulan.

Portabales, en prisión, comienza a tener remordimientos por la plaga de la droga y, pese a ciertas amenazas, comienza a dibujar los organigramas de la cooperativa en su celda.

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Charlín paga a Sito el dinero que le debía por la fianza de los colombianos. Miñanco confía en que haya paz a partir de ahora entre Charlín y Bustelo porque son los únicos que quedan. Aunque ahora se les une Esther, a la que Sito acepta siempre que ponga su parte.

Padín, desmejorado por culpa de la droga, se va a casa de los Charlines porque quiere las 400.000 pesetas que le deben. El padre de la familia le echa de su propiedad de un manguerazo. Humillado, Padín se cruza con el grupo de Carmen Avendaño, al que esta vez le acompaña un periodista, a quien le contará todo lo que sabe de las operaciones de los Charlines.

Las cosas se complicarán mucho para Sito Miñanco y los demás contrabandistas. Los colombianos seguirán siendo una gran amenaza y además, Carmen Avendaño comenzará a luchar contra el narcotráfico para salvar la vida de los hijos de aquellas madres que fueron víctimas de la droga. Lo peor estará por llegar: el juez Baltasar Garzón llegará a Galicia para cambiarlo todo.

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