J Kbello se ha convertido en el último ganador de 'Tu cara me suena' gracias a su arrollador talento para la música. El artista ha firmado una edición impecable, sorprendiéndonos siempre con sus imitaciones y Àngel Llàcer no ha dudado en afirmar que ha sido uno de los mejores concursantes que han pasado por el formato. Ha sido una final muy reñida por el enorme talento de sus cinco finalistas, que han demostrado lo mucho que merecían su puesto en la gala final, mostrando su talento sobre el escenario actuación tras actuación. María Parrado, la segunda clasificada, no ha podido contener las lágrimas tras su versión de 'Vision of Love'. Y es que como ella misma ha revelado, gracias al programa "se ha enamorado de una parte de ella que no conocía". Martín Savi, tercer clasificado ha enamorado a todos con una ópera. Paula Koops y Cristina Castaño, quinta y cuarta clasificadas respectivamente, le han seguido el ritmo con unos números realmente emocionantes.
Detrás del camaleónico artista que hoy brilla bajo los focos se esconde Jesús Cabello Pozo, un chico gaditano cuya pasión por el arte comenzó a fraguarse mucho antes de que el gran público supiera quién era. Para entender el éxito del cantante y bailarín de 28 años, hay que viajar en el tiempo a sus raíces y a una infancia marcada por el ritmo, la constancia y algún que otro bache familiar. Nacido en Cádiz, Jesús pasó su niñez y se crió en la localidad costera de Barbate. Fue en ese entorno marinero y lleno de arte andaluz donde empezó a mostrar una fuerte e inusual conexión con la música. Sin embargo, su mayor referente no venía del flamenco ni del pop español, sino del otro lado del Atlántico. El pequeño Jesús se enamoró perdidamente de la música y el baile gracias a Michael Jackson. El 'Rey del Pop' fue el espejo en el que se miró desde muy niño, intentando imitar sus icónicos pasos de baile en el salón de su casa, una influencia que años más tarde se haría evidente en sus complejas y aplaudidas coreografías en televisión. Una vocación que no era muy bien acogida en su hogar. Aunque hoy en día media España aplaude su versatilidad vocal, lo cierto es que los inicios de J Kbello como cantante no contaron con el respaldo unánime de su crítico más cercano: su propia madre. El artista ha confesado en alguna ocasión, entre risas, que su madre no confiaba demasiado en su talento musical durante sus primeros años. Ella le aseguraba, sin filtros, que cantaba mal. Lejos de desanimarlo, ese escepticismo casero se convirtió en un motor para seguir ensayando, puliendo su voz y demostrando que el baile y el canto eran su verdadero camino.
El niño que maduró para ser el referente de su hijo: "Estoy convencido de que gracias a mi hijo hoy estoy donde estoy"
La infancia de J Kbello terminó pronto para dar paso a una madurez temprana. Con un fuerte instinto paternal que le acompaña desde siempre, Jesús se convirtió en padre a los 19 años. Hoy, al recordar de dónde viene, tiene claro que su infancia y la educación que recibió de sus padres -a los que considera el mayor apoyo de su vida- son la base de la preciosa relación que mantiene con su hijo, con quien comparte su pasión "friki" por el anime y la cultura pop. De hecho, al ganar el concurso, sus palabras fueron directas al corazón: "Estoy convencido de que gracias a mi hijo hoy estoy donde estoy".













