Andreu Buenafuente y Silvia Abril, pareja en los Goya: "Que nadie espere cosas raras…"

Este sábado 2 de febrero se celebra la gala de los Goya con Andreu Buenafuente y Silvia Abril como presentadores. Hemos charlado con ellos.

Andreu Buenafuente

La actriz y humorista Silvia Abril y su marido Andreu Buenafuente, cómico, presentador y productor, serán los maestros de ceremonia de la 33 edición de los Premios Goya. Tándem habitual en el programa Late Motiv, que él dirige y presenta para Movistar+, formarán pareja también en la gran noche del cine español. Para Andreu será su tercera vez, mientras que Silvia se estrena...

Presentáis por primera vez juntos la gala de los Goya. ¿Preparados para las críticas?
Silvia.
Yo, que soy la novata, me espero al viernes próximo para ponerme nerviosa y a rentabilizar al máximo los nervios. Además, me voy a cubrir de vaselina y me van a resbalar bastante las críticas. Es la única manera que tenemos de enfrentarnos a esa gala. ¿Cómo sales al escenario si ya sales con ese miedo metido en el cuerpo? No es productivo; al contrario, es capador. Por tanto, una buena capa de vaselina y a hacerlo lo mejor que sabemos. Que nadie espere cosas raras. Yo soy Silvia Abril, Andreu es Andreu y ésta es vuestra fiesta, señores del cine. O sea, que a pasarlo bien.

Ahora, después de protagonizar tu primera película, Bajo el mismo techo, también es tu fiesta…
Silvia.
Es verdad. Ahora ya es un poquito mi fiesta (risas). No quería yo decirlo… Me siento con más entidad que hace un año para copresentar la gala de los Goya. Ahora ya no soy una intrusa (risas).

Andreu, tú has protagonizado una película, El pregón, has sido un dominguero en cuatro o cinco películas de Torrente, de gnomo en Spanish movie, de doctor en la película de Isabel Coixet, y de ti mismo en varias películas. ¿Te sientes un actor?

Yo que sé. Hago un poco de todo y nada en concreto. Soy un entretenedor y se me da bien presentar porque es lo que más he hecho, pero además me gusta mucho el cine y me siento a gusto con la gente del celuloide.

Andreu, ya has sido el anfitrión de la gala en dos ocasiones anteriores: en 2010 y en 2011. ¿Le has dado algún consejo a Silvia?
Silvia.
No para de darme consejos. Está muy pesado… (risas). Como ya ha pasado por esta experiencia, me dice: relájate. Porque yo soy doña espuma. Me paso el día diciendo: "¿Y por qué no hacemos esto o lo otro?" Y me responde: "Tranquila, Silvia. No podemos hacer todo los gags que tú quieres porque tienen que subir al escenario 28 personas que recogen su premio. Y ellos tienen que tener su espacio". Entonces me relajo, pero enseguida vuelvo a las andadas: "¿Y por qué no….?"
Andreu. Como Silvia dice, soy el único que la calma (risas).

Es la primera gala que habrá dos presentadores, desde 2006, cuando Antonio Resines y Concha Velasco fueron los maestros de ceremonias. ¿La unión hace la fuerza?
Andreu.
Por supuesto. Multiplica las posibilidades, es más divertido, más relajado y facilita los gags siendo dos cómicos como somos nosotros.
Silvia.
Ser dos nos facilita que podamos aparecer juntos y por separado, haciendo la gala más ágil.

¿Os gusta trabajar juntos?
Andreu.
Sí. Silvia es algo mandona, pero en la comedia también tengo yo algo que decir…Se trata de equilibrar las energías.
Silvia.
Y de intentar sumar. Es verdad que soy mandona, pero confío en Andreu y me dejo dirigir por él. En realidad no tenemos ningún problema; si no, no nos hubiéramos conocido porque nos conocimos trabajando juntos.

