Ángel (Ovidi Montllor) es un muchacho que vive en el bosque dominado por el fuerte carácter de su madre, Martina (Lola Gaos). Cazar alimañas y venados, cuya carne vende luego en los pueblos cercanos, es su única ocupación. Pero ha de hacerlo furtivamente, a escondidas, ya que la ley prohíbe matar o apresar cualquier ser vivo del bosque. Un día que baja a la ciudad conoce a Milagros (Alicia Sánchez), una menor de edad, novia de un quinqui, cuyas fechorías tienen en vilo a las autoridades de la provincia. Ángel esconde a la chica y, al día siguiente, la sube a la montaña. La veda se cierra y el Gobernador de la provincia, que de pequeño fue cuidado por Martina, sube de cacería al monte y descubre que la muchacha está ahí.
José Luis Borau, pluriempleado
Después de estrenarse con el spaghetti western Brandy (1963) y pasarse al thriller con Crimen de doble filo (1965) y Hay que matar a B. (1975), José Luis Borau alcanzó la cúspide de su carrera como realizador con Furtivos. En este largometraje, además de dirigir, se encargó de elaborar el guion, con la ayuda de Manuel Gutiérrez Aragón, de la producción y de formar parte del reparto con un papel secundario. La película se proyectó en el Festival de Cine de San Sebastian y fue galardonada con la Concha de Oro como Mejor película.
La gran protagonista de Furtivos fue Lola Gaos, que se puso al frente de un reparto donde las grandes novedades fueron Ovidi Montllor y Alicia Sánchez, que por aquel entonces eran unos desconocidos en el panorama cinematográfico español.
Esp., 1975. Drama. 99 min. Dir.: José Luis Borau. Int.: Lola Gaos, Ovidi Montllor, Alicia Sánchez, Ismael Merlo, José Luis Borau, Felipe Solano, Antonio Gamero.












