La 'Pesadilla en la cocina' de Chicote en 'A la parrilla'

Este jueves 14 de noviembre, a las 22.30, La Sexta emite una nueva entrega de 'Pesadilla en la cocina', con Alberto Chicote desplazándose a tierras extremeñas.

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La llegada de Alberto Chicote a un restaurante con problemas no siempre es acogida con el mismo entusiasmo entre unos miembros de la plantilla y otros. El cocinero, en su nuevo reto confirmará que no siempre se puede gozar del beneplácito de todos y que su presencia no tarda en provocar cierto recelo en una parte de los empleados.

En esta ocasión, el chef viaja hasta Extremadura para acudir a la llamada del dueño del A la parrilla, un singular local especializado en carnes que, a pesar de encontrarse en pleno casco antiguo de Badajoz, está pasando su peor momento. Las deudas cada vez son mayores y la falta de profesionalidad y la desorganización absoluta no son los mejores ingredientes para salvar un restaurante a la que le quedan muy pocas oportunidades.

A la parrilla era un negocio familiar, situado en un local casi centenario que durante décadas gozó de una salud inmejorable. Al frente de la cocina se encontraba la madre de Toni, el actual dueño del negocio, una cocinera excelente que mantenía un nivel de calidad muy elevado. Sin embargo, desde que se jubiló, el restaurante no ha vuelto a ser lo que era.

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Un nuevo reto para Chicote

Problemas hay muchos. Que las cocineras sean inexpertas no ayuda. Que una de ellas piense que la culpa es de los clientes, tampoco. Además, buena parte de la comida es de bote y la cocina se colapsa porque dicen estar acostumbrados a sacar platos para compartir y cuando los clientes deciden pedir platos individuales, el caos les acompaña durante todo el servicio.

A este panorama se le suma un servicio de sala del que parte otra de las mayores dificultades: las comandas. La confusión es tal que muchos platos regresan a la cocina como habían salido porque la comanda estaba equivocada. Pero si hay un verdadero escollo en A la parrilla, ese es Toni. Las circunstancias han podido con él y hoy está completamente desmotivado, no tiene capacidad de liderazgo y está a punto de tirar la toalla. La visita de Alberto Chicote es su última oportunidad para salvar el negocio en el que ha puesto tanto esfuerzo.

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