Andreu Buenafuente y Silvia Abril

¿Sois supersticiosos con el número 33?
Silvia. Cuando comento que es la gala número 33 de los Premios Goya, hago bromas y digo: “Vamos a acabar como Cristo. Nos van a colgar en una cruz”. Pero en realidad no soy supersticiosa. Ni con el número ni con el color amarillo, ni con nada.
Andreu. Yo tampoco soy supersticioso. De hecho ni lo había pensado. Además, a los 33 fue cuando Jesús se convirtió en Mesías, pasó al estrellato. ¡Ya puedo generar la iglesia de los Goyescos!

En la publicidad aparecéis como John Lennon y Yoko Ono… ¿Por qué?
Andreu.
Lo interesante es que no hay que contar nada. La gente ha pillado la onda con ese anuncio: estamos en una época en que todo está a flor de piel y esa pareja iconográfica representa la paz en el mundo. Nosotros no somos tan ambiciosos, la paz en el mundo se nos escapa, pero sí pedimos un alegato en favor de la risa. No pasa nada, esto es una apuesta por una fiesta divertida.
Silvia.
Relajémonos, disfrutemos y riámonos, empezando por nosotros mismos. Esa va a ser la línea de la gala: humor y risas.

El año pasado fue el año del movimiento Me too. ¿Qué vais a reivindicar este año?
Andreu. No siempre ha sido tan reivindicativa, porque 33 años dan para mucho, pero es verdad que un año se dijo “No a la guerra”, otro se puso verde al ministro de cultura, José Ignacio Wert, el año pasado fue el movimiento Me too…, pero nuestra apuesta es huir de lo más caliente, de la brasa continua y apostar más por la comedia. Hablaremos de muchas cosas de actualidad, bien repartidas, pero primando el humor y la comedia. Al fin y al cabo es nuestro perfil. El de Silvia es el de una payasa y yo también voy en esa dirección.

Tú eres más comentarista político Andreu.
Andreu. Hablaremos de actualidad, por supuesto, pero sobre todo nos vamos a centrar en todo aquello que afecta al cine.

¿También vais a criticar a Pedro Sánchez y a su ministro de Cultura José Guirao?
Andreu.
No podemos adelantar nada. Si lo decimos vendrán ya preparados de casa (risas). De verdad que nuestro propósito no es lanzar el dardo desde el escenario ni nosotros tenemos el perfil de sátira agria de carácter político. No somos así.

¿Vais a tratar la cuestión catalana del procés o eso no da para muchas risas?
Andreu. Piensa que la gala se celebra este año en Sevilla y eso condicionará bastante nuestros discursos y actuaciones. Insisto en recordar, de todas formas, que en este tipo de espectáculos, cada uno debe estar en su sitio: la política para los políticos y ésa es la noche del cine y hay que contar sus cosas, reivindicar sus cosas, quererse y recoger el cariño de la gente. Hay vida más allá de la política y eso lo olvidamos a menudo.

¿Estamos perdiendo el sentido del humor?
Silvia.
No concibo mi vida sin él. Es cierto que vamos de modernos, pero sí hemos perdido bastante el sentido del humor con el movimiento de los ofendiditos. Aunque quiero creer que vivimos en un país de retranca y sólo necesitamos unos segundos para hacer chistes o convertir en chiste hasta lo más terrible. Es más, yo le inculco a mi hija que no tenga sentido del ridículo, que da igual que la gente se ría de ella en algún momento. Nosotros no debemos tomarnos a nosotros mismos demasiado en serio y así nadie puede hacernos daño. Es una filosofía de vida.
Andreu.
He decidido que no quiero seguir hablando de los límites del humor y reivindico que el cómico tiene que hacer lo que le dé la gana. Y el público también. Este debate continuo no hace más que alimentarse y sólo conseguimos debilitar el propio oficio de la comedia, que nunca ha conocido controles, más allá del sentido común.

