David Leo García, tras hacer historia en ‘Pasapalabra’: “Me gustaría presentar un concurso”

El concursante graba ya la segunda edición del ‘Bote Másters’, en el que competirá con los siete participantes más populares de la historia del programa.

 

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“Nunca me habían prestado tanta atención”, dice David Leo García, flamante ganador del mayor premio jamás entregado en Telecinco. Tras celebrar su victoria con una cena entre amigos, el filólogo y poeta, que ya graba la segunda edición del Bote Másters, se plantea ahora qué hacer con los 1.866.000 euros del bote de Pasapalabra.

¿Cómo viviste el día después?
Estoy anonadado por la repercusión. Sentí que era mi día. Ganar el rosco fue increíble, las palabras más complicadas las tenía en mis notas y las había repasado muchas veces. De hecho, podía haberlo ganado en otra ocasión, pero me faltaba un apellido o una palabra que no me venía en ese momento.

¿Y cómo lo celebraste?
Organicé una cena con mis amigos en Barcelona.

¿Cómo se prepara uno para Pasapalabra?
Es un programa al que no puedes venir a pelo. Es fundamental el entrenamiento. Yo me vi todos los programas que hay disponibles en la web. Me hice como unos 1.300 roscos. Y también ‘estudié’ el diccionario para ver las palabras que no habían salido nunca pero podían aparecer.

¿Te han jugado malas pasadas los nervios?
Nunca, al contrario, me activaban. Lo que me hacía venirme abajo era el cansancio físico, porque son muchas grabaciones seguidas. Hay tanta información en la cabeza que te cuesta procesar.

¿Tienes algún amuleto?
No creo en la suerte pero, curiosamente, días antes de ganar el rosco, un librero me reconoció y me regaló un libro y una amatista en el Mercado de San Antón. Fue providencial.

¿Qué harás con el dinero?
Todavía no he tomado una decisión, pero lo que más ilusión me hace es poder vivir como hasta ahora, con austeridad pero con cierta holgura. Además, me permitirá ocuparme de otras cosas porque la búsqueda activa de trabajo quita mucho tiempo y energía. El viaje a Japón que tanto he comentado caerá, claro, porque lo he dicho tanto que quedaría mal no hacerlo (risas).

¿Y la escuela que querías montar?
Me gustaría que fuera algo que se desarrollase al margen de la universidad y del hecho de formarse solo por la obtención de un título. Pero todavía está en fase de proyecto.

¿Te molesta que Hacienda se quede con una buena parte?
Lo había asumido. Se queda aproximadamente con la mitad. Lo veo normal, aunque las grandes fortunas en este país apenas pagan impuestos.

 

¿Echas de menos el concurso?
Tengo un poco la sensación de orfandad porque me he dedicado muchos meses a Pasapalabra. Había creado una rutina e incluso me sentía como en casa, porque el equipo del programa se esfuerza para sea así. Me llevo el bote pero pierdo también una parte importante de mi vida.

¿Qué te dice la gente por la calle?
Se alegran mucho de mi triunfo y me dicen que les caigo bien. Esto me alegra mucho porque en el programa he sido natural, no he creado ningún personaje.

¿Vas a retomar tus clases de español para extranjeros?
De momento no, pero he aprendido mucho de ese trabajo. Había muchos alumnos griegos que me enseñaban palabras en griego moderno de las que el español ha tomado etimología. En Pasapalabra acerté una gracias a esto.

¿Qué es lo que más valorabas de los famosos?
Que se esforzasen por crear buen ambiente y hacer que disfrutara independientemente de la cantidad de segundos que, al final, no es tan definitiva.

¿Has escrito algún verso sobre tu victoria?
No me ha dado tiempo a tomar la distancia suficiente para hacerlo.

Y entre tus planes de futuro, ¿está casarte con tu novia Laura?
¡Pasopalabra! (risas)

 

Antes de Pasapalabra te vimos en Saber y ganar…
Sí, pero no me fue tan bien como aquí. Los premios son más modestos y el dinero se gana poco a poco. Son concursos muy distintos. Saber… es más tranquilo y reposado y depende de los conocimientos que hayas acumulado a lo largo de tu vida.

¿Y de qué depende hacerlo bien?
Del perfil del concursante. Hay algunos que son muy buenos en Saber y ganar y no han brillado tanto en Pasapalabra.

¿Qué consejos darías a quien quiera concursar?
Lo principal: leer mucho. Y, una vez que lees, no agotar tu curiosidad. A mí había temas que no me interesaban y han acabado haciéndolo.

¿Cuáles dirías que han sido tus puntos débiles en Pasapalabra?
Algunos deportes, sobre todo el fútbol y el baloncesto. Los nombres cambian muy rápido cada año. No son como los Reyes Carolingios, que son siempre los mismos. Y con la música pop me pasaba lo mismo.

Ya estás grabando la segunda edición del Bote Másters, que se emitirá a partir del 8 de noviembre. ¿Cómo te enfrentas a los siete mejores?
Con mucha alegría porque, como espectador, son concursantes que he ido siguiendo desde casa. Les tenía cariño y les admiraba antes incluso de presentarme al casting. Y esa admiración se ha convertido en respeto e incluso miedo porque tengo que enfrentarme, al menos, a tres de ellos. Son muy buenos y es muy difícil ganarles. Pero me lo voy a tomar con calma porque, si pierdo, es menos doloroso perder contra un grande.

Te reencuentras con Alberto Izquierdo…
Sí, le conocí en mi debut en Grand Slam hace diez años, aunque no llegué a enfrentarme con él. Pero le tenía ganas (risas)

¿Participarías en un reality, como hizo tu compañero Paco?
En supervivientes lo dudo, porque no tengo la capacidad física de Paco. ¡No aguantaría ni un fin de semana! Pero, dentro del mundo de la tle, quizá me atreviera a presentar un concurso. ¡A ver si cuela!

¿Cuáles son tus hobbies?
Hobbies solitarios: leer, escribir, el cine… También salir con amigos a tomar unas cañas, cocinar, jugar al Trivial…

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