Ona Carbonell, tras ganar 'Masterchef Celebrity 3': "Lo mejor han sido mis compañeros"

En una competida final con la actriz Paz Vega, la nadadora olímpica Ona Carbonell conquistó a los jueces de 'Masterchef Celebrity 3' y Ferrán Adrià con un maravilloso menú inspirado en el agua. Donó su premio solidario a la Fundación Pequeño Deseo.

Entraste con un nivel muy bajo de cocina y al final has ganado el concurso...
De hecho, yo nunca había pensado hacer el casting, pero después de ver a Saúl Craviotto me animé. A mí me gustaba comer, pero no cocinar. Y casi nunca lo hacía en casa. Además, en el equipo me dijeron que estaría bien que hiciera un pequeño parón, porque ya no soy tan joven, y las articulaciones se resienten. Y pensé que era el momento ideal para hacerlo.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿Y cómo fue el casting de entrada?
Pues bastante horrible. Mis compañeros me dijeron que era incomible lo que había elaborado. Le pregunté a mi madre qué hacer, y ella me dijo que un solomillo de cerdo, con salsa de mostaza, y una compota de manzana. Y a final me cogieron, imagino que porque buscaban concursantes de distintos perfiles.

¿Y qué hiciste a partir de ese momento?
Llamé a Saúl para pedirle consejo y me dijo que tenía que estudiar mucho. ¿Cocina?, le dije, y el me contestó que tenía que saber cómo hacer todas las salsas, las cocciones, etc... Que él se había hecho unos esquemas muy útiles. Y, sobre todo, que me fuera a aprender a los mejores restaurantes que pudiera, porque a él le sirvió de mucho. Que allí iba a conocer todo el proceso de una cocina profesional. Entonces me planteé donde ir y solo conocía a Jordi Roca, de El Celler, y porque una vez coincidimos en una entrega de premios.

¿Y no tuviste problemas para entrar en sus cocinas?
No. Le llamé y me dijo que me pasara cuando quisiera. Allí estuve como mes y medio. Primero estuve en mi casa con un amigo mío, que cocina muy bien, aprendiendo cómo se cortaban las cosas y otras técnicas de cocina.

¿Qué otros consejos te dio Saúl del programa?
Que siempre tuviera en la cabeza lo que se necesitaba para elaborar un plato cuando me tocara, y que fuera al supermercado y cogiera los productos por elaboraciones. Todo eso me ayudó mucho, pero luego tuve que practicar a tope. Pero eso también se lo dijeron a todos los concursantes. Santiago Segura me acompañó alguna vez a otros restaurantes de Madrid, y no creo que mi caso haya sido especial por haber aprendido en El Celler. De hecho, en esta edición, todos estábamos obsesionados con la cocina y nos pasábamos el día viendo cómo se hacían las recetas.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿Qué te ha costado más?
Yo empecé desde menos cero, porque no sabía ni lo que era un sofrito. Al menos, Paz cocinaba para sus hijos, pero yo no lo había hecho nunca. Yo no paraba de practicar, pero a veces me tocaba hacer cosas de las que yo no tenía ni idea, cómo cocinar casquería o atemperar chocolate. Me aprendí todas las medidas de las recetas y a usar elementos que no sabía ni que existían.

¿Has podido disfrutar de la experiencia?
¡Claro! Lo que más nos ha trastocado a todos es que ninguno estaba en su medio, y aunque hubiera gente que dominaba algo más la cocina, porque tenía que hacer comida para su familia, en el fondo éramos unos novatos. Ha sido duro porque no sabías por donde empezar a cocinar cuando estabas en el programa. De hecho, hice muchas pruebas de eliminación. Esa es la magia del programa, que estás como pez fuera del agua y tienes que buscarte la vida.