Andreu, en 2010 conseguiste el récord de audiencia de la Gala de los Goya, con 4,5 millones de espectadores. ¿Con qué cifra os conformaríais en esta edición?
Andreu.
Hace un rato estábamos hablando con Silvia de que no debemos obsesionarnos con la audiencia. Lo importante es trabajar para hacer una buena gala y no quiero dar una cifra porque soy anti mercadeo de audiencias. Además, la mayoría de las veces, la audiencia no depende de ti, así que prefiero no responsabilizarme de eso.
Silvia. En 19 años han cambiado mucho las audiencias, igual que el panorama televisivo y el consumo de la propia televisión. Aspiramos a que nos vea muchísima gente porque hagamos una buena gala, nada más. Lo que quiero es que el espectador que comience a ver la gala, diga "me quedo aquí", es decir, que se enganche a verla.

Ahora que hay un debate sobre donde acaba el cine y donde empieza la televisión, ¿la academia debería incluirlas también en los premios Goya o tal vez hay miedo a esos cambios? ¿Dónde colocamos las nuevas series, que han revolucionado incluso vuestro mercado laboral?
Silvia.
Se está haciendo tan buena ficción en España, que merecerían una categoría dentro de la Academia, de la misma forma que han hecho los premios Feroz. Y también por el tránsito de actores que hay del cine a la ficción de televisión.
Andreu. No lo sé exactamente, pero sí creo que la Academia tiene un reto y es leer la evolución de los tiempos. La ficción televisiva es prima hermana del cine y algo se debería hacer para estar a la altura de los tiempos; de momento es incipiente, ya veremos en un futuro inmediato.

Silvia, en una entrevista me decías que sois una familia de optimistas…
Andreu. Silvia sí lo es, pero yo no lo soy tanto. Me defino más bien como un escéptico participativo. Con los años soy el primero que digo: “Madre mía del amor hermoso”; eso no quita que estoy en la tarea de querer ser más positivo y ver el mundo mejor. ¡Pero no estoy ciego!
Silvia.
Yo me encargo de que vea siempre el vaso medio lleno en lugar de medio vacío. Somos vasos comunicantes (risas).
Andreu.
El optimista llano es que no está en este mundo…
Silvia. Es que yo estoy fuera de este mundo, pero tengo mejor calidad de vida.
Andreu. Eso también es verdad (risas).

Vuestra hija Joana ya ha cumplido seis años. ¿A quién ha salido? ¿Es gamberra como tú Silvia o se parece más a ti, Andreu?
Silvia.
Yo llevo lo de ser gamberra en el ADN, pero desde que soy madre me contengo porque los niños copian a sus padres por imitación. De todas formas, las compañeras de colegio de Joana me adoran porque soy muy payasa.
Andreu.
El carácter de los niños es química pura que se va conformando. ¡Es alucinante! Todo el mundo que tiene niños sabe que pasan por una etapa detrás de otra y se van formando. Ya veremos donde llega, si es más pudorosa, si es más payasa… No la veo tan payasa como su madre, pero al tiempo le gusta que su madre lo sea.

Andreu Buenafuente y Silvia Abril
Cortesía editorial

¿Te dejas manipular por ella Andreu?
Silvia.
Dí que sí, que es niña y sabe mover los hilos muy bien…
Andreu.
Sí, es verdad.

¿Os habéis adaptado bien a la vida en Madrid?
Silvia. Llevamos un año viviendo en Madrid y la adaptación ha sido genial. Estoy encantada. Yo tengo el cerebro chispeante, soy una esponja cuando paseo por la calle, captando nuevos sitios, calles que no conozco…Además, me hace feliz que estemos aquí los tres juntos.
Andreu.
Es muy sano cambiar de ciudad y descubrir gente distinta. Te pone la cabeza en marcha. Y además, el trabajo está aquí y ese es un buen motivo.

¿Echáis en falta a la familia?
Silvia.
Mucho. A mis hermanas, a mi madre, a mi suegra, que cocina como los ángeles…pero vamos mucho a Barcelona a verles. También nos gusta disfrutar los fines de semana en esta ciudad nueva para nosotros, que ofrece tantísimas cosas.