Y todos fuistéis ido a ganar...
Sí. En eso hemos sido muy iguales. Hemos ido a competir, pero desde el compañerismo. Ellos han sido, sin duda, lo mejor de todo. Hemos hecho muy buena amistad, con Santiago, con Dafne, con Mario, con Paz... con todos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿Y con Antonia?
La verdad es que también. El otro día iba con mi madre y nos la encontramos por la calle y empezó a decir: ¡la manca! Eso se le ha quedado. Personalmente, estoy muy agradecida de haberlos conocido a todos. No conocía a nadie y para mí eran unos referentes en sus distintas facetas. Al principio me sentía mal, pero luego me han cuidado muchísimo. Santiago y Boris, de los que todos los días aprendía algo. Ha sido fenomenal. No solo destaco que he aprendido a cocinar, sino los maravillosos compañeros y amigos que me he llevo, y seguro que para siempre. Aún les admiro mucho más que antes después de haber convivido con ellos.

¿Vas a cocinar en tu casa en Navidad?
Sí. Me encantaría hacer un buen caldo, que ya he aprendido cómo se hace, y después una lasaña de verduras porque en el programa me he quedado con las ganas de cocinar más verde, y me encanta. Por eso en el menú final me decanté por el consomé.

¿Y por qué elegiste ese tipo de menú en la final?
Cuando ya quedaban poco programas, y solo estábamos cinco, nos dijeron que fuéramos pensando en él. Lo primero era contar una historia, y yo pensé en el agua, mi elemento. Y todo lo elaboré con ese pensamiento. Y como Pepe siempre me decía que tenía que ser más arriesgada en mis elaboraciones, pues me lancé.

¿Cómo valoras la actuación de los jueces?
Pepe me ha ayudado mucho porque es muy cercano y he aprendido mucho a su lado. Jordi era el que más miedo me daba y al principio era muy tajante conmigo, pero yo por mi formación deportiva y por los entrenamientos, siempre me he tomado las críticas como una oportunidad para mejorar, y así lo hacía. Y Samanta es una magnífica persona. Saúl tb me decía que escuchara mucho a los jueces, y tenía razón. Ir a tantas pruebas de eliminación me ha dado más experiencia.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿En qué se parece la natación sincronizada a la cocina?
¡En nada! En la sincro se entrena durante cuatro años para jugártelo todo en tres minutos. Yo decía antes que el deporte es lo más duro del mundo, pero ahora creo que la cocina también. La hostelería es muy sacrificada y se trabaja más horas que en el deporte. Y que es un arte, como la sincro, faceta que yo adoro.

¿Qué te ha enseñado el programa?
Que nunca te puedes poner límites, porque yo no sabía nada de cocina y mira, aunque sigo siendo una aprendiz. Y a no tener miedo de mostrar mi parte más íntima y personal, que me aterraba bastante, a no tener miedo a la tele, y he aprendido a retarme en algo que no es lo mío. He descubierto que me gusta mucho todo el mundo de la interpretación.

Durante el programa perdiste a tu abuelo...
Sí, y fue muy duro y traumático. Pero todo en pantalla lo hice por él y por mi abuela, que estuvo en la final.

¿Qué le pides a 2019?
Pues que no tenga lesiones, que todo vaya bien en mi séptimo mundial, si gano otra medalla, sería la mujer que más metales ha conseguido en el mundo. Intentaré seguir retándome a mi misma.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿Te planteas participar en otro programa de tv?
De momento, no. Estar en el medallero mundial es muy importante para mí y no me puedo distraer con otros asuntos. Tengo mucho trabajo, pero no lo descarto en el futuro. Ahora estoy centrada en la olimpiada de 2020 y en mis objetivos deportivos.

Ona entregó su premio como ganadora a la Fundación Pequeño Deseo con la que colabora. Tú también puedes hacerlo:

Envía* DESEO al 28014 y por muy poco, lo que cuesta un café ☕, nos ayudas a llevar sonrisas a un niño con una grave enfermedad
#FundaciónPequeñoDeseo* *realizarás una donación íntegra de 1,20€ a favor de la Fundación Pequeño DESEO (servicio de SMS solidario operado por Altiria TIC, http://www.altiria.com, y la Asociación Española de Fundraising, http://www.aefundraising.org, nº. atn. clte. 902 00 28 98 apdo. correos 36059, 28080 Madrid; válido para Movistar, Vodafone, Orange, Yoigo, Euskaltel y Telecable).

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Programas TV