¿Habéis hecho buenos amigos?
Andreu.
Yo no quiero conocer a más gente. Es más, me sobra gente que conozco (risas). Es broma, pero lo cierto es que yo soy más recogido que Silvia, aunque eso no quita que siempre espero conocer a alguien interesante.
Silvia. Andreu tiene un mundo interior tan grande que no necesita demasiada gente a su alrededor. Yo soy mucho más social que él y necesito más rodearme de amigos.

Andreu, ¿cómo vas a tratar la fiesta de los Goya en Late motiv?
Andreu.
Esta semana que falta para la gala de los Goya, cada día va a presentar el programa un presentador distinto, desde Leonor Watling, a Miguel Maldonado, Berto Romero y Raúl Cimas. Yo estaré en Sevilla desde el lunes, concentrándome en los Goya y Late motiv vivirá una actividad nueva; nosotros iremos enviando crónicas desde Sevilla, como si fuéramos corresponsales. Me hace especial ilusión porque el programa tiene que servir para sorprender al espectador.

El Terrat, vuestra productora, cumple ahora 30 años.
Andreu.
Y estamos a tope de proyectos. Además de Late Motiv producimos también La Resistencia, Loco mundo, la serie de Berto que está a punto de estrenar la segunda parte el 26 de febrero, Assumptes inters para la televisión valenciana A punt y en TV3, Preguntes frequentes. Estamos en un buen momento.

Silvia, el viernes 1 de febrero estrenas Bajo el mismo techo.
La protagonista femenina de esa comedia es la que lleva el peso de la acción…. Nadia, mi personaje, es la que toma la decisión de separarse. Vive una situación personal de empoderamiento de la mujer. Llega a los 50 y dice que es el momento de renacer, de abordar los sueños que no ha podido llevar a cabo, de reactivar su vida con su pareja…pero se encuentra que su pareja está “a por uvas” y encima se han comprado una casa juntos y por separado no pueden pagar la hipoteca. Esta película te enseña, sobre todo, a que no hay que llegar a según qué situaciones patéticas, sobre todo si ha habido amor durante tantos años. Se tiene que poder gestionar una situación de crisis desde el amor.

¿Vosotros, Andreu y tú, también andáis metidos en líos de hipotecas?
Nunca. Somos de alquiler toda la vida. Te da mucha libertad y puedes entrar y salir cuando quieres.

A ti Silvia, ¿qué te hace perder el humor?
Pocas cosas, la verdad. Tal vez la tristeza que me produce que les pase cosas a los niños, que los pequeños pasen hambre, que haya niños que mueran ahogados en el mar con esta crisis humanitaria de los refugiados… Soy de levantarme con una sonrisa en la boca, lo he heredado de mi madre que se levantaba cantando. Andreu y Joana son mi energía diaria y Andreu es el mejor compañero de vida que se puede tener.

Sigues con tu colaboración en Late Motiv y en Cero en Historia, para Movistar+, en Homo zapping para Neox y ahora presentarás Juego de juegos, la última apuesta de entretenimiento de Antena 3, un formato comprado a EE.UU.
Allí lo presenta Ellen DeGeneres y el éxito es rotundo. Se trata de un programa de entretenimiento para el prime time, en el cual, una serie de concursantes elegidos directamente del público, tendrán que demostrar sus destrezas y habilidades, tanto físicas como mentales. El concurso consta de tres partes y se van eliminando concursantes hasta que solo quede uno. Pero nuestro concurso es más largo que el de EE.UU.

¿Cómo es la dinámica del juego?
Es un concurso de pruebas muy grandilocuente. La primera fase es eliminatoria, hay cuatro grupos de concursantes y de cada grupo solo pasa una persona. En la segunda fase todos se enfrentan a unas preguntas que, si se contestan incorrectamente, harán caer a los concursantes por una trampilla. Quien no caiga pasará a la final, donde la persona debe acertar los nombres de varios personajes famosos luchando contra el tiempo. Si lo logra, el gran premio será la recompensa.

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